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domingo, 2 de junio de 2024

El Puente

 El Puente


Fábula

Los 2 hermanos vivían en gran armonía, cada uno tenía una granja, separada por un río, era herencia de los padres, que ya habían fallecido, hacía varios años y después de vivir en una buena vecindad por mucho tiempo y gozar de la unión familiar, un día entraron en conflicto, siendo esta la primera desavenencia en toda sus vidas, ya que la pasaban bien en sus reuniones y festejos en la que celebraban juntos, cuanto había que celebrar, después de las faenas diarias se juntaban y a pesar del cansancio, daban una caminata juntos platicando y riendo, los hermanos se querían mucho y compartían con lo que les daba la granja.
Hasta que un día, tuvieron un malentendido del que pasaron al cambio de palabras fuertes y a los insultos, terminando así con la armonía y después hubieron semanas de total silencio.
Una mañana tocaron a la puerta de la casa del hermano mayor, este abrió la puerta y se encontró con un hombre que llevaba una caja de herramientas de carpintero en la mano, que le dijo:
- Amigo buenos días, estoy buscando trabajo, quizá tenga un pequeño trabajo que yo pueda hacer.
- Si (dijo el granjero) claro que tengo un trabajo para Ud.
- Ve la granja que esta al otro lado del río ? bueno, en realidad, es de mi hermano menor, nos peleamos y no puedo soportarlo.
- Ve aquella ruma de tablas, quiero que construya una cerca, bien alta y a lo largo del río, para no volverlo a ver, nunca más.
- Bien (dijo, el carpintero) creo que quedara satisfecho con mi trabajo.

Mientras el carpintero se quedaba trabajando, el granjero, que precisaba ir a la ciudad, aprovecho el día.
El carpintero trabajo todo el día y ya anochecía, cuando termino la obra, justo en ese momento, regreso el granjero y al ver la obra terminada, quedó sorprendido, no había ninguna cerca, en cambio, había un puente, un hermoso puente que unía las dos orillas del río, un bello puente, el granjero estaba molesto, furioso y le dijo al carpintero:

Moraleja- Ud es un atrevido, ha construido un puente, después de todo lo que le conté.
Sin embargo las sorpresas no terminaban allí, al mirar hacía el puente, el granjero vio que su hermano lo cruzaba corriendo y con los brazos abiertos, por un instante quedo perplejo, inmóvil, de pronto un impulso lo obligó a correr hacía su hermano y se encontraron y se estrecharon en un fuerte abrazo, mientras el carpintero cogió su caja de herramientas y partió, para seguir su camino.

El hermano que lo contrató al notar que el carpintero se iba, le dio el alto y le pidió que se quedase unos días, el carpintero le respondió:
- Me encantaría quedarme, pero, desgraciadamente tengo muchos otros puentes que construir.

Muchos de nosotros podemos construir nuestro propio puente o tal vez necesitamos un carpintero para poder acercarnos a aquellos con los que se rompió el contacto.

Anonimo

El niño que quiso conocer a Dios

  La Sonrisa Divina: el niño que quiso conocer a Dios


   
Relato corto



Un niño pequeño quiso conocer a Dios y salió de su casa llevando una mochila, en ella colocó varios bizcochos y varias botellas de gaseosas, caminó varias cuadras hasta un parque donde vió sentada en un banco a una anciana contemplando a las palomas, el niño se sentó a su lado para observarlas, abrió su mochila y sacó una gaseosa para tomarla, cuando ya iba a tomar un sorbo de la gaseosa se dio cuenta que la anciana tenía cara de hambre, sacó un bizcocho de la mochila y se lo ofreció, la anciana lo aceptó con mucho agrado y gratitud y le sonrió, su sonrisa era tan bella que por verla otra vez, el niño le ofreció una gaseosa y la anciana le volvió a sonreír.
¡el niño estaba encantado!
El niño y la anciana pasaron toda la tarde sentados en el banco del parque comiendo y sonriendo, sin decir una sola palabra, al oscurecer el niño sintiéndose muy cansado se levantó para irse, pero apenas hubo caminado unos pasos, giró en redondo y corrió hacía la anciana para darle un abrazo, ella también lo abrazo y le dedicó su mejor sonrisa.
Al llegar a su casa tocó la puerta, su madre abrió y notó sorprendida la expresión de felicidad y de paz que irradiaba su hijo y le preguntó:

- Donde has estado y porqué te sientes tan feliz?

- Conocí a Dios y almorcé con Él y sabes una cosa ... tenía la sonrisa más bella que puedas imaginar.
entras la anciana también había llegado a su casa con una expresión de paz y felicidad que sorprendió a su hijo que le preguntó:

- Madre que has hecho hoy que pareces tan feliz.

- Hoy comí bizcochos con Dios en el parque, es mucho más joven de lo que yo creía.


 Anonimo

sábado, 1 de junio de 2024

La carreta vacía

  La carreta vacía hace más ruido al andar


Fábula
   


Un día caminaba con mi padre, cuando de pronto se detuvo en una esquina y después de un pequeño silencio me preguntó:
- Padre,  además del cantar de los pájaros, escuchas algo más ? 
Agudice mis oídos y algunos segundos después el respondí:
- Estoy escuchando el ruido de una carreta.
- Eso es ... y es una carreta vacía.
Dijo el hijo:
- Como sabes que es una carreta vacía ?
Le pregunté y mi padre me respondió:
- Es muy fácil saber, a través del ruido que hace una carreta cuando esta vacía, cuando más vacía está, mayor es el ruido que produce.
- Cuando veo a una persona adulta hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de los demás, siendo inoportuno y violento, presumiendo de lo que tiene y considerando de menos a los demás, tengo la impresión de oír a mi padre diciendo:    -  Cuando mas vacía va la carreta, mayor es el ruido que produce.

                                                        Anónimo

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitir a los demás descubrirlas, nadie esta más vacío que aquel que esta lleno de si mismo.

La flor de la honestidad

  La flor de la honestidad

Cuentos cortos


Hace mucho tiempo un príncipe de una región al norte de China, estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley el emperador no podía ser soltero, debía ser casado, por lo que el príncipe como quería llegar a ser el emperador, decidió realizar un concurso para escoger a la mujer que debía ser su esposa y emperatriz.
Al día siguiente el príncipe  anunció que recibiría en una audiencia especial a todas las mujeres jóvenes del imperio y que les lanzaría un desafío.
Una anciana que trabajaba en el castillo desde hacía muchos años, oyó los comentarios y vio los preparativos para el evento y sintió mucha tristeza, pues sabía que su hija sentía un profundo amor por el príncipe; al llegar a su casa, la anciana relato a su hija lo que estaba sucediendo en el castillo, pero quedó sorprendida al oír de boca de su hija que había decidido acudir a esa reunión, la anciana le aconsejo:
- Hija ¿que vas a hacer allí? ... van a acudir todas las mujeres bellas y ricas de la corte ... sácate esa idea loca de la cabeza.
A lo que la hija respondió:
- No ... querida madre, no estoy sufriendo, ni mucho menos estoy enloqueciendo, se que jamás podre ser la elegida.
La hija prosiguió:
- Lo que busco es tener la oportunidad de estar cerca del príncipe y eso me hace muy feliz.
Llegó el día esperado y en la noche, el salón principal del castillo estaba lleno con la presencia de los cortesanos que acompañaban a sus hermosas hijas, las que estaban ataviadas con hermosos vestidos y lujosas y brillantes joyas, la joven hija de la anciana ya estaba con el gran salón.
Bajó el príncipe y les anunció que les iba a lanzar un desafío y les dijo:
- Le daré a cada una de ustedes una semilla, aquella que dentro de 6 meses me traiga la más hermosa flor sera la elegida como mi esposa y futura emperatriz.
El tiempo pasó y la dulce joven que no tenía mucha habilidad en el arte de la jardinería, le puso mucho amor y ternura a su semilla, pues sabía que la belleza de la flor dependía de buen trato que le diera, pero la semilla no germinaba, no salia nada, la flor no brotaba, comenzó a sentir que su sueño se desvanecía; al pasar los 6 mese del reto se sintió fracasada y consideró que su esfuerzo había sido en vano.
Comunicó a su madre su decisión de asistir al castillo del príncipe en el día acordado, pero su sola intención era sentir la presencia del príncipe.
Para ese día la joven asistió con su florero vacío, mientras que las otras damitas asistieron llevando hermosas flores, cada cual más bella, tenían flores de lo más variadas formas y de diferentes colores, la hija de la anciana estaba admirada de tan soberbio espectáculo.
Finalmente el príncipe bajo de sus aposentos reales y dio un paseo mirando con mucha atención las diferentes flores que portaban las jóvenes, después de revisar una a una todas las flores encontró al final de la fila a la hija de la anciana que portaba un florero vacío, cogió el jarrón y lo entregó a uno de sus secretarios y agarrando de las manos a la joven anunció que ella sería su futura esposa, los presentes quedaron sorprendidos y surgieron reacciones y murmullos, nadie comprendía por que había elegido  a aquella joven que tenía el florero vacío, que nada había cultivado.
Entonces el príncipe habló para aclarar las dudas.
- Ella fue la única que cultivó la flor y que la volvió digna de ser la emperatriz, si ... ella cultivo la "Flor de la Honestidad", pues todas las semillas que os entregué eran estériles y todas las flores que han traído no son cultivadas por ustedes mismas. 

La honestidad no tiene miedo de la luz ni de la oscuridad y ser honesto te lleva por el mejor camino, cultivar la honestidad es tener luz en rededor. 

Anonimo

Los 3 consejos

 Los 3 consejos

Relato corto



Una pareja joven, recién casados y muy pobres y con ansias de superar, vivían en un pueblo donde los jóvenes marchaban a buscar trabajo a otras comarcas.
El joven esposo, un día le hizo una propuesta a su esposa
- Querida voy a viajar, quiero buscar un empleo y trabajar, obtener algún beneficio y luego retornar para darte una vida más cómoda y digna, no se cuanto tiempo voy a estar ausente, pero te pido solo una promesa, que seas fiel a mi, pues yo seré fiel a tí.
Al día siguiente partió en busca de un futuro mejor, camino durante varios días, sin encontrar el trabajo que buscaba, hasta que un día llegó a una hacienda y encontró un aviso pidiendo un ayudante, se acercó y solicitó el puesto el puesto al dueño, quién lo aceptó; el joven pidió hacer un trato con su nuevo jefe y este lo aceptó, y el joven le propuso:
- Déjeme trabajar por el tiempo que quiera y cuando yo desee retirarme, ud, me libera de mis obligaciones, yo no quiero recibir mi salario por ese tiempo, le peido que lo coloque en una cuenta de ahorros, hasta el día que me vaya, ese día ud. me paga todo el dinero que yo haya ganado.
Estando de acuerdo ambas partes, aquel joven trabajó 20 años sin vacaciones ni descanso.
Al culminar aquel tiempo se acercó a su patrón y le dijo:
- Patrón, ya quiero regresar a mi casa y quiero mi dinero.
A lo que el patrón le respondió.
- Muy bién, hicimos un trato y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una pregunta ... ¿esta bién? ...
El joven contestó:
- Dígame ud.

El patrón le dijo:
- Yo te doy tu dinero y tu te vas, o te doy tres consejos y no te doy tu dinero, si te doy el dinero no te doy los consejos y viceversa ... vete a tu cuarto y piénsalo y después me das la respuesta.

El joven, que ya no era muy joven, lo pensó durante dos días y buscó al patrón y le dijo:
- Quiero los tres consejos.
El patrón le recordó.

- Si te doy los tres consejos, no te doy el dinero.

y el joven le respondió:
- Quiero los consejos.
El patrón entonces le aconsejó.
- Nunca tomes atajos en tu vida ... los caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
- Nunca seas curioso de aquello que represente el mal ,.. pues la curiosidad por el mal, puede ser fatal.
- nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor ... pues puedes arrepentirte cuando ya es demasiado tarde.
Después de darle los consejos el patrón le dijo al joven:
- Aquí tienes 3 panes, dos para comer durante el viaje y este que es el tercero es para que lo compartas con tu esposa cuando llegues a tu casa.
el joven emprendió su viaje de regreso a su casa, después de veinte años apartado de su esposa a la que el amaba tanto.
En el camino encontró a una persona que lo saludó y le preguntó:
- Para donde vas?
Y el le respondió:
- Voy para un camino muy distante, que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera.
La persona le comentó:
- Joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo, con el cual llegarás en pocos días.
El joven contento comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, entonces volvió a seguir por el camino normal; días después supo que el atajo lo llevaba a una emboscada.
Después de varios días de camino encontró una posada donde poder hospedarse, pagó la tarifa del día y después de tomar un baño se acostó; en la madrugada escuchó un grito aterrador y se levantó asustado de un salto y se dirigió a la puerta para ver lo que pasaba, en ese momento se acordó del segundo consejo y regresó a su cama y se acostó para seguir durmiendo.
A la mañana bajo a tomar café y el dueño de la posada el preguntó si había escuchado el grito y le dijo que si había escuchado, a los que el dueño le preguntó si no había tenido curiosidad y el le contestó que no, que no había tenido curiosidad, a lo que el dueño le respondió:
- Usted es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura, grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal.
El joven prosiguió su largo camino, ansioso por llegar a su casa y después de mucho días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles, humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, se fue acercando y vió la silueta de su esposa, estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola, se acerco un poco más y vió que ella tenía sobre su regazo a un hombre al que le acariciaba la cabellos, al ver esta escena su corazón se lleno de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad, al apresurar los pasos, de pronto recordó el tercer consejo, entonces se paro y reflexionó y decidió dormir, allí mismo y tomar una decisión a la mañana siguiente, al despertar, ya con la cabeza fría, pensó "no voy a matar a mi esposa y en volveré con el patrón y le pediré que me acepte en el trabajo nuevamente, pero antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel".
Se dirigió a la puerta y tocó, cuando la esposa abrió y lo reconoció se colgó de su cuello y o abrazó afectuosamente, el trató de quitársela de encima, pero no pudo y le dijo:
- Yo te fui fiel y tu me traicionaste.
Ella espantada le respondió:
- ¿Como? yo nunca te traicioné, te espere durante 20 años.
El joven incrédulo, le pregunto:
- ¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?
Ella le contestó:
- Aquel hombre es nuestro hijo, cuando te fuiste descubrí que estaba embarazada, hoy él tiene 20 años de edad.
Entonces, el marido entró en la casa, conoció a su hijo y lo abrazó y les contó toda su historia, mientras su esposa preparaba la cena, él joven saco el último pan y después de la Oración de Agradecimiento, con lagrimas en los ojos, de la emoción, partió el pan y al abrirlo, se encontró con todo el dinero, el pago de sus 20 años de trabajo y fruto de sus ahorros.
Muchos creemos que los atajos queman etapas y nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad; muchas veces somos curiosos, queremos saber de cosas, que ni nos dan respeto, ni nos trae nada bueno; otras veces reaccionamos movidos por el impulso en momentos de rabia y después tardíamente nos arrepentimos.
Anonimo

Tres monedas de oro

   Gratitud: tres monedas de oro

Fabula



Había un rey que recorría los vastos valles, preocupado por los tiempos terribles que habian pasado, hubo guerras, sequías, plagas y mientras cabilaba buscando soluciones llegó a una humilde cabaña y al no encontrar a nadie llamó a viva voz:

- ¿Quién vive aquí?
Al acercarse un campesino le ordenó que trajera agua para sus caballos, orden que acepto de muy buena gana el campesino y ademas con una amplia sonrisa, el rey se sorprendió al ver al campesino con tan amplia sonrisa y en su mirada mostraba un brillo especial y en su actitud se manifestaba una alegría natural al servir, el rey muy curioso le pregunto:

- ¿ Eres un hombre feliz, acaso no tienes ninguna necesidad insatisfecha ?
El campesino le contesto:

- Cada día trae sus propios afanes y lo verdaderamente importante es vivir intensamente la eternidad.
El rey confundido cuestionó.

- ¿ Y que es la eternidad ?
La respuesta fue:

- El presente.
El rey extrañado preguntó:

- Me podrías explicar que es el presente ?
- Lo único que poseemos, el pasado ya se fue y el futuro depende de lo que hoy seamos capaces de realizar, además nadie nos puede asegurar que pasará mañana; trato de vivir intensamente el día de hoy y al final del día le doy gracias al Señor por la oportunidad que me concedió al existir, le aseguro que si muriera esta noche, lo haría en paz, no por lo que he hecho, pues creo que aún puedo realizar tareas y de mejor forma; pero las  que realice el día de hoy las hice con pasión, trabaje intensamente, disfrute de mi familia, les dije a los seres que amo que los amo e intente demostrárselo con mis atenciones y respeto y puedo dormir finalmente en paz, porque todo lo viví intensamente absorbiendo mi eternidad, el presente en el que vivo; nadie puede regresar al pasado a hacer lo que dejó de hacer, en cambio tengo la oportunidad cada segundo de mi existir para dejar a cada paso un ayer grato que recordar, no un remordimiento de lo que debí haber hecho y si ayer me equivoque hoy tengo la oportunidad de aprender y corregir mi error, si debo pedir perdón lo hago sin reparo alguno, si nada puedo hacer asimilo mi equivocación y pido perdón a Dios y continuo mi camino sin sentimientos de culpa.
El rey sorprendido preguntó una ves más:

- ¿ Cuanto ganas al año campesino ?
- Tres monedas de oro.
- ¿ Que haces con ellas ?
- Con una vivo, la otra la ahorro y la tercera la devuelvo.
- Entiendo las dos primeras ... pero la otra ¿ a quién la devuelves ?
- A mis padres, es una forma de agradecerles por haberme dado la vida.
- ¿ Acaso ellos fueron buenos padres ?
- No los puedo juzgar, lo único que puedo hacer es agradecérselos, por que sin ellos yo no hubiera existido.

El rey asombrado se bajó de su caballo y le dijo que lo necesitaba para que lo ayude a gobernar, el campesino  le dijo
- No puedo ayudarlo, aqui tengo mucho trabajo y si yo no estoy  los animales de la granja se van a morir y los campos de van a podrir y mi familia va a quedar abandonada,
- No te prepocupes, eso tiene arreglo, vamos a mandar equipos de trabajadores para que se encarguen de todo, mientras que tu me vas a ayudar a gobernar.

Anónimo

El ruiseñor empezó a cantar

    El ruiseñor empezó a cantar

      Fábulas

Cuentan que hace muchísimo tiempo, poco después del nacimiento del mundo, todas las aves se parecían unas a otras, excepto en sus tamaños.
Eran de un color pardo arriba y blanco por abajo y tenían el pico de la misma forma. corto y recio.
Pues bien, un día Dios recorría el mundo contemplando las maravillas de su creación, de pronto se le ocurrió que el aspecto de las aves eran muy monótono y pensó en mejorarlas; llamó al Arcángel Gabriel y le ordenó hacer los preparativos para que convocara cierto día a las aves a una reunión y al llegar el día de la reunión en una gran montaña verde se congregaron todas las aves del mundo ya Gabriel le costó trabajo mantenerlas quietas mientras iba pasando lista; al decidir que todas las aves estaban presentes fue a informarle a Dios que su orden estaba cumplida; el Señor ordenó a Gabriel llevar una gran bolsa que estaba llena de diferentes tipos de picos y una caja de pinturas de colores maravillosos, a continuación les explico a los pájaros que podían elegir un color y que iban a ser pintados, las aves se emocionaron y gritaron llenas de emoción, luego añadió que cada uno podía elegir su pico.El primero en presentarse fue el papagayo y se engalanó primorosamente, nadie había contemplado nada tan bello desde entonces.El Señor y Gabriel contuvieron la risa, pero no pudieron dejar de intercambiar las miradas cada vez que el papagayo pedía un poco de color  de rojo o amarillo o del brillante azul, cuando terminó de pintarrajearse escogió un pico fuerte y ganchudo con el que podía romper las nueces y otras semillas, satisfecho voló de regreso a Sudamérica más alegre que unas pascuas y graznando de orgullo.después le tocó al mirlo, que había estado mirando atento cuando el ave anterior recibía los colores y vió que las otras aves se burlaban, aunque disimulaban las risas cubriéndose la cabeza con sus alas, el mirlo prefirió y eligió un hermoso tono negro sencillo y lustroso , pero no pudo resistir el atractivo de un pico de vivo color amarillo que descubrió en el saco, los demás pájaros convinieron en que hacía juego con el negro; antes de partir voló a posarse en la rama de un roble y lanzó al aire un hermoso canto de acción de gracias.Una por una las aves fueron pasando a elegir sus colores y sus picos; el tordo se mantuvo quieto mientras le cubrían el pecho con manchas de color amarillo; en cuanto al pavo real, ya se imaginaran cuantos remilgos tuvo antes que quedar satisfecho, al terminar se fue, ni siquiera se paro a cantar de agradecimiento, pero el Señor Dios ni se inmutó ni se disgustó, siguió pintando porque amaba mucho y por igual a todos las aves: a los pratincolas, a los paros carboneros, aguzanieves, picoteras y golondrinas de pecho rojo.El Señor encontró un pico enorme y pensándolo que lo había hecho por error se dispuso a arrojarlo lejos de allí, cuando el pelícano le rogó: "un momento Señor, me parece que ha mí  me vendría muy bien" y así a sido porque esa ave marina lo ha conservado hasta el día de hoy.Era un hermoso día de verano y al caer la noche dios observó que ya solo quedaban unos cuantos pájaros y les dijo que les dejaba en libertad para que escogieran el color que quisieran, así pués el martín pescador, el jilguero, el carpintero, el abubilla y la oropéndola, así como un o dos avecillas más le tomaron la palabra y se hicieron cubrir de tonos azules, verdes, rosas y amarillos esplendorosos.Todas las aves ya estaban con su color y se habían agotado los picos, Dios y Gabriel descendieron agotados de la montaña, muy cansados, sin duda, pero muy contentos de su labor cumplida en esa larga jornada, al llegar al pie de la montaña escucharon el batir de unas alas y cierto alboroto en el bosque, alguien se acercaba, los dos se detuvieron, pero ya casi anochecía y como no distinguían gran cosa reanudaron su marcha, cuando escucharon una voz de un pajarillo castaño y gris que salió aleteando de entre los matorrales y gritando "¡Señor, Señor!"; era el ruiseñor, Dios extendió el brazo y el ruiseñor se posó en el: me dijo el mirlo ...  que habías invitado ... sí, que nos habías invitado para hacernos pintar, pero vivo en lo más espeso del bosque y nadie me lo comunicó y cuando lo supe me vine volando, espero no haber llegado tarde, ¿eh Señor?; Dios echó una mirada a su valiosa caja de pinturas y vio que estaba vacía, no quedaba ningún color, se habían terminado, la avecilla miró la caja vacía y no pudo reprimir un quejido de amargo desencanto; segura de que la culpa era suya se disponía a remontar el viaje de retorno, cuando el Señor se agacho a ver que hallaba y encontró entre unos pinceles unas gotitas de pintura de color oro; - Vuelve aquí, posate un momento en mi dedo y quédate quieto.El ave color castaño obedeció el Señor cogió el pincel y tocó levemente la lengua del ruiseñor con la punta de oro, esto le trajo un sabor áspero y ardiente al ruiseñor, luego el ave emprendió vuelo hacía los matorrales y a poco y de súbito se puso a cantar, nadie nunca había escuchado nada igual, el campesino que conducía a sus vacas y pasaba por allí se detuvo al momento alelado; en la montaña el pastor que cuidaba a sus ovejas se olvidó de ellas y clavó la mirada en la lejanía maravillado, mientras su esposa que arropaba a su hijito en la cama, fue hasta la ventana y aguzó el oído, como si escuchara el canto de los ángeles.
Dios y el Arcángel Gabriel lo escucharon también un largo rato y luego se encaminaron a casa, no tuvieron que preguntarle al ruiseñor si era feliz y a más de un kilómetro de distancia seguían escuchando aquel divino canto.
Anonimo

El gigante egoísta (Oscar Wilde)

  El gigante egoísta


Cuento de Oscar Wilde:

Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera, sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí.
En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. 
Entonces el granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.

-¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la primavera.
Dijo el Gigante, y saltó de la cama para correr a la ventana.
Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. 
Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. 
Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

–¡Qué felices somos aquí! –se decían unos a otros. 
Pero un día el Gigante regresó. 
Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. 
Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. 
Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.

–¿Qué hacen aquí? 
Surgió con su voz retumbante.
Los niños escaparon corriendo en desbandada.

–Este jardín es mío, es mi jardín propio.
Dijo el Gigante
– Todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.
Y de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:

ENTRADA  PROHIBIDA BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES

Era un Gigante egoísta…
Los pobres niños se quedaron sin tener dónde jugar; hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. 
A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.

–¡Qué dichosos éramos allí! –se decían unos a otros.
Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. 
Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. 
Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. 
Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.
Los únicos que ahí se sentían a gusto eran la Nieve y la escarcha.

–La Primavera se olvidó de este jardín –se dijeron–, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.
La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. 
Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. 
Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.

–¡Qué lugar más agradable! 
–Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.
Y vino el Granizo también. 
Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. 
Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.

– No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí.
Decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco
- Espero que pronto cambie el tiempo.
Pero la primavera no llegó nunca, ni tampoco el verano, pero el otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.

– Es un gigante demasiado egoísta.
Decían los frutales.
De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el granizo y la escarcha y la nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.
Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. 
Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. 
En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. 
Entonces el granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.

–¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera 
Dijo el Gigante, y saltó de la cama para correr a la ventana.

¿Y qué es lo que vio?

Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. 
A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. 
En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. 
Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. 
Era realmente un espectáculo muy bello. 
Sólo en un rincón el Invierno reinaba. 
Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. 
Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente.
El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.

-¡Sube a mí, niñito! 
- Decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.

El Gigante sintió que el corazón se le derretía.

- ¡Cuán egoísta he sido! –
Exclamó:
- Ahora sé por qué la primavera no quería venir hasta aquí. 
Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. 
Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.
Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.
Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. 
Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. 
Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. 
Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.

–Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos –dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.

Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.
Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.

– Pero, ¿dónde está el más pequeñito? 
Preguntó el Gigante:

– ¿ese niño que subí al árbol del rincón?
El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.

–No lo sabemos –
Respondieron los niños

– Se marchó solito.
– Díganle que vuelva mañana 
Dijo el Gigante, pero los niños contestaron que no sabían dónde vivía y que nunca lo habían visto antes y el gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante, pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. 
El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.

–¡Cómo me gustaría volverlo a ver! 
Repetía el gigante.
Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.

–Tengo muchas flores hermosas, pero los niños son las flores más hermosas de todas.
Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. 
Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.
Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado, y miró, miró…
Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. 
En el rincón más lejano del jardín había un árbol cubierto por completo de flores blancas. 
Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. 
Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.
Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. 
Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:

- ¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?
Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.

- ¿Pero, quién se atrevió a herirte? 
Gritó el Gigante
- Dímelo, para tomar la espada y matarlo.
- ¡No!
Respondió el niño:
- Estas son las heridas del Amor.
– ¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? –preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.
Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:

– Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

Muerte del cabo López (Ciro Alegría)

  Muerte del cabo López


Ciro Alegría (Perú, 1909-1967)

- Perdóneme, don Pedro…claro que esta no es manera de presentarme… pero, le diré… ¿cómo podría explicarle?… ha muerto Eusebio López… ya sé que usted no lo conoce y muy pocos lo conocían… ¿quién se va a fijar en un hombre que vive entre tablas viejas?... por eso no fui a traer los ladrillos… éramos amigos, ¿me entiende?
- Yo estaba pasando en el camión y me crucé con Pancho Torres y el me gritó: “¡Ha muerto Cheo López!” entonces enderezo para la casa de Cheo y ahí me encuentro con la mujer, llorando como es natural; el hijito de dos años junto a la madre, y a Cheo López tendido entre cuatro velas… comenzaba a oler a muerto Cheo López, y eso me hizo recordar más, eso me hizo pensar más en Cheo López. entonces me fui a comprar dos botellas de ron, para ayudar con algo, y también porque necesitaba beber.

¡Ese olor! Usted comprende, don Pedro… lo olíamos allá en el Pacífico…, el olor de los muertos, los boricuas, los japoneses… los muertos son lo mismo… sólo que como nosotros, allá, íbamos avanzando…, a nuestros heridos y muertos los recogían, y encontrábamos muertos japoneses de días, pudriéndose… ahora Cheo López comenzaba a oler así… con los ojos fijos miraba Cheo López...no sé por qué no se los habían cerrado bien… miraba con una raya de brillo, muerta…se veía que en su frente ya no había pensamiento... así miraban allá en el Pacífico… todos lo mismo…

Y yo me he puesto a beber el ron, durante un buen rato, y han llegado tres o cuatro al velorio… entonces su mujer ha contado… que Cheo estaba tranquilo, sentado, como si nada le pasara, y de repente algo se le ha roto adentro, aquí en la cabeza… y se ha caído… eso fue un derrame en el cerebro, dijeron… yo no he querido saber más, y me puse a beber duro... yo estaba pensando, recordando... porque es cosa de pensar… la muerte se ríe.

Luego vine a buscar a mi mujer para llevarla al velorio y creí que debía pasar a explicarle a usted, don Pedro… yo no volví con los ladrillos por eso... mañana será.

Ahora que si usted quiere ir al velorio, entrada por salida aunque sea… usted era capitán, ¿no es eso?... y no se acuerda de Cheo López… pero si usted viene a hacerle nada más que un saludo... yo le diré: “es un capitán”…

¿Quién se va a acordar de Cheo López? no recibió ninguna medalla, aunque merecía… nunca fue herido, que de ser así le habrían dado algo que ponerse en el pecho… pero qué importa eso… ¡salvarse!... le digo que la muerte se ríe…

Yo fui herido tres veces, pero no de cuidado... las balas pasaban zumbando, pasaban aullando, tronaban como truenos, y nunca tocaron a Cheo López… una vez, me acuerdo, él iba adelante, con bayoneta calada y ramas en el casco… siempre iba adelante el cabo Cheo López… cuando viene una ráfaga de ametralladora, el casco le sonó como una campana y se cayó… todos nos tendimos y corría la sangre entre nosotros… no sabíamos quién estaba vivo y quizá muerto… al rato, el cabo Cheo López comenzó a arrastrarse, tiró una granada y el nido de ametralladoras voló allá lejos… entonces hizo una señal con el brazo y seguimos avanzando… los que pudimos, claro... muchos se quedaron allí en el suelo… algunos se quejaban… otros estaban ya callados…

Habíamos peleado día y medio y comenzamos a encontrar muertos viejos… ¡El olor, ese olor del muerto!… Igual que ahora ha comenzado a oler Cheo López.

Allá en el Pacífico, yo me decía: “Quién sabe, de valiente que es, la muerte lo respeta.” Es un decir de soldados... pero ahora, viendo la forma en que cayó, como alcanzado por una bala que estaba suspendida en el aire, o en sus venas, o en sus sesos, creo que la muerte nos acompaña siempre... está a nuestro lado y cuando pensamos que va a llegar, se ríe… y ella dice: “Espera”... por eso el aguacero de balas lo respetó... parecía que no iba a morir nunca Cheo López,

Pero ya está entre cuatro velas, muerto… es como si lo oliera desde aquí… ¿no será que yo tengo en la cabeza el olor de la muerte? ¿no huele así el mundo?..

Vamos, don Pedro, acompáñeme al velorio… Cheo era pobre y no hay casi gente… Vamos, capitán… hágale siquiera un saludo…

jueves, 30 de marzo de 2023

El auto color canela

  Relatos de un viajero: El auto color canela

     
Narración corta














Relatos de un viajero

En el año de 1980 decidí comprar un auto nuevo, ya lo había visto y la marca estaba muy de moda, un Toyota 2000, marca y modelo estaban de moda, comence a ahorra para tal compra y cuando había logrado juntar un "dinerito", realizando varias actividades comerciales, sin dejar de trabajar en la empresa donde laboraba desde hacía 10 años, la situación económica del país estaba en un momento muy bueno y yo tuve ingresos extras realizando ventas directas de ropa, calzado y cuando se me ocurriera vender, todo era comercial para mi, todo se podía vender, así que mis entradas mejoraron y ahorrando aquí y ahorrando allá e invirtiendo los ahorros en mas mercadería, logré la hazaña, aunque tenía otros proyectos, cuando tuve una cantidad regular de dinero se me ocurrió invertirlo en otro negocio o un terreno para construir una vivienda o quizás lo hubiera invertido en un departamento, en esos días me ofrecieron un departamento y después de mucho pensarlo opté por el auto de mis sueños, pensando y prometiéndome que la próxima inversión sería un terreno, así que una vez conseguido el monto adecuado logré comprar al contado ese auto.
A mi cuñado Juan le comenté la idea de comprar un auto, el era vendedor de profesión y había trabajado en Panautos, representantes de Toyota en el país, Juan era vendedor libre y pensé que así podría ganarse su comisión.
Yo quería uno de color azul oscuro, me agrada todo lo que sea azul, casi toda mi ropa es azul, digo "casi" porque también tengo algo de otros colores, pero en el momento de la compra en Panautos me dijeron que solo tenían de un solo color, al que ellos llamaban "canela", viendo bien el auto ese color para mi podría ser también castaño o pardo claro, no era preciso el nombre del color y para que mi cuñado no pierda la comisión acepté el color que tenían, canela.
Un día manejando por las calles de Lima me paró un policía y me pidió la Tarjeta de Propiedad del auto y al notar que la tarjeta indicaba el color "canela" el policía me dijo que era color ladrillo y me recomendó que tenía que cambiar la tarjeta que indicaba que era color canela porque podría tener problemas, felizmente el policia no me hizo ningún problema, sabiendo como son algunos agentes.
El día que me entregaron el auto, para recogerlo me acompañó un pariente lejano, con quien siempre nos reuníamos, éramos tres con un primo cercano, fuimos un trío de muchas juergas y de grandes sueños juveniles.
Hasta ese momento yo solo había manejado un montagragas por cerca de 5 meses y  una furgoneta durante cerca de 15 minutos.
Recogimos el auto y salimos con Javier en el volante, al llegar a la zona de Pueblo Libre se bajó y yo seguí manejando solo, con mucha seguridad, como si tuviera mucha experiencia, manejé hasta la urbanización Naranjal, en la zona norte de Lima, a 16 km. del centro histórico, llegué a la casa y estacioné, Ana no sabía nada y quise darle una sorpresa, deje el auto en la puerta, ingresé a la casa, la saludé y me senté como si nada pasara, luego le pedí que me acompañara a comprar una gaseosa, una vez afuera, la lleve del hombro hacia el auto y ella sin sospechar nada, una vez cerca, abrí la puerta del auto, Ana quedó sorprendida, le pedí que subiera, ella me miraba la cara, pero llegó a subir, estaba algo asombrada, ella era muy tímida y hablaba poco, pero era muy expresiva y sus gestos decían mucho.
Logramos viajar varias veces al norte, llegando hasta la frontera con Ecuador, dejábamos el auto en Aguas Verdes que era el último pueblo peruano y estaba al pie del Puente Internacional y lo cruzamos para llegar a Huaquillas en Ecuador, después de comprar algún recuerdo retornábamos a Tumbes y después parábamos en Talara en casa de mis suegros, horas después partíamos para Lima, con descanso para almorzar en San Pedro de Lloc, cenábamos en Casma o Huarmey y al día siguiente muy temprano desayunábamos en casa, en Lima.
También viajamos al sur hasta la frontera con Chile, cruzamos Los Andes y viajamos  por el Amazonas.

Relatos de un viajero.
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martes, 20 de diciembre de 2022

Los cocaleros

Los cocaleros
Narcotráfico


Droga













La coca es una planta originaria de Los Andes, se les puede apreciar en estado silvestre en la ladera este de la cordillera, en el lado amazónico, crece hasta los 2 metros de alto, era considerada sagrada desde antes del Imperio y solo los sacerdotes podían consumirla y los hacían en sus ceremonias y en los funerales, sus efectos eran considerados sobrenaturales, es una planta que contiene alcaloides y uno de ellos es la cocaína, que es altamente adictiva, este alcaloide esta prohibido producirlo, los campesinos informales lo hacen en forma clandestina; el gobierno solo autoriza sembrar coca a unos cuantos, que le venden al estado mismo para producir medicinas, a los campesinos que siembran la planta de la coca son llamados "cocaleros".
Los campesinos ilegales, invaden tierras en las laderas orientales de los Andes, se habían instalado muchos campesinos pobres, que habían llegado desde otras zonas, atraídos por la demanda de la droga y habían preparado el terreno para sembrarla en la selva alta o Rupa Rupa, que es ideal para sembrarla y produce la cocaína más pura del mundo, últimamente invadieron parte de la selva baja, las tierras fueron devastadas, tumbaron árboles y sembraron los plantones de coca, este tipo de sembríos empobrece los suelos, esto esta prohibido, las autoridades suelen quemar los plantones, pero los cocaleros buscan otros lugares para seguir con su mal negocio; ellos también habían instalado pozas para macerar la coca y lo hacen utilizando productos químicos para sacar la pasta de la cocaína y de esa forma contribuyen con la degradación del suelo amazónico.
Para un kilo de pasta utilizan aproximadamente 150 kilos de hojas de coca, las que son maceradas con productos químicos muy peligrosos. ácido sulfúrico, soda caustica, éter, gasolina, amoniaco entre otros, hasta producir los cristales o polvo de la cocaína.
Son los compradores los que incentivan este mal negocio, ellos llegan cargados de dolares y se llevan cientos de kilos de la maldita droga para corromper a los jóvenes de todo el mundo y malograrles la vida.
La guerrilla había aumentado sus actividades violentas y el grupo armado andaba cerca, siempre con la idea fija de traerse abajo al gobierno y también al imperialismo y una de las formas de hacerlo era socavando sus bases, mejor dicho había que embrutecer a los jóvenes con drogas, había que destruir su sociedad, también había que proteger a los pobres campesinos que sembraban la coca, por lo que decidieron apoyar el arribo de las avionetas que llegaban para comprar la droga y al arribo de las avionetas, los pilotos tenían que pagar una fuerte suma que ellos le llamaban colaboración con la lucha armada del pueblo.

LAS AVIONETAS
Narcoavionetas

Narcotráfico












Era la época de mayor auge de los carteles colombianos de Cali y Medellín, siendo el que lideraba el poderoso Pablo Escobar el mayor comprador de coca en la zona y el que proveía a los principales carteles mexicanos, aquel narco que quiso pagar la deuda externa de Colombia, si no lo molestaban y lo dejaban trabajar y que tenía una mansión con piscina y llaves de oro para el agua en su baño personal; el era el mayor comprador de cocaína en la zona, por que estaba considerada la de mayor calidad en el mudo y los narcos pagaban muy bien.
Los guerrilleros habían llegado a un acuerdo con los campesinos que preparan la droga y con los narcos colombianos, les preparaban una pista quitando la maleza y árboles a unos 500 metros de terreno aplanado para que puedan aterrizar las avionetas, allí aterrizaban y pagaban solo por aterrizar de 10 mil a 12 mil dólares a los mandos del grupo armado, el costo del clorhidrato de cocaína era aparte, de acuerdo a la cantidad y a la calidad en trato directo con los cocaleros; también llegaban avionetas bolivianas y brasileras, el piloto cobraría igual de 10 mil a 12 mil dólares por viaje y el alquiler de la avioneta unos 50 mil dólares, había un grupo de 2 a 3 comuneros que daban mantenimiento a las pistas y le cobraban al piloto de 50 a 100 dólares. 
Los terroristas tenían personal que fungían como espías y que investigaban a los jefes militares, como estos tenían su verdadero nombre oculto y solo eran conocidos por el apodo, los terroristas trataban de identificarlos y así ubicaban a su familia y lo primero que hacían era colocar un coche bomba frente a la casa para amedrentarlos, la detonación producía una onda violenta de energía calórica que destrozaba los vidrios de las ventanas de las casas cercanas, causando pánico en la población; luego si el militar no abandonaba su zona de servicio, una célula de aniquilamiento atacaba a un familiar a quién lo asesinaban a balazos; las células de aniquilamiento estaban conformadas por 4 elementos 3 varones y una mujer, esta persona era la que daba el tiro final, mayormente no era un tiro sino un cartucho de dinamita para destrozar el cuerpo.
El Capitán Coyote fue retirado de la zona de emergencia y mandado al extranjero con su familia, con destino desconocido, los terroristas habían descubierto su identidad y el servicio de contraespionaje del ejercito detectó a un elemento, al que ya lo habían designado como posible terruco, cerca a la casa de la familia de Coyote, fue suficiente, no podían arriesgar la vida de la familia del Capitán, esta forma de cortar las acciones terroristas de aniquilamiento había servido para preservar la vida de muchas familias de los militares que prestaban servicio en las Zonas de Emergencia.
En reemplazo de Coyote colocaron al Capitán Lobo, un hombre delgado, de talla mediana, casi baja, el más bajo de todos los oficiales, que se caracterizan por ser de talla alta, de rostro adusto, de poco hablar, callado, pero muy observador, nada se le escapaba, corría varios kilómetros todos los días, antes de comenzar el día acompañado de algunos oficiales y con resguardo de una patrulla bien armada, fue el primer puesto y Medalla de Honor de su promoción en la Escuela Militar, recibió estudios de inteligencia y contra inteligencia en Israel y Estados Unidos.
Con el pasar de los días, comenzaron a llegar al cuartel  personas que parecían extranjeros, quizá de la DEA o la CIA, a los militares no les sorprendía estas visitas y en el pueblo la gente ignoraba que pasaba dentro de los cuarteles, todo era hermético.
Con el Capitán Lobo al mando en la Zona de Emergencia de Huantará, el ejercito inicia un plan para combatir el narcotráfico, apoyado por la policía, dado que los terrucos daba protección  a los campesinos que sembraban coca y a los contrabandistas extranjeros que llegaban en avionetas, el plan se inicia con la destrucción de las pistas clandestinas de aterrizaje, las que son destruidas desde el aire, por aviones caza que soltaban 2 o 3 bombas pequeñas, pero que dejaban grandes forados, previamente había pasado una patrulla motorizada tratando de capturar a los campesinos que daban mantenimiento a las pistas, algunas pistas eran conservadas intactas pero con vigilancia militar.
Días después, los campesinos, andaban recelosos, las avionetas al no encontrar pistas seguras se pasan de largo, quizá siguen vuelo hasta el Huallaga, en Tocache, pero siempre buscando pistas seguro y alguien que le envíe señales seguras.
Después de unos días el ejercito inició un operativo de quema y destrucción de plantas de coca y a la vez de destrucción de las pozas de maceración de la droga y captura de los comuneros y campesinos que trabajaban en las pozas y en las plantaciones de coca, que estaban en el monte, en lugares a los que era difícil llegar.
En el pueblo los vecinos ya habían notado la presencia de mas militares, no era normal, algo estaba pasando, de pronto salían caravanas de vehículos militares, como también a las horas regresaban e ingresaban a toda velocidad  y los soldados bajaban la tranca y un pelotón bien armado cubría toda la entrada al cuartel.

lunes, 28 de noviembre de 2022

La prestamista

 La prestamista


Sin intereses


Carla Sofía Santolaya había leído muchos de los escritos de Juan Carlos Gómez, un hombre mayor, algo estirado, serio y caballeroso y lo había escuchado hablar en una conferencia, era un experto en técnicas de motivación y liderazgo, pero nunca tuvo la oportunidad de estar frente a frente y menos tener amistad con el, hasta que llegó el día en que se encontraron de casualidad en la calle y Carla se hizo la que se resbaló y al pretender caer se agarró de su brazo.

- Perdón.

Lo dijo mirándole a los ojos y algo sonrojada y lo quedó mirando, Juan Carlos sonrió y la cogió de los brazos para impedir que se cayera, esa fue la trampita de Carla y lo logró, fue zagas como cualquier mujer enamorada y también fue el inició de la amistad ansiada, su astucia fue exitosa, lo que aprovechó para entablar conversación con la persona ansiada y fue por buen rato, ella se hizo la sorprendida de verlo y reconocerlo y le dijo:

- Juan Carlos que casualidad ... yo estuve en tu conferencia, es un placer conocerte personalmente.

El también estaba sorprendido y acto seguido ella le ofreció tomar un café antes que termine el hechizo o mejor dicho la sorpresa.

- Te invito un café ... mira allí en esa cafetería de enfrente ...

Señalando una cafetería de una red internacional conocida y que aparentaba mucha tranquilidad y ser acogedor como para entablar un dialogo romántico, Juan Carlos aceptó pensando que así ella se recuperaría, si es que algún daño le hubiera causado el resbalón y una vez instalados charlaron en forma amena por unos 30 minutos y luego se despidieron, pero previo intercambio de sus números telefónicos y anotar sus redes sociales para poder alargar la amistad.
De allí para adelante la comunicación entre ellos fue continua, por todos los medios, hablaban por teléfono, por internet a través de las plataformas sociales, hoy en día con los móviles es más cómodo así que las comunicaciones eran más constante, se encontraron algunas veces en la calle, pero siempre era de paso, no había facilidad para mejorar la relación amical por cruce de horarios de trabajo y otros compromisos.
Siempre era:

- Nos vemos ... ¡llámame!

Carla lo quedaba mirando mientras Juan Carlos se iba alejando, le había sugerido volver a encontrarse para tomar un café y charlar un poco, le había gustado mucho el trato y su facilidad de palabra, su buen trato, era fino y elegante y se lo había dicho, le agradaba su voz y quería volver a encontrarse y buscó la forma de reunirse con él, dio la casualidad que vivían cerca, a escasas 10 cuadras y en el mismo distrito, pero nunca antes se habían visto.
En un momento dado Carla le habló de un restaurante donde ella acudía continuamente con su familia y le sugirió el lugar, daba la casualidad que este vivía a 2 cuadras del restaurante, conocía el restaurante, a lo que Juan le contestó:

- Prefiero un lugar más tranquilo, en ese restaurante los parlantes están a todo volumen, siempre hay grupos de cumbia o de música tropical, así no se puede conversar, la bulla molesta.

Juan, era un hombre tranquilo, no le agradaba la bulla, los gritos, los parlantes con música a todo volumen que aturden.
Carla insistió por lo cerca que era para los dos y Juan tuvo que aceptar, pero le dio largas al asunto, a el le agradaba la insistencia de ella, era una mujer guapa y a cualquier varón le hubiera gustado y hubiera aceptado sin muchas rogativas.
La amistad seguía a flote y cada día las comunicaciones duraban más tiempo, algunas veces Juan escribía en los comentarios de las publicaciones de Carla y comento cuando ella publicó una foto nueva en su muro del "feis"  y a ella le agradó, aunque no le contestaba.
Pasaron los días y Juan y Carla siguieron comunicándose con bastante continuidad y armonía, sobre todo armonía, había mucha comprensión y conexión entre los 2.
A tanta insistencia de Carla acordaron encontrarse nuevamente y esto se logró cerca de la plaza de la municipalidad, después de tomarse de las manos se miraron a los ojos, dialogaron, Carla lo tomó el brazo y caminaron con rumbo a esa cafetería de una cadena internacional que quedaba a pocos metros a la cual ya habían asistido la primera vez que se encontraron
, Juan estaba tranquilo, ella era bellísima y suave en el trato, pero linda, muy linda y muy agradable, dialogaron mucho, aunque mayormente hablaba el y ella se quedaba callada, mirándolo y escuchando con atención todo lo que hablaba Juan, quedaba subyugada cuando estaba a su lado, pero no dejaba de hablar siempre opinaba.
Carla estaba separada de su esposo desde hacía 5 años, tras 15 años de convivencia, solo habían tenido un solo hijo, que ya andaba por los 20 años, pero había otra conexión, Carla y su esposo estaban ligados en un negocio que era muy lucrativo, prácticamente era un negocio familiar, esto no lo comentó con Juan Carlos. 
Estando conectado en la web, viendo sus notificaciones de facebook, Juan notó algo extraño y bajo uno de sus comentarios, sobre una foto que recién había publicado Carla, habían escrito una amenaza, Juan lo leyó y se quedó de una pieza, sorprendido, a través de las redes sociales no se notaba que estaba pálido, pero si se quedó quieto en su silla, mirando el monitor y pensando:

- ¿Que sucedió?

La amenaza era con suspicacia y decía: 

- "¿Y este? ... ya fuiste, mejor escóndete".

Carla por su lado se dio cuenta y pidió explicaciones, la respuesta era de Wenceslao Cornejo, el padre de su hijo, de quién se estaba divorciando, aunque este siempre se negó a concedérselo, pero pretendía seguir teniendo autoridad sobre ella y le había prohibido volver a tener pareja, Jaime el hijo de ambos secundaba a su papá y a veces lo superaba celando a su madre.
Esa misma noche Carla tuvo un tremendo disgusto con su hijo Jaime y este salió de su casa tirando la puerta y amenazando a su madre.
Al día siguiente Carla llamó a Juan y le dijo que iba a cancelar la amistad por las redes sociales y que iba a tratar de no verlo por un tiempo porque había tenido una grave discusión con 2 personas, uno era su hijo y no dio explicaciones sobre la otra persona, le dijo que ella se comunicaría con el después nuevamente dentro de poco tiempo, no dijo más y se despidió
Juan se extrañó y se quedó con las ganas de saber que sucedió con Carla, sin embargo no preguntó nada.
Posteriormente recibió un mensaje anónimo, alguien se le acercó y le dijeron que se apartara de ella porque tendría un accidente muy grave, Juan sorprendido pensó "que estaría pasando", porque el estaba en la Luna, no entendía nada, no tuvo tiempo a responder porque el emisario desapareció, se alejó rápidamente en una moto lineal que lo estaba esperando.

- Pero si aquí no ha pasado nada, no tengo nada con Carla, solo somos amigos.

Pensaba y no sabía que contestarse el mismo.
Lo que no sabía Juan era que el que le escribió la amenaza bajo la foto de Carla era el esposo de Carla y con el que ella había discutido era con su hijo.
Ella para evitar que pasen a males mayores trato de alejarse de Juan porque los conocía y sabía de lo que eran capaces de hacer.

Capitulo 2

Días después Juan asomó por la ventana de su casa que da a la calle, eran días del otoño y solo había Sol a medio día, en la tardecita se sentía una brisa fresca, pero ya había que abrigarse un poco, dado que la humedad relativa iba en aumento y esto provocaba el incremento de los rinovirus que producen los resfríos.
Era en la segunda casa pasando la esquina done vivía Juan Carlos Gómez, viudo desde hace muchos años atrás, vivía con sus 3 hijos y tenía una ama de llaves que se encargaba de que la casa anduviera bien todos los días, menos los sábados y domingos que eran sus días de descanso.
Juan realizaba las compras diarias y el resto del día se ocupaba en escribir y cuando podía se metía de lleno a navegar en la web, donde permanecía por varias horas y salía en las tardes para sus reuniones y cuando tenía sus conferencias y charlas contactadas.
Salía a comprar pan 2 veces al día a las 6 am para el desayuno y algunos días en la tarde a eso de las 4 p. m. para el lonche acostumbrado, ahora con mayor razón, para calentarse un poco.
El barrio donde vivía era tranquilo, a pesar que era la ruta para mucha gente, gente que transitaba rumbo a una avenida cercana para para tomar el transporte publico para ir la trabajo o la universidad y había gente para otros rumbos, niños que iban al colegio; también era camino para ir al mercado que estaba a 2 cuadras.
Cierto día lunes, para comenzar la semana, se notó la presencia de personas extrañas en el barrio, eran 3 muchachos jóvenes aún que se alternaban, primero llegaba uno, caminando, despacio, sin prisa solo por minutos y luego desaparecía.
Durante 7 días estas personas llegaban antes de las 4 y 4 y 30 minutos mas o minutos menos, había uno de aproximadamente 20 años, era el más joven, los 3 primeros días fue una sola persona el más joven que se sentaba en el filo de la vereda de la esquina que estaba frente a su casa, después llegaba otro y hacían como si recién se encontraban, parecía un encuentro casual y eso era lo que querían aparentar, uno de ellos se sentaba en el filo de la acera y tenía la costumbre de coger piedras pequeñas y tirarlas como si fueran canicas, media hora después se retiraban sin prisa, lentamente, conversando o moviendo la pantalla del teléfono móvil, puede ser que hayan estado en otras horas, solo que Juan Carlos nunca los vio antes.
El asunto era que disimuladamente estaban tratando de localizar a una persona, esto se deduce porque en otros momentos se situaban en otros puntos del barrio.
Juan se dio cuenta y entendió que estaban por alguna razón, posiblemente estaban detrás de alguna persona y se preguntaba:

- ¿A quién estarán buscando?

Como todos los días, una mañana, minutos antes de la 6 de la mañana, salió Juan a comprar el pan para el desayuno, para llegar a la panadería que estaba a solo 2 cuadras de la casa, había que caminar por una calle larga por un lado, que era la parte trasera de un gran restaurante y un colegio particular cuyas puertas principales estaban al otro lado de la calle, se dio con la sorpresa de encontrar a 4 personas no conocidas, a los que al verlos no se inmutó y siguió de frente, pidió permiso y pasó por entre ellos, los que se quedaron sorprendidos, a Juan le pareció ver alguna cara conocida, notó algo raro, no era cobarde ni a tímido llegaba, al llegar a la panadería encontró personas desconocidas, Juan entró, compró y salió, se vio que algo raro pasaba, enrumbó a su casa, llegó y entró  y tomó la rutina normal.
Dos horas más tarde y Juan volvió a salir y fue al mercado y al pasar por la panadería le preguntó al expendedor:

- Has notado algo extraño, temprano.

Este le dijo:

- Si, temprano llegaron personas que no son de por aquí, nunca los he visto.

Juan Carlos dio media vuelta y se retiro con dirección a su casa.

Capitulo 3

Juan volvió a su casa pensativo, lo que Juan no sabia es que la familia de Carla están metidos en un negocio fraudulento, de apropiación ilegal o ilícita y extorsión, bajo la pantalla de una empresa de prestamos a sola firma legal.
Sin embargo entregaban prestamos usureros, recargados de intereses a personas con terreno o casa propia, los hacían firmar una hipoteca como garantía, tenían que estar inscritos en los Registros Públicos y si no lo estaban eran una fácil presa para ello, los prestamos se aceptaban tengan o no problemas con los sistemas de calificación de riesgos, firmaban un contrato, les prestaban dinero, más adelante le volvían a prestar y luego los obligaban a pagar las cuotas con altos intereses, lo que les importaba era que fallaran para apoderarse de las propiedades del cliente, las que habían quedado como garantía.
Los intereses no eran los legales y hacían lo imposible para que las victimas se queden enganchados y no cumplieran con el pago de sus cuotas para poder así embargarles sus predios o inmuebles.
Los prestamistas usureros no buscan que les paguen las deudas, ellos buscan enganchar al cliente por todo el tiempo que sea posible hasta quedarse con las propiedades, utilizan el terror, las amenazas personales y a las familias, pero lo más grave es que hay una amenaza soterrada de golpear y hasta matar para complicar la transacción y evitar un entrampamiento legal y facilitar la apropiación de la propiedad.
Estos delincuentes trabajan con abogados de mala reputación y tienen la protección de malos policías, además de fiscales y jueces a los que les aceitaban las manos y con los que se aseguraban los malos manejos.
Entre sus trabajadores y empleados tenían a un grupo de personas que hacían los trabajos sucios o violentos, acudían a embargar, a desalojar y a veces a amedrentar a los que se demoraban en pagar sus cuotas y también para otros asuntos, los más sucios, de lo que nadie quería hablar, pero que se comentaba a baja voz.
A Juan Carlos la vigilia no le incomodaba, pensaba que no era con el, pero la amenaza se cumplió al cabo de los 12 días, cuando en la mañana después de comprar el pan Juan regresaba a su casa y en la esquina se topó con los sujetos, uno de ellos que supuestamente era el que mandaba no se metió en nada, solo miraba. (sacando conclusiones Juan cree que era el hijo de Carla).
Uno de ellos le jaló la bolsa del pan y la tiró al piso y sin poder decir nada se le fueron encima lo golpearon con los puños y cuando cayó al piso lo patearon sin compasión, en ese momento apareció un auto particular que se detuvo y el grupo se alejó caminando, riéndose como si estuvieran jugando, era un vecino de Juan que lo levantó y después de ver que solo estaba magullado, lo acompañó a su casa.
Carla Sofía estaba separada de su marido y este le había jurado que no le iba a dejar tener otra pareja y el hijo lo secundaba, además era un tipo ambicioso, engreído y soberbio, a diferencia de Carla Sofía que no sabía nada sobre el negocio sucio de su familia, es decir sabía que otorgaban prestamos, más ignoraba la extorsión y las artimañas y el manejo sucio para quedarse con las casas dejadas en garantía. 
El negocio de prestamos estaba legalmente constituida, pero actuaban casi informalmente, hacían prestamos a cualquier persona, estuviera calificado o no, pasaban por alto los informes del sistema de riesgo, solo se requería que fueran propietarios de casas o terrenos, las que quedaban hipotecadas, tenían policías, abogados y jueces comprados, si veían que los títulos de propiedad tenían algún detalle mal puesto, le daban otro préstamo al propietario y lo enganchaban, así se les complicaban los pagos y la vida, mientras los mafiosos trataban de quedarse con la propiedad, en definitiva eran una banda de criminales.
Estos en el segundo encuentro ya fueron directos a la casa y amenazaron a Juan, le prohibieron siquiera comunicarse con Carla, le advirtieron que se olvidara definitivamente de ella, ese mismo día agredieron a Felipe uno de sus hijos, a la salida de la universidad donde estudiaba, lo interceptaron y lo masacraron como prueba de que no les temblaría la mano.
Julio presentó una denuncia solicitando protección para el y su familia, protección que nunca les llegó.
Como vio las dificultades que se podrían presentar, arregló todos los pormenores para poder viajar a Barcelona donde tenía familiares cercanos, no pasó mucho días y una noche un vecino los llevó al aeropuerto y se embarcaron en un avión de Iberia.
La casa fue vendida el contado y el dinero enviado a través de cuentas bancarias, por lo que Juan Carlos y su familia se vieron obligados a iniciar una nueva vida.

Antonio Encinas Carranza
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