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domingo, 2 de junio de 2024

El Puente

 El Puente


Fábula

Los 2 hermanos vivían en gran armonía, cada uno tenía una granja, separada por un río, era herencia de los padres, que ya habían fallecido, hacía varios años y después de vivir en una buena vecindad por mucho tiempo y gozar de la unión familiar, un día entraron en conflicto, siendo esta la primera desavenencia en toda sus vidas, ya que la pasaban bien en sus reuniones y festejos en la que celebraban juntos, cuanto había que celebrar, después de las faenas diarias se juntaban y a pesar del cansancio, daban una caminata juntos platicando y riendo, los hermanos se querían mucho y compartían con lo que les daba la granja.
Hasta que un día, tuvieron un malentendido del que pasaron al cambio de palabras fuertes y a los insultos, terminando así con la armonía y después hubieron semanas de total silencio.
Una mañana tocaron a la puerta de la casa del hermano mayor, este abrió la puerta y se encontró con un hombre que llevaba una caja de herramientas de carpintero en la mano, que le dijo:
- Amigo buenos días, estoy buscando trabajo, quizá tenga un pequeño trabajo que yo pueda hacer.
- Si (dijo el granjero) claro que tengo un trabajo para Ud.
- Ve la granja que esta al otro lado del río ? bueno, en realidad, es de mi hermano menor, nos peleamos y no puedo soportarlo.
- Ve aquella ruma de tablas, quiero que construya una cerca, bien alta y a lo largo del río, para no volverlo a ver, nunca más.
- Bien (dijo, el carpintero) creo que quedara satisfecho con mi trabajo.

Mientras el carpintero se quedaba trabajando, el granjero, que precisaba ir a la ciudad, aprovecho el día.
El carpintero trabajo todo el día y ya anochecía, cuando termino la obra, justo en ese momento, regreso el granjero y al ver la obra terminada, quedó sorprendido, no había ninguna cerca, en cambio, había un puente, un hermoso puente que unía las dos orillas del río, un bello puente, el granjero estaba molesto, furioso y le dijo al carpintero:

Moraleja- Ud es un atrevido, ha construido un puente, después de todo lo que le conté.
Sin embargo las sorpresas no terminaban allí, al mirar hacía el puente, el granjero vio que su hermano lo cruzaba corriendo y con los brazos abiertos, por un instante quedo perplejo, inmóvil, de pronto un impulso lo obligó a correr hacía su hermano y se encontraron y se estrecharon en un fuerte abrazo, mientras el carpintero cogió su caja de herramientas y partió, para seguir su camino.

El hermano que lo contrató al notar que el carpintero se iba, le dio el alto y le pidió que se quedase unos días, el carpintero le respondió:
- Me encantaría quedarme, pero, desgraciadamente tengo muchos otros puentes que construir.

Muchos de nosotros podemos construir nuestro propio puente o tal vez necesitamos un carpintero para poder acercarnos a aquellos con los que se rompió el contacto.

Anonimo

sábado, 1 de junio de 2024

El árbol de los problemas

  El árbol de los problemas


Cuentos cortos


Un granjero contrató a un carpintero para hacer unos arreglos en la vieja casona, puertas, escaleras y tejado y en el granero, en las rejas y corrales que ya por antiguas necesitaban ser reparadas y pintadas.
Muy puntual en la mañana comenzó su trabajo, fue un duro primer día, tuvo algunos problemas, su sierra eléctrica se daño y ahora al retirarse, su viaja camioneta no arrancaba, se irritó in poco; le ofrecí llevarlo al pueblo, ya que necesitaba hacer algunas compras, me acepto muy agradecido.
Viajamos en silencio y al llegar me invitó a conocer a su familia, bajamos caminamos rumbo a la puerta, pero a medio camino había un árbol y se detuvo, se acercó al pequeño árbol y con las manos poco las puntas de las ramas, después seguimos rumbo hacía la puerta de la casa, cuando de pronto se abrió la puerta y ocurrió una sorprendente transformación, su cara estaba plena de felicidad, alegría y sonrisas, abrazó a sus dos pequeños hijos, le dio un beso a su esposa, me los presentó y luego me despedí, el carpintero me acompaño hasta el auto y cuando pasamos cerca del árbol y con mucha curiosidad el pregunté porque había tocado las puntas de las ramas del árbol y me contestó:
- Ah, ese es  es el árbol donde dejo los problemas.
- Se que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, ellos no pertenecen a la casa ni a mi esposa, ni a mis hijos, así que al llegar, simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa, después al salir, al día siguiente para el trabajo los recojo otra vez y continuo mi día, lo divertido es que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.

Anónimo