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miércoles, 19 de marzo de 2025

El monje del bosque de Chartreuse

  El monje del bosque de Chartreuse

Relatos de Antonio Encinas Carranza

El bosque milenario de Chartreuse, era conocido como el bosque esmeralda, por el verdor de sus plantas, las que brillaban intensamente en su paisaje natural, y en las noches la niebla temerosa bajaba y cubría a los árboles y a los senderos, los que eran difíciles de transitar porque apenas se divisaba la senda y era un camino borroso donde se cualquiera se podría perder.
El bosque estaba entra las montañas y en cuyos terrenos se encontraba el antiguo monasterio de construido con piedra milenaria y pertenecía a la Orden Monástica de los Cartujos y que fue fundado en el año 1034 y estaba rodeado de saucos en su ubicación en lo alto de los Alpes de Saboya, en donde habían acantilados peligrosos, un puente de piedra caliza y abundantes árboles de las especies hayas y abetos, que se alzaban imponentes en el horizonte, sin embargo, más allá de su belleza, el monasterio guardaba en sus muros antiguas leyendas tristes que el viento susurraba entre las copas de los árboles y que se contaba que era el bosque hermoso pero traicionero y que el convento de piedra a lo lejos parecía un castillo del medioevo, que en sus pasillos aún resonaban los ecos de los cantos que los monjes entonaban en diferentes horas del ida y que era para agradecer a Dios por los beneficios recibidos y que en su interior vivía Fray Françoise, un monje de alma noble, cuya vida estuvo dedicada a la oración y la ayuda de los viajeros que pasaban por aquel.
Se cuenta que cuando los turcos tomaron Constantinopla cerrando la ruta de las peregrinaciones el papa ordenó la primera cruzada a la que asistieron todos los monjes, entre los que estaban los cartujos de Chartreuse y el convento quedo solo a cargo de un hermano cartujo que con el tiempo no llegó a acostumbrarse a la soledad, consumido por la melancolía y el aislamiento, un día abandonó el convento y caminó todo el día y al llegar la noche llegó la niebla y se perdió entre la arboleda del bosque y nunca pudo encontrar el camino de retorno y se volvió un ermitaño, que se alimentaba de los frutos de los árboles y bebía de los ríos o de las aguas que contenían las hojas cóncavas de las ramas de los arboles, imitando a los pájaros.
Cuentan que nunca pudo regresar al convento, también cuentan que, en algunas madrugadas, su silueta aún se podía ver entre los árboles, como una sombra errante en busca de paz para su alma.
También se cuenta que el convento se llenó de polvo, telas de araña y leyendas cada una mas espeluznante que la otras donde las almas de los monjes que viajaron al oriente regresaban a el monasterio y a vagar por bosque. 
Las leyendas y el tiempo envolvieron al bosque de Chartreuse con un aura de misterio, convirtiéndolo en un lugar tan solemne como enigmático, donde la fe y el secreto convivían en un silencio eterno, así mismo sucedió con el Monasterio.
Una de esas historias hablaba de Fray Françoise, uno de los monjes que era de espíritu inquieto que, pese a haber jurado una vida de oración y recogimiento, sintió el llamado de la guerra y partió hacia las Cruzadas, en busca de redención o gloria, Fray Françoise se despidió de sus hermanos bajo la promesa de regresar algún día, pero los años pasaron y nunca hubo noticias de él, lo mas seguro es que murió en alguna de las batallas donde enfrentaron a los turcos selyucidas que habían capturado Anatolia y las Tierras Santas y en las sangrientas batallas que enfrentaron los cristianos contra los turcos paganos que después abrazaron el Islam y c
ontaban los monjes que por un lado los bandoleros acechaban protegidos por las sombras de la penumbra, esperando a los mercaderes y peregrinos que transitaban la ruta que pasaba entre los pueblos cercanos y los Cruzados los enfrentaban con valentía y ponían mucho ardor en el combate.
También contaban sus excompañeros en uno de esos enfrentamientos, Fray Françoise murió como un héroe peleando contra los musulmanes en defensa de su fe cristiana. 
Desde entonces, los viajeros que cruzaban el bosque empezaron a contar historias extrañas:
- Estaba cruzando el bosque cuando de pronto fuimos asaltados y súbitamente se apareció una figura de un monje vestido con un hábito oscuro, este emergió de la niebla y los delincuentes huyeron despavoridos. 

Así surgió la leyenda de Fray Françoise quién se aparece cuando alguien se encuentra en peligro y Fray Françoise con su espada al viento atacaba a los malhechores y estos se arrodillaban pidiendo perdón o desparecían como almas que se lleva el viento.
Sin embargo, surgió otra leyenda con Fray Françoise donde en una fría noche de invierno, siglos después de su partida, los monjes aseguraron haber escuchado el crujir de pasos en el claustro y cuando se asomaron, vieron la silueta de un hombre cubierto por una capa raída, con una cruz de hierro colgando de su cuello y los ojos perdidos en la penumbra. 
Otra leyenda que se formó fue la de una campana invisible que sonaba entre los árboles, y los asaltantes huían aterrados, mientras veían cómo su líder caía de su caballo sin razón aparente, como si una fuerza invisible lo derribara, muchas veces las ramas de los árboles salían volando y tumbaban a los delincuentes, los que aterrorizados juraban no volver mas esos lares, algunos bandidos aseguraban haber visto el rostro del monje en las sombras antes de que sus armas se tornaran pesadas e inútiles y cayeran al piso, los caballos se desbocaban, los cuchillos se rompían, y el bosque mismo parecía volverse en contra de ellos. 
Se dice muchas cosas como aquella que un monje se aparecía entre los árboles murmurando oraciones en una lengua extraña y caminaba con un andar lento, se internaba en el bosque, donde la niebla lo devoraba hasta hacerlo desaparecer.
Desde entonces, algunos personas que se atreven a acercarse al monasterio afirmaban que, en las noches más oscuras, se podía escuchar el lamento de Fray 
François, como si su alma aún buscara un camino de regreso al monasterio que una vez abandonó.
Pero parece que el alma de Fray Françoise protege el bosque de Chartreuse y con su bondad inquebrantable, protegía a las personas que que lo cruzaban y les ofrecía refugio en el convento, dándoles alimento y cobijo, incluso cuando los bandidos exigían tributo a cambio de dejarlos pasar y proseguir sus caminos, una especie de peaje, pero Fray Françoise se aparecía y los protegía logrando que los bandidos huyeran asustados.
Una noche de invierno, los forajidos, hartos de la intromisión del monje, irrumpieron en el convento y lo amenazaron, querían que Fray Françoise dejara de ayudar a los viajeros, o sufriría las consecuencias, pero los monjes, con serenidad y sin miedo, les dijeron que el monje que se les aparecía había muerto hace muchos años, pero los maleantes se negaron a creer en tales leyendas y los bandidos, furiosos, lo golpearon a los monjes hasta arrebatarles la vida y antes de irse, incendiaron el convento.
El fuego consumió las paredes, y el bosque quedó en silencio, pero la muerte no extinguió la leyenda del monje. 
Desde entonces, los rumores comenzaron a extenderse, los viajeros contaban que, cuando estaban siendo asaltados en el bosque, una silueta encapuchada emergía entre la niebla y se oía el eco de una campana inexistente, y los forajidos caían aterrorizados mientras sus armas se caían de sus manos.
Décadas después, un joven historiador llamado Esteban llegó a la región. Había oído la leyenda y estaba decidido a descubrir la verdad, con un viejo mapa en la mano, se aventuró en el bosque hasta encontrar las ruinas cubiertas de musgo y raíces.
Allí, entre las piedras caídas y los restos de antiguos vitrales, encontré algo inesperado: una campana enterrada entre los escombros, intacta a pesar del tiempo. Cuando la tocó, un escalofrío recorrió su cuerpo y una ráfaga de viento sacudió los árboles.
Era el lugar exacto donde estaba ubicado el Monasterio de los Cartujos y con unos amigos arqueólogos decidieron reconstruir el convento.
Hoy en día el Monasterio de Chartreuse a recuperado su prestigio y solemnidad y es un lugar habitado por monjes cartujos que mantienen viva la tradición de oración y contemplación y que vale la pena conocerlo.

Cuento corto de Antonio Encinas Carranza.

jueves, 19 de septiembre de 2024

Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano

Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano


Libros de Antonio Encinas Carranza


Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano (Spanish Edition) Tapa blanda – 19 Junio 2023


Relatos de un viajero que comenzó a viajar desde niño con las excursiones escolares, luego vinieron los compromisos sociales y familiares y uno por mejorar su salud, después sus viajes los realizó en auto propio por algunos años, recorriendo gran parte del Perú.
Primeros viajes, comprende: El Real Felipe (Callao), Grocio Prado /Chincha), Hacienda Huando (Huaral) , El tren a Chosica, Una boda en Chancayllo (Chancay).

Proyectos de un futuro viajero, comprende: Viaje a Iquitos (Loreto), Licencia de conducir, El auto Toyota color canela, Vacaciones escolares.
Los primeros viajes en auto propio, comprende: Santa Rosa de Quives, Baños Termales de Churín, Una invitación a Barranca.
Ancash, comprende: Callejón de Huaylas, La Cordillera Blanca, Moro.
Anécdotas: Serpentín de Pasamayo, Bajada de Doña María.
Viaje a Cajamarca: Chimbote, Cajamarca.
Primer viaje al norte: Trujillo, Chiclayo, Zaña, Salas, Piura, Tumbes, Nueva Carretera.
Segundo viaje al norte: Casma, Sechin, Chimbote, Chan Chan, Trujillo, Huanchaco, Malabrigo, Chiclayo, Cruz de Chalpón, Bosques secos, Cuesta de Ñaupe, Piura, Tumbes, Frontera norte.
Carretera Central: Ticlio, La Oroya, Junín, Pasco, Ambo y Tomayquichua, Huánuco, Tingo María, Aguaytía, El boquerón del padre Abad, Pucallpa, Retorno a Lima,
Viaje a Huancayo.
Viaje a Ica.
Viaje al sur: Brujas de Cachiche, El túnel de Palpa, Nazca, Acantilados de Ocoña, Ciudad Blanca, Convento de Santa Catalina, Tacna y Arica, El retorno.
Viaje al Cusco; Abancay (Apurimac) y Cusco.
Relatos de un viajero peruano
Por los caminos del Perú
Carreteras peruanas
Pistas que unen a los peruanos
Caminos de Inca
Qhapaq Ñan
El Dorado La ciudad perdida de loa Incas
Ciudades o lugares que recorrí viajando por el Perú, probando su gastronomía, conociendo a su gente, visitando sus ciudades y admirando sus bellisimos paisajes de la costa, la sierra y la montaña, La Cordillera de los Andes, la selva del Amazonas y la costa dorada y calurosa, sus playas de sol tropical y desiertos, sus Bosques secos y Bosques Lluviosos, lagos y lagunas andinas, ríos de la costa y los ríos caudalosos del Amazonas, Cultura, gastronomía, arqueología y sus pueblos y el mestizaje de su cultura.
Dedico este libro a Ana María Boyer Seminario, mi compañera de viajes.

jueves, 30 de marzo de 2023

Viaje al norte (1ra parte)

  Relatos de un viajero: un viaje al norte

(1ra parte)

Relatos de un viajero


Viaje al norte

Todavía vivíamos solos, era un día sabado y después de almorzar le dije de sorpresa, casi de improviso: 

- Ana vamos al norte y de allí vamos a la frontera con Ecuador a comprar algunas cosas.

Como siempre se quedó callada ante mi impetuosidad, solo sonrió, pasada la sorpresa me contestó:

- Esta bién, voy a arreglar mis cosas, tu arreglas las tuyas.

Solo sacamos unas cuantas cosas, un poco de ropa, sus lentes para el Sol y otros articulos de uso personal, cerramos la casa, subimos al auto y arranqué, tomé la avenida Izaguirre y enrumbe hacia la carretera Panamericana, una vez en la pista internacional, mire al norte y me dije:

- No paro hasta la frontera (1,400 km, nada menos)

Serian las 4 de la tarde, hora propicia para viajar al norte, porque hay que manejar de noche y la noche es más fresca, de día el sol te jode, hay mucho calor, sudas, te aburre, en cambio de noche, te tomas un café y listo, solo molestan los faros grandes de los camiones y buses que a veces te lo encienden justo cuando están pasando cerca y te dejan ciego con el fogonazo.
Pasamos Puente Piedra y llegamod al control de Ancón, ya estabamos saliendo de Lima, de allí hay que subir por la Variante de Pasamayo hasta llegar a Chancay, cerca esta el desvió a Huaral, la tierra de las naranjas sin pepas de la hacienda Huando, lugar que me trae muchos recuerdos, entre ellos esta el viaje que hicimos en el 5to. año de primaria en el cual jugamos un partido de futbol con un equipito de menores de la hacienda y recuerdo que quedamos empatados sin goles y nos invitaron para jugar la revancha, pero creo que no se realizó, al menos yo no viajé porque me fui a otro colegio donde termine la primaria, pero si recuerdo la hermosa casona de la hacienda, una construcción antigua pintada de blanco con adornos azules.
Después y siguiendo la ruta pasamos Huacho, Huaura y su famoso Balcón de la Libertad, donde se dice que el general San Martín pronunció su discurso dando la libertad al Perú antes de llegar a Lima, de regreso de su viaje a Guayaquil donde se entrevisto con el General Bolivar, este hecho ocurrió en el año 1820.
Siguiendo el viaje pasamos Supe, Barranca, Paramonga, Pativilca, hasta aquí esta zona es conocida como el Norte Chico, aquí termina Lima e ingresamos a la region de Ancash y recorremos su zona costera que corre paralela a una rama de Los Andes y al otro lado se encuentra el Callejón de Huaylas donde corre el río Santa, que tiene como pared orientel la cadena de nevados conocida Cordillera Blanca donde sobresale el nevado mas alto del Perú el Huascarán. 
Siguiendo por la costa llegamos a Huarmey y paramos para cenar, es una zona de la carretra donde hay varios restaurantes, incluso también para algunos buses interprovinciales y bajan los pasajeros también a cenar, luego viene Casma, ciudad muy tranquila, de allí hasta llegar a Chimbote a eso de las 10 de la noche y se reconocía la cercanía porque desde lejos se sentía el fuerte olor a pescado que emanaba de las chimeneas de las fábricas de harina de pescado, "valga la redundancia" dado que en este puero se habían instalado una gran cantidad de fabricas de harina de pescado, eran los tiempos del boom de este fertilizante que fue fuertemente aprovechado por el indutrial Banchero Rossi, aquel que fue asesinado en un affaire sentimental.
En esa epoca Chimbote estaba desprestigiado por ser el segundo puerto mas violento del país detrás del tenebroso Callao y había que pasar con mucho cuidado, sino podías ser victima de un atraco, lancé un suspiro cuando encontramos la salida y seguiamos rumbo al norte.
Luego pasábamos por otras ciudades pequeñas como Coishco y Santa lo último de Ancash y pero luego ingresamos a La Libertad pasando por Moche y Virú 2 pueblos ancestrales, con historia importante dado que fueron ciudades del , hasta llegar a Trujillo, aqui ya no entramos al centro, ahora había una nueva pista que bordeaba la cludad, era la Circunvalación que nos dejaba cerca a los restos arqueologicos de la antigua ciudad de barro mas grande del mundo: Chan Chan 
Seguimos la ruta pasamos Puerto Chicama o como se le conoció antiguamente Puerto malabrigo que es un puerto pesquero donde los pescadores utilizan balsas hechas com paja andina o Ichu, costu,bre ancestral, utiilizada también por los moche o mochicas; cuantas veces pare en este hermoso puerto para ver sus balsas; se cuenta que los incas llegaron hasta la Polinesia y poestriomente un investigador noruego Thor Heyerdal organizó la Expedición Kon Tiki y preparó una gran balsa como las que se usan en el Lago Titicaca para viajat a las islas hawaianas.
Siguiendo el viaje pasamos Chocope, Paijan, el desvío a Chepen, San Pedro de Lloc, Pacasmayo y Guadalupe. 
Salimos de la región de La Libertad para ingresar a Lambayeque, siendo Chocope el primer punto, seguimos con Etén, Reque, Monsefú, Pimentel y habían transcurrido tres horas para llegar a Chiclayo, sería entre 7 y 8 de la mañana cuando al pasar cerca de un grifo una piedra cayó sobre la ventana delantera del lado derecho, justo donde estaba sentada Ana, pero ella se agachó rápidamente al ver que algo se acercaba a toda velocidad, sino le hubieran caído los fragmentos del vidrio que volaron en mil pedazos.
Intuitivamente paré el auto y miré en la dirección que había llevado la piedra y vi a 2 niños jugando con una honda (resortera, tirachinas o como le llamen) bajé y me acerqué tratando de no asustarlos y amigablemente conversamos y les pregunté por sus padres, les pedí que me llevaran a su casa, los 2 eran hermanos y fuimos caminando mientras Ana se quedó en el auto, vivían a una cuadra de ditancia.
Al llegar a la casa tocamos la puerta y salíó la mamá, me presenté y le hablé con tranquilidad y respeto, sin asustar a nadie menos a los niños, a quienes les hacía bromas para que no se tensionaran, ni asustaran, la señora Carmela era la mamá, aceptó de muy buen talante la culpa y dejando lo que tenía que hacer me pidió que la llevara, subió al auto y me indicó la ruta a una cancha de fulbito donde su esposo Carlos estaba jugando, como era domingo, era día de deportes con los vecinos, allí también estaba su hermano que tenía una tienda de accesorios para autos y justo tenía repuestos para la ventana del Toyota, inmediatamente solucionaron el problema, nos despedimos y seguimos nuestro viaje, este accidente nos atrazó algunas horas, asi que mas adelante ingresamos a la ciudad de Chiclayo, paramos en la Plaza de Armas para bajar un poco la tensión y estirar las piernas, luego avanzamos, cruzamos el rio Lambayeque y al poco tiempo se divisa la hermosa fachada casi triangular del museo Tumbas Reales de Sipán.
En Lambayeque donde aprovechamos para almorzar y depués comprar los famosos turrones conocidos como King kong, una delicia que nunca he desperdiciado

El auto color canela

  Relatos de un viajero: El auto color canela

     
Narración corta














Relatos de un viajero

En el año de 1980 decidí comprar un auto nuevo, ya lo había visto y la marca estaba muy de moda, un Toyota 2000, marca y modelo estaban de moda, comence a ahorra para tal compra y cuando había logrado juntar un "dinerito", realizando varias actividades comerciales, sin dejar de trabajar en la empresa donde laboraba desde hacía 10 años, la situación económica del país estaba en un momento muy bueno y yo tuve ingresos extras realizando ventas directas de ropa, calzado y cuando se me ocurriera vender, todo era comercial para mi, todo se podía vender, así que mis entradas mejoraron y ahorrando aquí y ahorrando allá e invirtiendo los ahorros en mas mercadería, logré la hazaña, aunque tenía otros proyectos, cuando tuve una cantidad regular de dinero se me ocurrió invertirlo en otro negocio o un terreno para construir una vivienda o quizás lo hubiera invertido en un departamento, en esos días me ofrecieron un departamento y después de mucho pensarlo opté por el auto de mis sueños, pensando y prometiéndome que la próxima inversión sería un terreno, así que una vez conseguido el monto adecuado logré comprar al contado ese auto.
A mi cuñado Juan le comenté la idea de comprar un auto, el era vendedor de profesión y había trabajado en Panautos, representantes de Toyota en el país, Juan era vendedor libre y pensé que así podría ganarse su comisión.
Yo quería uno de color azul oscuro, me agrada todo lo que sea azul, casi toda mi ropa es azul, digo "casi" porque también tengo algo de otros colores, pero en el momento de la compra en Panautos me dijeron que solo tenían de un solo color, al que ellos llamaban "canela", viendo bien el auto ese color para mi podría ser también castaño o pardo claro, no era preciso el nombre del color y para que mi cuñado no pierda la comisión acepté el color que tenían, canela.
Un día manejando por las calles de Lima me paró un policía y me pidió la Tarjeta de Propiedad del auto y al notar que la tarjeta indicaba el color "canela" el policía me dijo que era color ladrillo y me recomendó que tenía que cambiar la tarjeta que indicaba que era color canela porque podría tener problemas, felizmente el policia no me hizo ningún problema, sabiendo como son algunos agentes.
El día que me entregaron el auto, para recogerlo me acompañó un pariente lejano, con quien siempre nos reuníamos, éramos tres con un primo cercano, fuimos un trío de muchas juergas y de grandes sueños juveniles.
Hasta ese momento yo solo había manejado un montagragas por cerca de 5 meses y  una furgoneta durante cerca de 15 minutos.
Recogimos el auto y salimos con Javier en el volante, al llegar a la zona de Pueblo Libre se bajó y yo seguí manejando solo, con mucha seguridad, como si tuviera mucha experiencia, manejé hasta la urbanización Naranjal, en la zona norte de Lima, a 16 km. del centro histórico, llegué a la casa y estacioné, Ana no sabía nada y quise darle una sorpresa, deje el auto en la puerta, ingresé a la casa, la saludé y me senté como si nada pasara, luego le pedí que me acompañara a comprar una gaseosa, una vez afuera, la lleve del hombro hacia el auto y ella sin sospechar nada, una vez cerca, abrí la puerta del auto, Ana quedó sorprendida, le pedí que subiera, ella me miraba la cara, pero llegó a subir, estaba algo asombrada, ella era muy tímida y hablaba poco, pero era muy expresiva y sus gestos decían mucho.
Logramos viajar varias veces al norte, llegando hasta la frontera con Ecuador, dejábamos el auto en Aguas Verdes que era el último pueblo peruano y estaba al pie del Puente Internacional y lo cruzamos para llegar a Huaquillas en Ecuador, después de comprar algún recuerdo retornábamos a Tumbes y después parábamos en Talara en casa de mis suegros, horas después partíamos para Lima, con descanso para almorzar en San Pedro de Lloc, cenábamos en Casma o Huarmey y al día siguiente muy temprano desayunábamos en casa, en Lima.
También viajamos al sur hasta la frontera con Chile, cruzamos Los Andes y viajamos  por el Amazonas.

Relatos de un viajero.
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