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jueves, 19 de septiembre de 2024

Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano

Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano


Libros de Antonio Encinas Carranza


Relato de mis viajes por el Perú: Relatos de un viajero peruano (Spanish Edition) Tapa blanda – 19 Junio 2023


Relatos de un viajero que comenzó a viajar desde niño con las excursiones escolares, luego vinieron los compromisos sociales y familiares y uno por mejorar su salud, después sus viajes los realizó en auto propio por algunos años, recorriendo gran parte del Perú.
Primeros viajes, comprende: El Real Felipe (Callao), Grocio Prado /Chincha), Hacienda Huando (Huaral) , El tren a Chosica, Una boda en Chancayllo (Chancay).

Proyectos de un futuro viajero, comprende: Viaje a Iquitos (Loreto), Licencia de conducir, El auto Toyota color canela, Vacaciones escolares.
Los primeros viajes en auto propio, comprende: Santa Rosa de Quives, Baños Termales de Churín, Una invitación a Barranca.
Ancash, comprende: Callejón de Huaylas, La Cordillera Blanca, Moro.
Anécdotas: Serpentín de Pasamayo, Bajada de Doña María.
Viaje a Cajamarca: Chimbote, Cajamarca.
Primer viaje al norte: Trujillo, Chiclayo, Zaña, Salas, Piura, Tumbes, Nueva Carretera.
Segundo viaje al norte: Casma, Sechin, Chimbote, Chan Chan, Trujillo, Huanchaco, Malabrigo, Chiclayo, Cruz de Chalpón, Bosques secos, Cuesta de Ñaupe, Piura, Tumbes, Frontera norte.
Carretera Central: Ticlio, La Oroya, Junín, Pasco, Ambo y Tomayquichua, Huánuco, Tingo María, Aguaytía, El boquerón del padre Abad, Pucallpa, Retorno a Lima,
Viaje a Huancayo.
Viaje a Ica.
Viaje al sur: Brujas de Cachiche, El túnel de Palpa, Nazca, Acantilados de Ocoña, Ciudad Blanca, Convento de Santa Catalina, Tacna y Arica, El retorno.
Viaje al Cusco; Abancay (Apurimac) y Cusco.
Relatos de un viajero peruano
Por los caminos del Perú
Carreteras peruanas
Pistas que unen a los peruanos
Caminos de Inca
Qhapaq Ñan
El Dorado La ciudad perdida de loa Incas
Ciudades o lugares que recorrí viajando por el Perú, probando su gastronomía, conociendo a su gente, visitando sus ciudades y admirando sus bellisimos paisajes de la costa, la sierra y la montaña, La Cordillera de los Andes, la selva del Amazonas y la costa dorada y calurosa, sus playas de sol tropical y desiertos, sus Bosques secos y Bosques Lluviosos, lagos y lagunas andinas, ríos de la costa y los ríos caudalosos del Amazonas, Cultura, gastronomía, arqueología y sus pueblos y el mestizaje de su cultura.
Dedico este libro a Ana María Boyer Seminario, mi compañera de viajes.

lunes, 3 de abril de 2023

Viaje al Callejón de Huaylas

  Callejón de Huaylas



Viajé a Barranca con Elizabeth, una joven que había conocido en Lima,
Nos habíamos conocido cuando ibamos a comprar a una libreria cercana a la casa de mis padres en el barrio de Monserrate en Lima, siempre llevabamos las listas de utiles de los chicos a esa libreria que era una de las mas surtidas de Lima, en esa libreria atendía una mujer joven, alta, de cabellos negrisimos, con ondas, largas y ojos negros, ella era alta y guapa, a ella todos los habitantes de esa zona limeña la conocían como "la Juanito", apodo o sobrenombre que le pusieron en el barrio por trabajar en la Libreria Juanito, cuyo nombre le puso el propietario de dicho establecimiento comercial a su negocio, era el nombre de su menor hijo y era tío de Elizabeth la joven que conocímos al ir a comprar algún cuaderno o lapicero.
Ella como muchos jovenes de provincias siempre recalan en la capital buscando un norte, un futuro diferente al que le espera en su tierra, dado que en sus localidades era dificil estudiar o trabajar porque no había instituciones educativas superiores, menos trabajos que no sea el campo, cuidar niños o de comerciante informal.
Elizabeth tenía 2 hermanos, la mayor era Sofía, también trabajaba en Lima y estaba de novia, el segundo era hombre, su nombre era Jorge y estaba a punto de casarse, por lo que un día me entregó un parte matrimonial, la invitación adosada describía las particularidades de los novios y tenía una tarjetita en que los novios agradecen la presencia de los invitados.
Elizabeth era la mas apurada para que aceptaramos la invitación y por supuesto no nos negamos, aceptamos de buen grado y el día de la celebración viajamos acompañados de su otra hermana que también residia y trabajaba aquí en Lima.
Como el matrimonio era un domingo, el sábado anterior salimos temprano de Lima, pasamos Ancón, la variante de Pasamayo, Chancay, Huacho, Supe y Barranca en 3 horas recorrimos 200 kilometros sin problemas, nos presentaron a los padre de Elizabeth, al resto de la familia y a algunos amigos, llegamos a la hora del almuerzo que estuvo muy bueno y luego salimos a pasear por la ciudad llegando a la hermosa playa de Chorrillos.
En la noche hubo una pequeña reunión y nos fuimos s dormir, nos habían preparado un dormitorio, al día seguiente nos llamaron a desayunar y vaya sorpresa, había una mesa llena depotajes para servirse: tamales, chicharrones entre otros.
Al terminar volvimos a salir a dar una vuelta por el mercado y la Plaza de Armas, entramos a la Iglesia y regresamoa a la casa a cambiarnos para la ceremonia donde casi no pasó nada extraordinario.
Fue el lunes por la mañana que insinué viajar a Huaraz, invitación que aceptaron con buen agrado.
El lunes salimos después de desayunar y depués de darle una revisión a las llantas del Toyota, siempre el norte, cruzamos el puente del río Pativilca y ya estabamos en Pativilca y mas allá Paramonga donde se encuentra la hacienda azucarera, así como la fabrica de papel Paramonga, pero nosotros tomamos el desvío que nos llevaba al Callejón de Huaylas por lo que tuvimos aubir a Los Andes 
Lo primero que vimos un hermoso cielo celeste, algunas nubes blanquisimas que casi se ´podían tocar y lo mas hermoso fue ver la maravillosa laguna Conococha y a la izquierda el hermoso Callejón de Huaylas ubicada entre las farallones de la Cordillera Blanca a la derecha y a la izquierda la Cordillera Negra, ambas son parte de la Cordillera de Los Andes.
En medio corre hacía el norte el río Santa que desemboca en el Oceano Pacifico al norte de Chimbote en el distrito de Santa.
El Callejón de Huaylas tiene 180 kilómetros de largo, viaje que nos demoró cerca de 2 horas y de una inmensa belleza en la que sobresale el Huascarán ubicada en medio de la Cordillera Blanca, lugares donde se practica muchos deportes de aventura.
En el viaje por el Callejón de Huaylas fuimos dejando varios poblados como Ticapampa, Aija y Recuay, hasta llegar a la capital del departamento de Ancash, la ciudad de Huaraz.
El auto sufre al trepar las alturas, pero después rueda mas agilmente, se le siente mas liviano, debe ser por  el oxigeno que es mas limpio, no se le siente pesado como en la costa.
Después de Huaraz llegamos a Ranrahirca y luego al cementerio de la ciuda de Yungay que esta a pie del Huascarán y que fue sepultado a raiz de un terremoto donde rodaron enormes rocas que cayeron sobre la ciudad sepultandola muriendo los 20,000 habitantes que tenía la ciudad de Yungay.

Pasamayo

 Pasamayo


Pasamayo


Adquiriendo experiencias
Mi experiencia en carreteras es de casí 15 años que pasé recorriendo las pistas de las del Perú, fueron muchos años viajando por todo el país, de día y de noche y había sido testigo de las imprudencias que cometían algunos choferes, los accidentes fortuitos  sufrido los fogonazos enceguecedores de los camiones a media noche, trailers, buses interprovinciales que viajaban en sentido contrario con todas las luces encendidas algunos y otros encendiendo las luces altas o de carreteras justo en el momento que cruzaban por nuestro lado, el fogonazo nos cegaba la visión por algunos segundos, obligándonos a disminuir la velocidad, pero ya había aprendido a ponerme de costado, de medio lado mientras manejaba para evitar la fuerte luz, estos pilotos tienen la autorización más alta y son expertos en el manejo, conociendo las pistas como las palmas de su mano, sin embargo a veces algunos choferes con brevetes o licencia de conducir A-111a se exceden cuando ven un vehiculo pequeño o se encuentran con choferes inexpertos.

La Curva del Diablo

Al llegar al tramo mas peligroso de la carretera sabía que no debía conducir de dia, con la luz del Sol y por el calor del norte, sino de noche y que no importaban los fogonazos de los faros de los camiones y buses, uno se acostumbra; de ida nos tocaba el carril pegado a la montaña y de regreso iriamos pegados al abismo y por ende al mar, por donde ocurrían la mayor parte de accidentes que ya habían causado muchas muertes, por algo le llamaban la Curva del Diablo, donde muchas veces los autos salian volando fuera de la pista.
El viaje era emocionante y al pasar por la Curva del Diablo la emoción era mayor y nadie querría pasarlo dormido, siempre pedína ser despertados, era mucho mas emocionante pasarlodespierto y ver el auto rodar al filo del abismo.
Mas tensión hubo cuando se pinchó una llanta, felizmente ibamos a poca velocidad y pudimos frenar y estacionar entre los bordes de la pista y el abismo.
Cuando de pronto aparece un bus interprovincial y al pasar por nuestro lado, pasa y serpentea con dificultad y frena suavemente para no dar de golpe, pero origina una polvoreda, se levanta una enorme nube de polvo que invade toda la zona y nos cubre las cabezas, por lo que el chofer se ganó una retahila de improperios, insultos y recuerdos para su familia.
Después nos dimos cuenta que al bus se le había reventado una llanta y pensamos que esa zona estaba maldita, igual había sucedido con mi Toyota.

jueves, 30 de marzo de 2023

Carretera Central: viaje al Amazonas (Pucallpa)

 Viaje al Amazonas (Pucallpa)

Carretera Central (Segunda parte)

Relatos de un viajero

#relatosdeunviajeroperuano

Despues de 9 horas manejando por la Carretera Central con paradas para desayunar en Chosica y almorzar en Junin, llegamos a Huánuco, habíamos recorrido unos 600 kilómetros y no tuvimos ningún contratiempo en este recorrido como ya lo hemos narrado.
Después de llegar a Huanuco, donde nos quedamos 2 días y lo que conocimos es que su nombre real es: La muy leal y noble Ciudad de los Caballeros del León de Huanuco y entre sus curiosidades esta el hecho que allí nació Daniel Alomías Robles el compositor de El condor pasa, la melodía andina mas conocida en el mundo entero.
No nos quedamos a recorrer la ciudad ni a visitar los lugares turisticos ni los centros arqueológicos, museos, plazas, ni el mercado, porque eso nos demoraría, nuestro plan solo era viajar,conocer y recorrer los caminos y carreteras del país.
Solo nos faltaba unos 120 kilómetros para culminar, estabamos a solo 2 horas de viaje para llegar a Tingo María y de allí a Aguaytia y su río y el puente que en un tiempo fue considerado el mas largo de Sudamerica y cruzarlo fue otra maravilla de esas que te quedan marcadas, luego Pucallpa, total 380 kilométros para recorrer en unas 6 horas de pura selva.
A la salida de Huanuco cruzamos el río Huallaga y conforme avanzamos fuimos admirando lo maravilloso y conforme nos alejabamos de Huanuco mirabamos sorpredidos las montañas que conforman el entorno y a lo lejos se divisa la silueta
de la Bella Durmiente y recordabamos la leyenda:

- Cuynac se enamoró de la princesa inca Nunash y vivieron felices pero esa felicidad se truncó cuando apareció un enemigo llamado Amaru, que significa serpiente y que terminó conviertiendo en piedra a Nunash.

Estas montañas pertenecen a El Parque Nacional de Tingo María donde también se encuentra La cueva de las lechuzas, todo un complejo conservacionista.
Después llegamos a Tingo María, escogimos un lugar para almorzar y pedimos 2 Juanes, que son comidas tipicas del Amazonas peruano que se cocinas y se sirven envueltos en hojas de platano como los tamales, enseguida almorzamos, tomamos un refresco de cocona, pero estabamos con mucha desconfianza, porque todavía y como lo teníamos por conocido y entendido, en poco tiempo atrás hubo mucha delincuencia, originada por el narcotráfico y el terrorismo, que felizmente ya estaba cambiado
Salimos lo mas rápido que pudimos o sea llegamos, escogimos un lugar para almorzar, almorzamos y arrancamos a penas terminamos, ahora ibamos rumbo a Aguaytia y luego enrumbaríamos hacía Pucallpa.
En poco tiempo llegamos al Boquerón del Padre Abad, que es un desfiladero angosto
al cruzarlo pudimos ver que los cerros del boquerón estaban llenos de caídas de agua o cataratas, entre las que se logra divisar la llamada Velo de la Novia, hermosa caída de agua que hace espuma al chocar con las tantas piedras de las laderas de los cerros, todo el camino es de bajada y es la que se denomina Selva Alta, al terminar el boqueron ingresamos a un túnel y al salir  el panorama que se ve es maravilloso, es de una gran sabana verde interminable, una vista edenica.
Solo faltaba un trecho de varios kilometros para llegar a Pucallpa; un viaje de pura selva, tuvimos la suerte de avanzar bordeando una tormenta, a pesar que esta carretera es recta por ratos estabamos dentro de la lluvia y por ratos fuera de la lluvia, algo maravilloso que nos dejo recuerdos muy gratos; algo que también nos sorpredió fue ver como se concentraban en la pista una multitud de mariposas formando circulos y conforme avanzabamos levantaban vuelo llenando de color el espacio por donde transitabamos.
Al llegar a Pucallpa que significa en su idioma nativo "Tierra colorada" inmediatamente buscamos un hotel para darnos un baño, por el calor que sentíamos y que normalmente sobre pasa los 35 grados, nos hospedamos y al salir a cenar no encontramos con uns lluvía fuerte, impetuosa, diriamos un chubasco porque después de mojarlo todo paró la lluvia.
Al día siguiente salimos a conocer la ciudad y llegamos al muelle a orillas del majestuoso río Ucayali y encontramos a muchos shipibos - konibos, grupo de nativos de la zona muy laboriosos y famosos por su artesania y sus diseños llamados "kené" que estan imbuidos en el arte, la ciencia y la tradición.
Hoy en día toda esta zona esta dedicados a la siembra de palma aceitera y sobre todo de café y cacao, ambos de gran calidad y que al exportarse favorecen a los campesinos de la zona y sus familias.
Nosotros solo nos quedamos un par de días y luego emprendimos el viaje de retorno a Lima, un viaje al revés, salimos muy temprano y en la noche ya estabamos en nuestra casita descansando.

El auto color canela

  Relatos de un viajero: El auto color canela

     
Narración corta














Relatos de un viajero

En el año de 1980 decidí comprar un auto nuevo, ya lo había visto y la marca estaba muy de moda, un Toyota 2000, marca y modelo estaban de moda, comence a ahorra para tal compra y cuando había logrado juntar un "dinerito", realizando varias actividades comerciales, sin dejar de trabajar en la empresa donde laboraba desde hacía 10 años, la situación económica del país estaba en un momento muy bueno y yo tuve ingresos extras realizando ventas directas de ropa, calzado y cuando se me ocurriera vender, todo era comercial para mi, todo se podía vender, así que mis entradas mejoraron y ahorrando aquí y ahorrando allá e invirtiendo los ahorros en mas mercadería, logré la hazaña, aunque tenía otros proyectos, cuando tuve una cantidad regular de dinero se me ocurrió invertirlo en otro negocio o un terreno para construir una vivienda o quizás lo hubiera invertido en un departamento, en esos días me ofrecieron un departamento y después de mucho pensarlo opté por el auto de mis sueños, pensando y prometiéndome que la próxima inversión sería un terreno, así que una vez conseguido el monto adecuado logré comprar al contado ese auto.
A mi cuñado Juan le comenté la idea de comprar un auto, el era vendedor de profesión y había trabajado en Panautos, representantes de Toyota en el país, Juan era vendedor libre y pensé que así podría ganarse su comisión.
Yo quería uno de color azul oscuro, me agrada todo lo que sea azul, casi toda mi ropa es azul, digo "casi" porque también tengo algo de otros colores, pero en el momento de la compra en Panautos me dijeron que solo tenían de un solo color, al que ellos llamaban "canela", viendo bien el auto ese color para mi podría ser también castaño o pardo claro, no era preciso el nombre del color y para que mi cuñado no pierda la comisión acepté el color que tenían, canela.
Un día manejando por las calles de Lima me paró un policía y me pidió la Tarjeta de Propiedad del auto y al notar que la tarjeta indicaba el color "canela" el policía me dijo que era color ladrillo y me recomendó que tenía que cambiar la tarjeta que indicaba que era color canela porque podría tener problemas, felizmente el policia no me hizo ningún problema, sabiendo como son algunos agentes.
El día que me entregaron el auto, para recogerlo me acompañó un pariente lejano, con quien siempre nos reuníamos, éramos tres con un primo cercano, fuimos un trío de muchas juergas y de grandes sueños juveniles.
Hasta ese momento yo solo había manejado un montagragas por cerca de 5 meses y  una furgoneta durante cerca de 15 minutos.
Recogimos el auto y salimos con Javier en el volante, al llegar a la zona de Pueblo Libre se bajó y yo seguí manejando solo, con mucha seguridad, como si tuviera mucha experiencia, manejé hasta la urbanización Naranjal, en la zona norte de Lima, a 16 km. del centro histórico, llegué a la casa y estacioné, Ana no sabía nada y quise darle una sorpresa, deje el auto en la puerta, ingresé a la casa, la saludé y me senté como si nada pasara, luego le pedí que me acompañara a comprar una gaseosa, una vez afuera, la lleve del hombro hacia el auto y ella sin sospechar nada, una vez cerca, abrí la puerta del auto, Ana quedó sorprendida, le pedí que subiera, ella me miraba la cara, pero llegó a subir, estaba algo asombrada, ella era muy tímida y hablaba poco, pero era muy expresiva y sus gestos decían mucho.
Logramos viajar varias veces al norte, llegando hasta la frontera con Ecuador, dejábamos el auto en Aguas Verdes que era el último pueblo peruano y estaba al pie del Puente Internacional y lo cruzamos para llegar a Huaquillas en Ecuador, después de comprar algún recuerdo retornábamos a Tumbes y después parábamos en Talara en casa de mis suegros, horas después partíamos para Lima, con descanso para almorzar en San Pedro de Lloc, cenábamos en Casma o Huarmey y al día siguiente muy temprano desayunábamos en casa, en Lima.
También viajamos al sur hasta la frontera con Chile, cruzamos Los Andes y viajamos  por el Amazonas.

Relatos de un viajero.
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