Mostrando entradas con la etiqueta Violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Violencia. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de febrero de 2025

Lio de cocheros del siglo XVIII

 Lio de cocheros del siglo XVIII 

(Relato revelador sobre la rígidas normas de conducta de una época pasada)

Relatos de Antonio Encinas Carranza

Ventana al pasado
El Transporte en el Siglo XIX: los carruajes y carretas eran el principal medio de transporte en las ciudades y estos eran arrastrados por caballos, los cocheros, por lo tanto, desempeñaban un rol importante en la vida cotidiana de la élite.
Allá por los años 1800, a fines del siglo XIX, a eso de la 10 am varios carruajes estaban estacionados en la Plaza principal, también llamada Plaza de la Alameda, que era y todavía es un importante, público y muy concurrido, un punto de encuentro de la sociedad citadina y 
donde muchas veces y a pesar de la gran concurrencia de gente algunas veces las tensiones sociales podían manifestarse. 
En el siglo XIX los carruajes y carretas en un gran número circulaban por la ciudad, iban y venían y el coche del patrón era jalado por un caballo, el cochero Juan Valdez aguardaba al prospero empresario quién a su vez era consejero del Ayuntamiento.
Cerca a una de las esquinas un cochero estaba descansando, su patrón era un prospero comerciante y a la vez funcionario público, por lo tanto pertenecía a la élite social de la ciudad y estaba realizando una diligencia en una dependencia estatal y ya se había retirado al cumplir con sus compromisos legales y tributarios y se estaba encaminando hacia la esquina donde estaba su carruaje, porqué era alrededor de las 10 p.m. de un día de la semana, en aquella época, esta hora ya se consideraba tarde, y era momento de que las familias regresaran a sus hogares, ya era hora de retirarse a su casa a descansar, en ese punto habían otros coches esperando, cuando de pronto se originó una gresca entre varias personas y uno de ellos fue el agresor quién actuó violentamente movido por el resentimiento atacó con un arma blanca y por una acciòn vil para tomar venganza, fue detenido por un grupo de cocheros quienes actuaron en un gesto de solidaridad, lo cogieron del cuellos y los brazos y lo tiraron al piso donde procedieron a agredirlo, hasta pisarle el cuello para inmovilizarlo.
Justo en ese momento llegó el patrón y reconoció al detenido, este había sido su cochero anterior, quién fue despedido por sobrepasarse en sus atribuciones, siempre fue tratado como un miembro mas de la familia del patrón, entraba en la casa sin permiso, ingresaba al baño familiar e iba hasta la cocina sin solicitar el permiso respectivo y lo mas agravante es que tuteaba a la esposa y a la hija del patrón, cosa como estas y otras mas que no les agradaba a la familia, transgrediendo los limites sociales de esa época, que eran tan riguroso para mantener las jerarquías sociales de esa época, el tuteo a la esposa e hija del patrón, así como su mal comportamiento dentro de la casa transgredieron los límites de su posición y estos eran consideradas faltas graves de respeto. 
Este incidente refleja la importancia del respeto a las altas clases sociales y marcaba el mantenimiento de las distancias entre los servidores y los patrones que existía por aquella época.
Al ser despedido por su comportamiento inapropiado, Juan Rigal que así se llamaba el resentido y vengativo ex cochero, se había quedado picado y decía que era una injusticia lo que habían hecho con el, el tenía carga familiar y la vida era dura y juró vengarse.
Ese día a las 10 pm aproximadamente, pasaba por la zona donde trabajaba su ex patrón y al ver al nuevo cochero descansando lo increpó fuertemente:

- Desgraciado, me has quitado el trabajo y a mi nadie me hace eso, me las vas a pagar maldito.

Luego lo atacó con un arma blanca, mientras los otros conductores y los vecinos que transitaban despreocupadamente por la plaza quedaron sorprendidos por que ese lugar era un espacio tranquilo, era un espacio de solaz, por donde las personas transitaban con mucha seguridad.
El cochero herido cayó al suelo sujetándose el brazo sangrante, mientras algunos testigos gritaban en busca de ayuda, los otros cocheros, en un acto de solidaridad, no dudaron en someter a Juan Rigal, doblegándolo, tirándolo al piso y atándolo con sus propios cinturones hasta que la policía llegó.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
El ataque de Juan Rigal tuvo un impacto inmediato en la plaza, la gente, acostumbrada a transitar con tranquilidad por la Alameda, se detuvo alarmada y con horror al ver la pelea, pero la reacción de los otros conductores fue veloz y el atacante fue rápidamente reducido y sujetado en el piso y lo amarraron para que no escape y luego llamaron a la policía, quienes al llegar lo detuvieron y pasaron a tomar declaraciones del agraviado y de los testigos.
En esos precisos momentos llegó el patrón, al reconocer al atacante como su antiguo cochero, frunció el ceño y Juan Rigal, con el rostro desfigurado por la rabia y la humillación, escupió al suelo y gritó:
- ¡Usted me arrebató todo! ¡Mi trabajo, mi dignidad, mi vida! ¿Y ahora me manda a la cárcel? ¡Esto no se acaba aquí!

- Llévenselo a la dependencia policial, este hombre es un peligro para todos.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
La multitud no dejaba de murmurar, ya tenían tema para rato.
- Si comadre yo lo vi con mis propios ojos.
 
En una sociedad donde las jerarquías eran sagradas, un ataque de esta índole era más que un simple acto de violencia; era un desafío al orden establecido y se castigaba con mucha fuerza.
Los rumores sobre el incidente se extendieron rápidamente y, al día siguiente, los periódicos locales hablaban del "Asalto a medio día en la Alameda", subrayando la audacia de Juan Rigal al atacar a un empleado de la élite dorada y gobernante.
Mientras tanto, en la comisaría, Juan Rigal esperaba su destino, estaba tras las rejas y sabía que la justicia rara vez favorecía a los de su clase y que el castigo sería severo. Pero en su mirada había algo más que miedo: un brillo de determinación, para él, esta historia aún no había terminado, solo esperaba salir en libertad para ver que medidas tomaba, aunque la cordura y la sensatez aconsejaban tener mesura en sus decisiones.
La Plaza de la Alameda, en el siglo XIX, era el corazón de la ciudad y d
urante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno.  
Los ciudadanos respetables se retiraban temprano, dejando las calles a los vigilantes, los bohemios y aquellos que buscaban problemas. 
Era en este ambiente donde la tensión social podía aflorar, donde la diferencia entre ricos y pobres se hacía más evidente y donde, como en el caso de Juan Rigal, los resentimientos podían convertirse en violencia.
Días después, en la mansión del patrón, la tensión se hacía evidente, la esposa y la hija del empresario no podían dejar de hablar del incidente. 
Aunque el cochero herido se recuperaba, el temor persistía en la casa, temían que los fuera a atacar.

- No lo hará. 
- Está tras las rejas
 Respondió el empresario con firmeza, aunque en el fondo sabía que la amenaza de Juan Rigal aún flotaba en el aire.

Sin embargo, la noticia de su encarcelamiento no puso fin a la inquietud. 
Al caer la noche, el nuevo cochero miraba con recelo cada sombra en la calle. 
Otros empleados hablaban en susurros, recordando historias de antiguos sirvientes que, resentidos, habían causado problemas.
Mientras tanto, en la cárcel, Juan Rigal no se doblegaba. 
Su rabia no disminuía y sus pensamientos se concentraban en una única idea: escapar. Entre rejas, hizo amistad con otros reclusos que, como él, sentían que la vida los había tratado injustamente. Poco a poco, una idea fue tomando forma en su mente: un plan para recuperar su libertad y saldar cuentas pendientes.
Durante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno. 
Los cocheros, siempre en la sombra, esperaban a sus patrones con paciencia, compartiendo entre ellos historias de la ciudad y sus habitantes. 
Pero cuando caía la noche, la atmósfera cambiaba. 
Los faroles iluminaban tenuemente los adoquines y el sonido de los cascos de los caballos resonaba fuerte y con eco. 

El ataque de Juan Rigal tuvo un impacto inmediato en la plaza. 
La gente, acostumbrada a transitar con tranquilidad por la Alameda, se detuvo con horror al ver la pelea. 
El cochero herido cayó al suelo sujetándose el brazo sangrante, mientras algunos testigos gritaban en busca de ayuda.
Los otros cocheros, en un acto de solidaridad, no dudaron en someter a Juan Rigal, atándolo con sus propios cinturones hasta que la policía llegó.
El patrón, al reconocer al atacante como su antiguo cochero, frunció el ceño. Juan Rigal, con el rostro desfigurado por la rabia y la humillación, escupió al suelo y gritó:
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios. 
El patrón, visiblemente molesto, se dirigió a los oficiales con tono firme:

- Llévenselo. Este hombre es un peligro para todos.

En una sociedad donde las jerarquías eran sagradas, un ataque de esta índole era más que un simple acto de violencia; era un desafío al orden establecido. 
Los rumores sobre el incidente se extendieron rápidamente y, al día siguiente, los periódicos locales hablaban del "asalto nocturno en la Alameda", subrayando la audacia de Juan Rigal al atacar a un sirviente de la élite.

Mientras tanto, en la comisaría, Juan Rigal esperaba su destino. 
Sabía que la justicia rara vez favorecía a los de su clase y que el castigo sería severo. Pero en su mirada había algo más que miedo: un brillo de determinación. 
Para él, esta historia aún no había terminado.
Días después, en la mansión del patrón, la tensión se hacía evidente. 
La esposa y la hija del empresario no podían dejar de hablar del incidente. 
Aunque el cochero herido se recuperaba, el temor persistía en la casa.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
- No lo hará. Está tras las rejas.
Respondió el empresario con firmeza, aunque en el fondo sabía que la amenaza de Juan Rigal aún flotaba en el aire.
Sin embargo, la noticia de su encarcelamiento no puso fin a la inquietud.
 Al caer la noche, el nuevo cochero miraba con recelo cada sombra en la calle. 
Otros empleados hablaban en susurros, recordando historias de antiguos sirvientes que, resentidos, habían causado problemas.
Mientras tanto, en la cárcel, Juan Rigal no se doblegaba. 
Su rabia no disminuía y sus pensamientos se concentraban en una única idea: escapar. 
Entre rejas, hizo amistad con otros reclusos que, como él, sentían que la vida los había tratado injustamente. 
Poco a poco, una idea fue tomando forma en su mente: un plan para recuperar su libertad y saldar cuentas pendientes.
La Plaza de la Alameda, en el siglo XIX, era el corazón de la ciudad. 
Durante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno. 
Los cocheros, siempre en la sombra, esperaban a sus patrones con paciencia, compartiendo entre ellos historias de la ciudad y sus habitantes. Pero cuando caía la noche, la atmósfera cambiaba. 
Los faroles iluminaban tenuemente los adoquines y el sonido de los cascos de los caballos resonaba con eco. 
Los ciudadanos respetables se retiraban temprano, dejando las calles a los vigilantes, los bohemios y aquellos que buscaban problemas. 
Era en este ambiente donde la tensión social podía aflorar, donde la diferencia entre ricos y pobres se hacía más evidente y donde, como en el caso de Juan Rigal, los resentimientos podían convertirse en violencia.
El tiempo pasó y, una noche oscura y silenciosa, un grupo de reclusos llevó a cabo un motín en la cárcel y en el caos, Juan Rigal logró escapar con la ayuda de algunos compañeros, sabía exactamente a dónde ir: tenía cuentas pendientes con su ex patrón.
Días después, rumores de su fuga llegaron a oídos del empresario. 
La preocupación en la mansión creció, se reforzó la seguridad, se enviaron mensajes a las autoridades y se tomaron medidas extremas para proteger a la familia.
Pero Juan Rigal no atacó de inmediato, sabía que el miedo podía ser más poderoso que un golpe certero y empezó a enviar cartas anónimas, con amenazas veladas y recuerdos de su tiempo en la casa, a veces dejaba marcas en la puerta, pequeños signos de que había estado cerca. 
El empresario, que siempre se había mostrado imponente, ahora dormía con un ojo abierto y con un revólver bajo la almohada.
Una noche, en un intento desesperado por acabar con la amenaza, el empresario organizó una emboscada con la policía en los alrededores de la mansión y allí, en la penumbra de la Plaza de la Alameda, se encontraron cara a cara: patrón y ex cochero.

- Sabía que vendrías 
Susurró el empresario.

- Siempre supe que esto no había terminado 
Respondió Juan Rigal con una sonrisa amarga.
La tensión fue insoportable. 
De pronto un disparo rompió la calma de la noche y la historia de Juan Rigal, el cochero que desafió las reglas de su época, había llegado a su final, pero su sombra, su nombre, y el eco de su venganza quedarían grabados en la memoria de la ciudad para siempre.
El ataque ocurrido aquella noche no solo dejó un herido y un detenido, también dejó en el aire una pregunta incómoda: 

- ¿Hasta cuándo podrían las jerarquías de la ciudad mantenerse sin que alguien más intentara romperlas?

martes, 20 de diciembre de 2022

Los cocaleros

Los cocaleros
Narcotráfico


Droga













La coca es una planta originaria de Los Andes, se les puede apreciar en estado silvestre en la ladera este de la cordillera, en el lado amazónico, crece hasta los 2 metros de alto, era considerada sagrada desde antes del Imperio y solo los sacerdotes podían consumirla y los hacían en sus ceremonias y en los funerales, sus efectos eran considerados sobrenaturales, es una planta que contiene alcaloides y uno de ellos es la cocaína, que es altamente adictiva, este alcaloide esta prohibido producirlo, los campesinos informales lo hacen en forma clandestina; el gobierno solo autoriza sembrar coca a unos cuantos, que le venden al estado mismo para producir medicinas, a los campesinos que siembran la planta de la coca son llamados "cocaleros".
Los campesinos ilegales, invaden tierras en las laderas orientales de los Andes, se habían instalado muchos campesinos pobres, que habían llegado desde otras zonas, atraídos por la demanda de la droga y habían preparado el terreno para sembrarla en la selva alta o Rupa Rupa, que es ideal para sembrarla y produce la cocaína más pura del mundo, últimamente invadieron parte de la selva baja, las tierras fueron devastadas, tumbaron árboles y sembraron los plantones de coca, este tipo de sembríos empobrece los suelos, esto esta prohibido, las autoridades suelen quemar los plantones, pero los cocaleros buscan otros lugares para seguir con su mal negocio; ellos también habían instalado pozas para macerar la coca y lo hacen utilizando productos químicos para sacar la pasta de la cocaína y de esa forma contribuyen con la degradación del suelo amazónico.
Para un kilo de pasta utilizan aproximadamente 150 kilos de hojas de coca, las que son maceradas con productos químicos muy peligrosos. ácido sulfúrico, soda caustica, éter, gasolina, amoniaco entre otros, hasta producir los cristales o polvo de la cocaína.
Son los compradores los que incentivan este mal negocio, ellos llegan cargados de dolares y se llevan cientos de kilos de la maldita droga para corromper a los jóvenes de todo el mundo y malograrles la vida.
La guerrilla había aumentado sus actividades violentas y el grupo armado andaba cerca, siempre con la idea fija de traerse abajo al gobierno y también al imperialismo y una de las formas de hacerlo era socavando sus bases, mejor dicho había que embrutecer a los jóvenes con drogas, había que destruir su sociedad, también había que proteger a los pobres campesinos que sembraban la coca, por lo que decidieron apoyar el arribo de las avionetas que llegaban para comprar la droga y al arribo de las avionetas, los pilotos tenían que pagar una fuerte suma que ellos le llamaban colaboración con la lucha armada del pueblo.

LAS AVIONETAS
Narcoavionetas

Narcotráfico












Era la época de mayor auge de los carteles colombianos de Cali y Medellín, siendo el que lideraba el poderoso Pablo Escobar el mayor comprador de coca en la zona y el que proveía a los principales carteles mexicanos, aquel narco que quiso pagar la deuda externa de Colombia, si no lo molestaban y lo dejaban trabajar y que tenía una mansión con piscina y llaves de oro para el agua en su baño personal; el era el mayor comprador de cocaína en la zona, por que estaba considerada la de mayor calidad en el mudo y los narcos pagaban muy bien.
Los guerrilleros habían llegado a un acuerdo con los campesinos que preparan la droga y con los narcos colombianos, les preparaban una pista quitando la maleza y árboles a unos 500 metros de terreno aplanado para que puedan aterrizar las avionetas, allí aterrizaban y pagaban solo por aterrizar de 10 mil a 12 mil dólares a los mandos del grupo armado, el costo del clorhidrato de cocaína era aparte, de acuerdo a la cantidad y a la calidad en trato directo con los cocaleros; también llegaban avionetas bolivianas y brasileras, el piloto cobraría igual de 10 mil a 12 mil dólares por viaje y el alquiler de la avioneta unos 50 mil dólares, había un grupo de 2 a 3 comuneros que daban mantenimiento a las pistas y le cobraban al piloto de 50 a 100 dólares. 
Los terroristas tenían personal que fungían como espías y que investigaban a los jefes militares, como estos tenían su verdadero nombre oculto y solo eran conocidos por el apodo, los terroristas trataban de identificarlos y así ubicaban a su familia y lo primero que hacían era colocar un coche bomba frente a la casa para amedrentarlos, la detonación producía una onda violenta de energía calórica que destrozaba los vidrios de las ventanas de las casas cercanas, causando pánico en la población; luego si el militar no abandonaba su zona de servicio, una célula de aniquilamiento atacaba a un familiar a quién lo asesinaban a balazos; las células de aniquilamiento estaban conformadas por 4 elementos 3 varones y una mujer, esta persona era la que daba el tiro final, mayormente no era un tiro sino un cartucho de dinamita para destrozar el cuerpo.
El Capitán Coyote fue retirado de la zona de emergencia y mandado al extranjero con su familia, con destino desconocido, los terroristas habían descubierto su identidad y el servicio de contraespionaje del ejercito detectó a un elemento, al que ya lo habían designado como posible terruco, cerca a la casa de la familia de Coyote, fue suficiente, no podían arriesgar la vida de la familia del Capitán, esta forma de cortar las acciones terroristas de aniquilamiento había servido para preservar la vida de muchas familias de los militares que prestaban servicio en las Zonas de Emergencia.
En reemplazo de Coyote colocaron al Capitán Lobo, un hombre delgado, de talla mediana, casi baja, el más bajo de todos los oficiales, que se caracterizan por ser de talla alta, de rostro adusto, de poco hablar, callado, pero muy observador, nada se le escapaba, corría varios kilómetros todos los días, antes de comenzar el día acompañado de algunos oficiales y con resguardo de una patrulla bien armada, fue el primer puesto y Medalla de Honor de su promoción en la Escuela Militar, recibió estudios de inteligencia y contra inteligencia en Israel y Estados Unidos.
Con el pasar de los días, comenzaron a llegar al cuartel  personas que parecían extranjeros, quizá de la DEA o la CIA, a los militares no les sorprendía estas visitas y en el pueblo la gente ignoraba que pasaba dentro de los cuarteles, todo era hermético.
Con el Capitán Lobo al mando en la Zona de Emergencia de Huantará, el ejercito inicia un plan para combatir el narcotráfico, apoyado por la policía, dado que los terrucos daba protección  a los campesinos que sembraban coca y a los contrabandistas extranjeros que llegaban en avionetas, el plan se inicia con la destrucción de las pistas clandestinas de aterrizaje, las que son destruidas desde el aire, por aviones caza que soltaban 2 o 3 bombas pequeñas, pero que dejaban grandes forados, previamente había pasado una patrulla motorizada tratando de capturar a los campesinos que daban mantenimiento a las pistas, algunas pistas eran conservadas intactas pero con vigilancia militar.
Días después, los campesinos, andaban recelosos, las avionetas al no encontrar pistas seguras se pasan de largo, quizá siguen vuelo hasta el Huallaga, en Tocache, pero siempre buscando pistas seguro y alguien que le envíe señales seguras.
Después de unos días el ejercito inició un operativo de quema y destrucción de plantas de coca y a la vez de destrucción de las pozas de maceración de la droga y captura de los comuneros y campesinos que trabajaban en las pozas y en las plantaciones de coca, que estaban en el monte, en lugares a los que era difícil llegar.
En el pueblo los vecinos ya habían notado la presencia de mas militares, no era normal, algo estaba pasando, de pronto salían caravanas de vehículos militares, como también a las horas regresaban e ingresaban a toda velocidad  y los soldados bajaban la tranca y un pelotón bien armado cubría toda la entrada al cuartel.

lunes, 28 de noviembre de 2022

La prestamista

 La prestamista


Sin intereses


Carla Sofía Santolaya había leído muchos de los escritos de Juan Carlos Gómez, un hombre mayor, algo estirado, serio y caballeroso y lo había escuchado hablar en una conferencia, era un experto en técnicas de motivación y liderazgo, pero nunca tuvo la oportunidad de estar frente a frente y menos tener amistad con el, hasta que llegó el día en que se encontraron de casualidad en la calle y Carla se hizo la que se resbaló y al pretender caer se agarró de su brazo.

- Perdón.

Lo dijo mirándole a los ojos y algo sonrojada y lo quedó mirando, Juan Carlos sonrió y la cogió de los brazos para impedir que se cayera, esa fue la trampita de Carla y lo logró, fue zagas como cualquier mujer enamorada y también fue el inició de la amistad ansiada, su astucia fue exitosa, lo que aprovechó para entablar conversación con la persona ansiada y fue por buen rato, ella se hizo la sorprendida de verlo y reconocerlo y le dijo:

- Juan Carlos que casualidad ... yo estuve en tu conferencia, es un placer conocerte personalmente.

El también estaba sorprendido y acto seguido ella le ofreció tomar un café antes que termine el hechizo o mejor dicho la sorpresa.

- Te invito un café ... mira allí en esa cafetería de enfrente ...

Señalando una cafetería de una red internacional conocida y que aparentaba mucha tranquilidad y ser acogedor como para entablar un dialogo romántico, Juan Carlos aceptó pensando que así ella se recuperaría, si es que algún daño le hubiera causado el resbalón y una vez instalados charlaron en forma amena por unos 30 minutos y luego se despidieron, pero previo intercambio de sus números telefónicos y anotar sus redes sociales para poder alargar la amistad.
De allí para adelante la comunicación entre ellos fue continua, por todos los medios, hablaban por teléfono, por internet a través de las plataformas sociales, hoy en día con los móviles es más cómodo así que las comunicaciones eran más constante, se encontraron algunas veces en la calle, pero siempre era de paso, no había facilidad para mejorar la relación amical por cruce de horarios de trabajo y otros compromisos.
Siempre era:

- Nos vemos ... ¡llámame!

Carla lo quedaba mirando mientras Juan Carlos se iba alejando, le había sugerido volver a encontrarse para tomar un café y charlar un poco, le había gustado mucho el trato y su facilidad de palabra, su buen trato, era fino y elegante y se lo había dicho, le agradaba su voz y quería volver a encontrarse y buscó la forma de reunirse con él, dio la casualidad que vivían cerca, a escasas 10 cuadras y en el mismo distrito, pero nunca antes se habían visto.
En un momento dado Carla le habló de un restaurante donde ella acudía continuamente con su familia y le sugirió el lugar, daba la casualidad que este vivía a 2 cuadras del restaurante, conocía el restaurante, a lo que Juan le contestó:

- Prefiero un lugar más tranquilo, en ese restaurante los parlantes están a todo volumen, siempre hay grupos de cumbia o de música tropical, así no se puede conversar, la bulla molesta.

Juan, era un hombre tranquilo, no le agradaba la bulla, los gritos, los parlantes con música a todo volumen que aturden.
Carla insistió por lo cerca que era para los dos y Juan tuvo que aceptar, pero le dio largas al asunto, a el le agradaba la insistencia de ella, era una mujer guapa y a cualquier varón le hubiera gustado y hubiera aceptado sin muchas rogativas.
La amistad seguía a flote y cada día las comunicaciones duraban más tiempo, algunas veces Juan escribía en los comentarios de las publicaciones de Carla y comento cuando ella publicó una foto nueva en su muro del "feis"  y a ella le agradó, aunque no le contestaba.
Pasaron los días y Juan y Carla siguieron comunicándose con bastante continuidad y armonía, sobre todo armonía, había mucha comprensión y conexión entre los 2.
A tanta insistencia de Carla acordaron encontrarse nuevamente y esto se logró cerca de la plaza de la municipalidad, después de tomarse de las manos se miraron a los ojos, dialogaron, Carla lo tomó el brazo y caminaron con rumbo a esa cafetería de una cadena internacional que quedaba a pocos metros a la cual ya habían asistido la primera vez que se encontraron
, Juan estaba tranquilo, ella era bellísima y suave en el trato, pero linda, muy linda y muy agradable, dialogaron mucho, aunque mayormente hablaba el y ella se quedaba callada, mirándolo y escuchando con atención todo lo que hablaba Juan, quedaba subyugada cuando estaba a su lado, pero no dejaba de hablar siempre opinaba.
Carla estaba separada de su esposo desde hacía 5 años, tras 15 años de convivencia, solo habían tenido un solo hijo, que ya andaba por los 20 años, pero había otra conexión, Carla y su esposo estaban ligados en un negocio que era muy lucrativo, prácticamente era un negocio familiar, esto no lo comentó con Juan Carlos. 
Estando conectado en la web, viendo sus notificaciones de facebook, Juan notó algo extraño y bajo uno de sus comentarios, sobre una foto que recién había publicado Carla, habían escrito una amenaza, Juan lo leyó y se quedó de una pieza, sorprendido, a través de las redes sociales no se notaba que estaba pálido, pero si se quedó quieto en su silla, mirando el monitor y pensando:

- ¿Que sucedió?

La amenaza era con suspicacia y decía: 

- "¿Y este? ... ya fuiste, mejor escóndete".

Carla por su lado se dio cuenta y pidió explicaciones, la respuesta era de Wenceslao Cornejo, el padre de su hijo, de quién se estaba divorciando, aunque este siempre se negó a concedérselo, pero pretendía seguir teniendo autoridad sobre ella y le había prohibido volver a tener pareja, Jaime el hijo de ambos secundaba a su papá y a veces lo superaba celando a su madre.
Esa misma noche Carla tuvo un tremendo disgusto con su hijo Jaime y este salió de su casa tirando la puerta y amenazando a su madre.
Al día siguiente Carla llamó a Juan y le dijo que iba a cancelar la amistad por las redes sociales y que iba a tratar de no verlo por un tiempo porque había tenido una grave discusión con 2 personas, uno era su hijo y no dio explicaciones sobre la otra persona, le dijo que ella se comunicaría con el después nuevamente dentro de poco tiempo, no dijo más y se despidió
Juan se extrañó y se quedó con las ganas de saber que sucedió con Carla, sin embargo no preguntó nada.
Posteriormente recibió un mensaje anónimo, alguien se le acercó y le dijeron que se apartara de ella porque tendría un accidente muy grave, Juan sorprendido pensó "que estaría pasando", porque el estaba en la Luna, no entendía nada, no tuvo tiempo a responder porque el emisario desapareció, se alejó rápidamente en una moto lineal que lo estaba esperando.

- Pero si aquí no ha pasado nada, no tengo nada con Carla, solo somos amigos.

Pensaba y no sabía que contestarse el mismo.
Lo que no sabía Juan era que el que le escribió la amenaza bajo la foto de Carla era el esposo de Carla y con el que ella había discutido era con su hijo.
Ella para evitar que pasen a males mayores trato de alejarse de Juan porque los conocía y sabía de lo que eran capaces de hacer.

Capitulo 2

Días después Juan asomó por la ventana de su casa que da a la calle, eran días del otoño y solo había Sol a medio día, en la tardecita se sentía una brisa fresca, pero ya había que abrigarse un poco, dado que la humedad relativa iba en aumento y esto provocaba el incremento de los rinovirus que producen los resfríos.
Era en la segunda casa pasando la esquina done vivía Juan Carlos Gómez, viudo desde hace muchos años atrás, vivía con sus 3 hijos y tenía una ama de llaves que se encargaba de que la casa anduviera bien todos los días, menos los sábados y domingos que eran sus días de descanso.
Juan realizaba las compras diarias y el resto del día se ocupaba en escribir y cuando podía se metía de lleno a navegar en la web, donde permanecía por varias horas y salía en las tardes para sus reuniones y cuando tenía sus conferencias y charlas contactadas.
Salía a comprar pan 2 veces al día a las 6 am para el desayuno y algunos días en la tarde a eso de las 4 p. m. para el lonche acostumbrado, ahora con mayor razón, para calentarse un poco.
El barrio donde vivía era tranquilo, a pesar que era la ruta para mucha gente, gente que transitaba rumbo a una avenida cercana para para tomar el transporte publico para ir la trabajo o la universidad y había gente para otros rumbos, niños que iban al colegio; también era camino para ir al mercado que estaba a 2 cuadras.
Cierto día lunes, para comenzar la semana, se notó la presencia de personas extrañas en el barrio, eran 3 muchachos jóvenes aún que se alternaban, primero llegaba uno, caminando, despacio, sin prisa solo por minutos y luego desaparecía.
Durante 7 días estas personas llegaban antes de las 4 y 4 y 30 minutos mas o minutos menos, había uno de aproximadamente 20 años, era el más joven, los 3 primeros días fue una sola persona el más joven que se sentaba en el filo de la vereda de la esquina que estaba frente a su casa, después llegaba otro y hacían como si recién se encontraban, parecía un encuentro casual y eso era lo que querían aparentar, uno de ellos se sentaba en el filo de la acera y tenía la costumbre de coger piedras pequeñas y tirarlas como si fueran canicas, media hora después se retiraban sin prisa, lentamente, conversando o moviendo la pantalla del teléfono móvil, puede ser que hayan estado en otras horas, solo que Juan Carlos nunca los vio antes.
El asunto era que disimuladamente estaban tratando de localizar a una persona, esto se deduce porque en otros momentos se situaban en otros puntos del barrio.
Juan se dio cuenta y entendió que estaban por alguna razón, posiblemente estaban detrás de alguna persona y se preguntaba:

- ¿A quién estarán buscando?

Como todos los días, una mañana, minutos antes de la 6 de la mañana, salió Juan a comprar el pan para el desayuno, para llegar a la panadería que estaba a solo 2 cuadras de la casa, había que caminar por una calle larga por un lado, que era la parte trasera de un gran restaurante y un colegio particular cuyas puertas principales estaban al otro lado de la calle, se dio con la sorpresa de encontrar a 4 personas no conocidas, a los que al verlos no se inmutó y siguió de frente, pidió permiso y pasó por entre ellos, los que se quedaron sorprendidos, a Juan le pareció ver alguna cara conocida, notó algo raro, no era cobarde ni a tímido llegaba, al llegar a la panadería encontró personas desconocidas, Juan entró, compró y salió, se vio que algo raro pasaba, enrumbó a su casa, llegó y entró  y tomó la rutina normal.
Dos horas más tarde y Juan volvió a salir y fue al mercado y al pasar por la panadería le preguntó al expendedor:

- Has notado algo extraño, temprano.

Este le dijo:

- Si, temprano llegaron personas que no son de por aquí, nunca los he visto.

Juan Carlos dio media vuelta y se retiro con dirección a su casa.

Capitulo 3

Juan volvió a su casa pensativo, lo que Juan no sabia es que la familia de Carla están metidos en un negocio fraudulento, de apropiación ilegal o ilícita y extorsión, bajo la pantalla de una empresa de prestamos a sola firma legal.
Sin embargo entregaban prestamos usureros, recargados de intereses a personas con terreno o casa propia, los hacían firmar una hipoteca como garantía, tenían que estar inscritos en los Registros Públicos y si no lo estaban eran una fácil presa para ello, los prestamos se aceptaban tengan o no problemas con los sistemas de calificación de riesgos, firmaban un contrato, les prestaban dinero, más adelante le volvían a prestar y luego los obligaban a pagar las cuotas con altos intereses, lo que les importaba era que fallaran para apoderarse de las propiedades del cliente, las que habían quedado como garantía.
Los intereses no eran los legales y hacían lo imposible para que las victimas se queden enganchados y no cumplieran con el pago de sus cuotas para poder así embargarles sus predios o inmuebles.
Los prestamistas usureros no buscan que les paguen las deudas, ellos buscan enganchar al cliente por todo el tiempo que sea posible hasta quedarse con las propiedades, utilizan el terror, las amenazas personales y a las familias, pero lo más grave es que hay una amenaza soterrada de golpear y hasta matar para complicar la transacción y evitar un entrampamiento legal y facilitar la apropiación de la propiedad.
Estos delincuentes trabajan con abogados de mala reputación y tienen la protección de malos policías, además de fiscales y jueces a los que les aceitaban las manos y con los que se aseguraban los malos manejos.
Entre sus trabajadores y empleados tenían a un grupo de personas que hacían los trabajos sucios o violentos, acudían a embargar, a desalojar y a veces a amedrentar a los que se demoraban en pagar sus cuotas y también para otros asuntos, los más sucios, de lo que nadie quería hablar, pero que se comentaba a baja voz.
A Juan Carlos la vigilia no le incomodaba, pensaba que no era con el, pero la amenaza se cumplió al cabo de los 12 días, cuando en la mañana después de comprar el pan Juan regresaba a su casa y en la esquina se topó con los sujetos, uno de ellos que supuestamente era el que mandaba no se metió en nada, solo miraba. (sacando conclusiones Juan cree que era el hijo de Carla).
Uno de ellos le jaló la bolsa del pan y la tiró al piso y sin poder decir nada se le fueron encima lo golpearon con los puños y cuando cayó al piso lo patearon sin compasión, en ese momento apareció un auto particular que se detuvo y el grupo se alejó caminando, riéndose como si estuvieran jugando, era un vecino de Juan que lo levantó y después de ver que solo estaba magullado, lo acompañó a su casa.
Carla Sofía estaba separada de su marido y este le había jurado que no le iba a dejar tener otra pareja y el hijo lo secundaba, además era un tipo ambicioso, engreído y soberbio, a diferencia de Carla Sofía que no sabía nada sobre el negocio sucio de su familia, es decir sabía que otorgaban prestamos, más ignoraba la extorsión y las artimañas y el manejo sucio para quedarse con las casas dejadas en garantía. 
El negocio de prestamos estaba legalmente constituida, pero actuaban casi informalmente, hacían prestamos a cualquier persona, estuviera calificado o no, pasaban por alto los informes del sistema de riesgo, solo se requería que fueran propietarios de casas o terrenos, las que quedaban hipotecadas, tenían policías, abogados y jueces comprados, si veían que los títulos de propiedad tenían algún detalle mal puesto, le daban otro préstamo al propietario y lo enganchaban, así se les complicaban los pagos y la vida, mientras los mafiosos trataban de quedarse con la propiedad, en definitiva eran una banda de criminales.
Estos en el segundo encuentro ya fueron directos a la casa y amenazaron a Juan, le prohibieron siquiera comunicarse con Carla, le advirtieron que se olvidara definitivamente de ella, ese mismo día agredieron a Felipe uno de sus hijos, a la salida de la universidad donde estudiaba, lo interceptaron y lo masacraron como prueba de que no les temblaría la mano.
Julio presentó una denuncia solicitando protección para el y su familia, protección que nunca les llegó.
Como vio las dificultades que se podrían presentar, arregló todos los pormenores para poder viajar a Barcelona donde tenía familiares cercanos, no pasó mucho días y una noche un vecino los llevó al aeropuerto y se embarcaron en un avión de Iberia.
La casa fue vendida el contado y el dinero enviado a través de cuentas bancarias, por lo que Juan Carlos y su familia se vieron obligados a iniciar una nueva vida.

Antonio Encinas Carranza
Derechos de Autor Registrado

Prestamista

sábado, 27 de marzo de 2021

Historia de las armas

Historia de las armas


Armas letales


Primera parte: La Creación

Dios creo a los hombre y les dijo: "amaos los unos a los otros"
El hombre se alejo y comenzó a usar las ramas de los arboles como garrotes para agredir, al parecer fue su primera arma letal, más adelante utilizó las piedras como armas, en este caso eran armas para larga distancia y se originaban unas batallas tremendas, eran más contundentes y también le servía para cazar animales, luego inventó la honda para cazar animales, la que hoyen día tiene varios nombres según la región: horqueta, resortera, tirachinas, charpe, en fin, porque se hizo popular y los hubo de todos los tamaños. 
Las hondas originaron unas armas mas contundentes por lo grande y que podían lanzar bloques de piedra; siendo la catapulta la mas versatil, originando otras versiones como el onagro.
Las piedras planas servían como cuchillos, luego le agregaron una rama pequeña y así inventó el hacha, más adelante agregó una rama más larga y obtuvo la lanza y comenzó a pelear con otros hombres, los adversarios utilizaron los escudos para defenderse, más adelante el hombre achicó las ramas creó una nueva arma y utilizó un arco para lanzar sus flechas, tuvo el ingenio de crear paralelamente los dardos que lanzados por una caña hueca y soplando hería o mataba a su victima, en algunos lugares untaban las puntas de las flechas y los dardos con algún veneno poderoso.
Los griegos inventaron lo que se dio en llamar el "fuego griego" y que se utilizó para asaltar las fortalezas lanzándolos con catapultas, utilizaban un compuesto a base de petróleo, también fue utilizado contra barcos enemigos.
Al tener poder invadió terrenos que no les pertenecía y capturo hombres y los obligó a trabajar sus tierras inventando la esclavitud, hecho que se convirtió en en abuso contra grupos humanos con pocas defensas y que sucumbieron ante hordas llenas de ambiciones y poder.
Secuestró pueblos enteros y los obligó a construir obras majestuosas que hoy admiramos como portentos de la arquitectura sin pensar que esas obras están regadas con sangre y lágrimas de miles de hombres y mujeres que morían en el intento.
Al conocer el hierro el hombre muestra su ingenio creando su mayor obra bélica de la antigüedad para tener poder y matar: la espada, con la que conquistó y creó imperios y obtuvo muchos esclavos, millones de esclavos, pueblos enteros, la humanidad se dividió entre amos y esclavos.


Segunda parte: La pólvora.

Los habitantes de la China inventaron la pólvora para utilizarla en sus festejos tradicionales y costumbristas y todo era alegría y felicidad.
La pólvora fue llevada a Europa y el hombre utilizando la inofensiva pólvora inventó las armas de fuego, se crearon armas cortas y las llamaron pistola, revolver; armas largas llamadas arcabuz, mosquete, después rifle, escopetas, fusiles (que creativos), después crearon los cañones y se hicieron famosos y con ellos fortificaron las ciudades y los barcos y el hombre fue cada vez más poderoso, las guerras eran más sangrientas, ahora mataban sin dejar heridos, no servían para esclavos, era tal el odio que repasaban a los heridos, no debía quedar uno solo vivo, la furia era incontenible, se trataba de eliminar a grupos raciales enteros, se creó el odio por color de piel, por nacionalidad, era odio aberrante por lo intenso, muchas veces eran quemados o enterrados vivos, la guerras eran mas crueles.
El hombre cruzó los mares, llegó a comarcas lejanas, allende los mares, invadió, saqueó, secuestró, el poder les daba autorización, ahora era con la Biblia en la mano, encima cometían sacrilegio, tenían el poder y los religiosos cobraban el diezmo, también cometían sacrilegio.
De África sacaron millones de hombres y mujeres, niños y ancianos y los llevaron como mercancía en sus barcos para venderlos en otros continentes, alejándolos de sus terruños y sus familias.
Era el poder del hombre, poder que les otorgaba las armas de fuego, los cañones tronaban vomitando fuego, destrozando cuerpos.
El odio del hombre llegó a su máxima expresión cuando por ambición y soberbia originó las dos Guerras Mundiales, siendo la segunda la más destructiva y sangrienta, llegando el odio a su máxima expresión al matar a 6 millones de sus semejantes en cámaras de gas y hornos crematorios.
Y los cañones se hicieron famosos y se construyeron de diferentes tamaño y modelo, había que sofisticar al cañón, su fama la llevó al cine y filmaron Los Cañones de Navarone; le pusieron ruedas y motor y se convirtió en el fabuloso y destructivo "tanque" que se utilizó para causar más muertes y destrucción sin parangón. 
Fueron famosos los tanques Sherman estadounidenses en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda, las estrellas fueron los tanques Panzer alemanes, después la tecnología rusa creó "Los Órganos de Stalin" una serie de cañones sobre un camión militar, cada vez más destructivos, la tecnología usada para matar y cada vez más cruel, más despiadado, más monstruoso, más inhumano.

Tercera parte: La Era Atómica.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial la industria bélica, fabricantes de armas, se volvió más
activa y los países de todo el mundo, sobre todo los que tenían problemas limítrofes entraron en una carrera armamentista de gran volumen; fue una época de competencia entre las potencias mundiales: fabricaban y vendían de todo tanques, cañones, ametralladoras, aviones de todo tipo; armas de todos los tipos y para todos los gustos, el mercado se llenó de vendedores que llevaban catálogos lujosos y los promocionaban en salones de exhibición.
Wernher von Braum físico alemán creó el Sergeltunghswaffe 2, cohete balístico (misil cargado de explosivos) capaz de volarse media ciudad grande; de allí para adelante se han creado cientos de misiles para diferentes modelos y para diferentes distancias, tierra – mar; tierra – tierra; tierra - aire, etc.
Después se proyectaron a los cohetes con carga atómicas (totalmente destructivos y más adelante a los cohetes interplanetarios); iniciando la era espacial, tras el cual el hombre intenta dominar el espacio y llegar a la Luna y después a otros planetas.
Hoy en día los países más agresivos sacan sus cohetes montados sobre camiones en los desfiles militares para demostrar su poder bélico y asustar a sus vecinos, así se inició la etapa más terrible de nuestra historia
Robert Oppenheimer físico estadounidense participó en el proyecto “Manhattan” sobre energía ensayando por primera vez el 16 de julio de 1945 en una isla deshabitada del Pacífico y al mes siguiente demostrando su poder en humanos al lanzar las primeras bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, sorprendiendo al mundo entero de lo que eran capaces de hacer, todos quedaron sorprendidos al ver como la vida ya no valía nada ante la fuerza de los poderosos; más de cien mil perdonas murieron quemados, calcinados, sin dejar huellas por la fuerza térmica de la explosión, otra cantidad parecida de personas, que estaban más alejados sufrieron lesiones a causa de la radiación que causaron sus muertes a los pocos días.
Después de descomponer el átomo de uranio y provocar la explosión en cadena de estos, los científicos se fijaron en otros elementos buscando originar más destrucción y muertes; probaron con átomos de plutonio, hidrógeno y otros elementos, buscando explosivos más potentes, más destructivos que la bomba atómica.
La humanidad ve consternados, con temor, como la Tierra puede terminar en una gran tumba o en un planeta muerto, originado por la imposición de posiciones casi dementes.
Hoy en día el mundo ve como el hombre busca imponer sus ideas, sean políticas o religiosas y a veces por menos, amenazan con guerras que serían de destrucción de países enteros, utilizando los misiles y los explosivos nucleares quizás la Tierra sufriría una gran destrucción o quizás la destrucción total.
Mientras tanto la ciencia al servicio de la guerra y de la muerte también creó armas bioquímicas, con las químicas pueden matar o herir o incapacitar al enemigo y con las biológicas lanzan elementos patógenos como virus, bacterias u otros elementos que causen enfermedades a los combatientes enemigos o a las poblaciones no combatientes.
Durante la guerra de Vietnam se utilizaron elementos químicos como el napalm que es gasolina gelatinosa, para incendiar los pueblos y la misma jungla donde se escondían los asiáticos, muchos murieron quemados por el combustible ardiendo,
Otros inventos mortales de la industria de la muerte son las bombas de racimo, la balas dum-dum, las minas unipersonales y etc., etc.,
Algún día a un demente se les va a escapar mesura, la ponderación y ordenará un ataque atómico y destruirá medio mundo.
Dios nos coja confesados.

Cuarta y última parte: Las armas químicas y biológicas


Protocolo de Ginebra 1925

Convenio de Ginebra

Desde 1925 la Sociedad de Naciones (hoy NNUU) tiene prohibido el uso de armas químicas: biológicas, tóxicas, asfixiantes y similares y fue aceptado por todo el mundo.
Esta totalmente prohibidas fabricar, almacenar o vender y eso lo respeta todos los países del mundo.


- ¡Porque carajo! no prohíben las guerras.

Era más fácil y el uso de toda clase de armas y ya se acabarían para siempre.
Hoy en día las potencias prueban (tecnología avanzada) su mortíferos misiles en países pobres y las Naciones Unidas no dice nada, tanto Rusia como Estados Unidos, incluidos Francia e Inglaterra son fabricantes de armas y su mercado: los países pequeños que tienen litigios menores con sus vecinos (problemas de frontera y otras pequeñeces) o gobiernos populistas para entretener al pueblo con sus desfiles militares mostrando los 10 o 15 misiles de ultima tecnología que compraron.


- Haz el amor y no la guerra.
Dios creo al hombre y le dijo:

- "Amaos los unos a los otros" 
Pero alguien confundió el mensaje divino con:

- "Mataos los unos a los otros"

Antonio Encinas Carranza