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lunes, 19 de junio de 2023

Fortaleza Real Felipe

 Primeros viajes

 

Fortaleza Real Felipe





Mis primeros viajes los realicé cuando estaba en el colegio y nos llevaban de excursión a diferentes lugares, uno fue de ellos fue a la Fortaleza del Real Felipe en el Callao.

No había llegado a los 8 años, estaría en el 3er año de primaria y ese era el viaje mas largo que había realizado y me pareció bien distante.

No conocía el Callao, ni nada que fuera o estuviera fuera de mis espacios infantiles, por tal motivo cuando la profesora Teresa nos dijo que nos íbamos de excursión al Callao para visitar la Fortaleza del Real Felipe fue de impacto para mi y creo que también para muchos de mis compañeros.

El día de la excursión fueron las madres a despedir a sus hijos que ya habían subido al bus donde se originó una gran batahola, la emoción era unánime y explosiva y la expresaban de esa manera; cuando el bus arrancó los niños sufrieron una explosión de emociones que la profesora Teresa ni pudo controlar y que se mantuvo así mientras mirábamos el paisaje por las ventanas, las chacras y los árboles hasta la llegada al Callao y a la fortaleza del Real Felipe.

Por esa época el Callao y Lima estaban separados, la avenida Venezuela era la Carretera al Callao y la distancia es de aproximadamente 10 kms. que se cubren en unos 30 minutos, hoy en día ambas ciudades están totalmente urbanizadas y conforman una sola y gran urbe.

Llegados a la Fortaleza que es una construcción militar del siglo XVIII y que fue construida para la defensa de la ciudad ante las amenazas de ataques de legendarios y sanguinarios corsarios y piratas que eran muy frecuentes por esos tiempos.

Recuerdo que al llegar nos recibió un oficial y nos llevó a ver la explanada central y luego nos guio por los torreones del Rey y la Reina, nos explicó algunos detalles que casi no entendíamos por la emoción de estar dentro de una fortaleza antigua y que algunos confundían con un castillo medieval.

La visita fue corta, abandonamos la fortaleza y subimos al bus que nos devolvió a la realidad, pensé que ojalá hubieran puesto a otro oficial que nos hubiera contado sobre las guerras que enfrentaron o si había fantasmas en ese “castillo” antiguo, porque había leído que en todos los castillos antiguos viven y merodean muchos fantasmas.

lunes, 3 de abril de 2023

El viaje a Iquitos

  Viaje a Iquitos


Loreto

Entre a trabajar a una fabrica de artefactos domésticos muy joven aún, 18 años, sin embargo tuve muchos amigos, entre ellos a Juan Seclén, un muchacho chiclayano muy jovial y amiguero, un buen día me invitó a una fiesta donde conocí a Javier un micro emprendedor que tenía un negocio de lavado de ropa, para lo cual utilizaba un motocar o una moto de 3 ruedas con cabina amplia, la que utilizaba para transportar la ropa, recogía la ropa sucia y la entregaba después del lavado, secado y planchado.
Resulta que a una reunión a la que nos invitó Juan Seclén acudimos Javier y yo, pero el amigo había acudido en su furgoneta y a media noche ya "había enterrado el pico" mejor dicho estaba bien borracho y nada lo despertaba, asi que Juan me encargó que lo llevara a su casa:
- Por favor Antonio lleva a Javier a su casa.
- ¿Como lo llevó en un taxi?
Pregunté
- Noo, llevaló en su furgoneta y si aún no se despierta lo dejas en la puerta de su casa y te vas.
Fue lo que me indicó Juan Seclén muy comodo dando ordenes.
- No, si yo no se manejar auto, menos moto.
- Mira Antonio, es bien fácil arrancas la moto y después es como un juguete, manejas pegado a la vereda y solo fijate en los semáforos y respeta la luz roja, ok.
Y yo muy servicial, con ayuda de Juan subimos a Javier que estaba "seco" de dormido, nada lo despertaba y lo metimos en la cabina de la motorcar arranque y no pare hasta llegar a su casa, apague el motor y le deje las llaves en su bolsillo y me fuí.
Al día siguiente me tocó la puerta de mi casa para protestar, primero había ido a la casa de Juan y este le había comentado que yo era el que lo había dejado en su casa. sin embargó fui contundente que si nada le había pasado no había de que protestar y que mas bien debería de dar las gracias.
Felizmente eran épocas tranquilas, no había tanta delincuencia como hay ahora, los lecheros dejaban los pedidos en la puerta se las casas y a nadie se le ocurría llevarselas, a veces hasta los panadero dejaban los paquetes de pan amarrados en las puertas y no pasaba nada.
Ese acto bien o mal me abrío la inquietud por aprender a manejar autos.
Sucedió que renuncié a esa empresa por problemas laborales y de sueldo, el jefe de la sección donde trabajaba había renunciado y sin aviso oficial ni de ninguna otra indole me habían asignado como su reemplazo, pero con el mismo sueldo de ayudante del jefe, después de varios días fuí a conversar con el jefe, el ing, Dill, un aleman canoso de lentes sin marco y que andaba con sandalias, pero con corbata de lazo o moño color rojo muy buena gente y le reclame sobre la diferencia de sueldos.
- Esperame un par de dias, luego hablamos.
Se quedó pensando y un rato después prosiguió:
- Voy a hablar con la gerencia y ellos te van a reconocer lo que corresponda.
- Ok. gracias ingeniero.
Pasó una semana y nada y yo ya sabía como sera eso, así que no iba a regalar mi trabajo y presenté mi carta de renuncia, cuando se enteró el alemán fue a buscarme a mi escritorio y me dijo que esperara una semana mas, pero yo ya tenía mi pasaje en el bolsillo, para viajar por tierra a Pucallpa y de allí en barco por via fluvial a Iquitos.

Hace ya un buen tiempo un amigo de la familia me llevó a trabajar a una empresa de metal mecánica, donde este amigo tenía un contrato para reparar los artefactos domésticos que ingresaban por fallas, era el servicio técnico de la empresa y luego de 6 meses donde aprendí mucho pasé a trabajar directamente con la empresa, en la fabrica de artefactos domésticos.
La empresa era la conocida Industrias Reunidas SA (INRESA) donde se fabricaban diversos productos para la industria, maquinaria para la pesquería, minería y también tenían una sección de artefactos domesticos: refrigeradoras, lavadoras y cocinas eléctricas entre otros productos, poco tiempo después el jefe de esa sección se retiró y el supervisor, de quién si me acuerdo, el ingeniero nacido en Alemania, Dill era un tipo de mediana estatura, casí como yo, blanco, pecoso o lunarejo no se podía precisar porque tenía pecas y lunares, medio calvo y la mitad de la cabeza peinaba canas, usaba sandalias de cuero todo el tiempo y tirantes en los pantalones, Markus Dill me llamó, hablamos y me encargó el puesto vacante para probar mi desempeño, yo conocía el trabajo porque  frecuentemente tenía que acudir a esa sección por repuestos, también solucionaba problemas que se presentaban en la línea de ensamblaje de los artefactos, por recomendación del amigo contratista y a los pocos días al notar que era apto para el puesto me nombró oficialmente para reemplazar al ex jefe, cargo que acepte gustosamente por que representaba un aumento de mis ingresos.
Pero resulta que al poco tiempo unos amigos del barrio me contaron que iban a viajar a Iquitos, capital de Loreto, el departamento mas grande del país y del Amazonas peruano.
La inquietud fue grande, yo guardaba el deseo, el anhelo de conocer la selva peruana, había guardado casí todo lo que recibía de sueldo ahorrando para un posible viaje y pense para mis adentros que yo también podría viajar con ellos, yo estaba interesado desde hacía un buen tiempo, habia escuchado hablar y había leído tanto sobre esa región, la selva amazonica era un misterio para mi y representaba un hermoso atractivo, casí mágico.
Como yo tenía un pedido de reconsideración de mi sueldo ante el ingeniero Dill, este me manifestó que esperara unos días mas.
Si me salía el aumento me quedaba a trabajar, sino me retiraba, no iba a permitir que me explotaran ni ser complice de mi auto explotación laboral. 
Resulta que el que se había retirado ganaba 3 veces mi sueldo y yo sentía que me estaban explotando

- He solicitado ante la gerencia el aumento de acuerdo al puesto que desempañas y me han comunicado que el gerente esta de viaje y que hay que esperar que regrese porque solo el puede decidir el aumento.

- Asi que no te preocupes, sigue trabajando ya vendran los beneficios.

Me respondía Dill ante mis reclamos y mientras que el tiempo iba pasando y yo me desesperaba.
Resulta que a los pocos días llegó el gerente y pasaban los días y como no sucedía nada, presente mi carta de renuncia.
Cuando el alemán Dill vió mi carta sobre su escritorio, se acercó a mi escritorio y me dijo:
- El gerente ya retornó del Uruguay, ya se incorporó a la empresa, su  secretaria ya le informó sobre tu aumento, así que tienes que esperar unos días, Ok.  

Pasó una semana y faltaban pocos días para el viaje a Iquitos, como no había una respuesta favorable, hice efectivo mi renuncia y libre al fin busque a los amigos y con gran pena de mi parte me enteré que estos ya habían viajado, me quedé desilucionado.
Siendo muy vehemente y tenaz, decidí viajar a Iquitos, aunque sea solo.
Iba a conocer el Amazonas y el río mas largo del mundo.
Pero el animo era mayor que la desilución y compré mi pasaje como solo habían 2 líneas aereas para el Amazonas, no tuve que escoger ni preguntar mucho, aunque era mi primer vuelo, compré en Tamsa, Transportes Militares S A de la Fuerza Aerea del Perú que salía todos los días, en Faucett no habían pasajes, estaban copados para toda la semana.
El vuelo era para el día siguiente a medio día y así fue, despues de despedirme de mi familia, tome un taxi que me llevó al aeropuerto, no esperé mucho, llegué a tiempo para embarcarme, el viaje fue directo, en el avión me tocó de compañero de asiento a un muchacho, eramos casí de la misma edad y nos enfrascamos en una tremenda charla que nos aligeró la ansiedad que producen estos viajes, se llamaba Daniel, según me contó su padre era oficial del ejercito, el avión demoró 2 horas en llegar al destino amazónico, al llegar al aeropuero, mientras bajamos para recoger nuestros equipajes me invitó a su casa, mas yo era un poco timido, pero mas que timido era precavido y solo no lo acepte sino que pense que sus padres no me conocían, que no se puede llevar un extraño a la casa y mas bien quedamos en encontrarnos al día seguiente, me acompañó a buscar un hotel, me instalé, Daniel solo llevaba una mochila, nos despedimos y quedamos en encontrarnos para el día siguiente.

- Te dejo para que puedas descansar, mañana vengo para recorrer la ciudad.

- BIen Daniel y gracias por tu atención.

- Asi somos en el Amazonas, somos muy atentos con los turistas. 

Me dijo solayando una sonrisa.
Después de acomodar todo y descansar un buen rato, salí a la calle a conocer Iquitos y a respirar la calidez de su clima, llegué a la Plaza de Armas, vi la Casa de Hierro a cierta distancia, me senté en la única banca que encontré vacía, las demás estaban ocupadas, hacía calor, ya iba a ser mediodía, me levanté para buscar donde almorzar, en el camino encontré una heladería, todos los helados eran de frutas de la selva, como aguaje, camu camu, cocona entre otros, compré el de cocona y quedé maravillado del sabor, era como para volver a comprar una docena, al poco rato di por concluido el paseo y regrese al hotel, quizas sea la emoción que hace que uno se agote rápido.
Al día siguiente llegó Daniel joven delgado, blanco y pecoso y me invitó a su casa para almorzar, acepté de buen gusto, al llegar sus padres demostraron ser muy amables y me invitaron a sentarme a la mesa, mientras me preguntaban mil cosas, cosa que acepte con muy buen animo mientras contestaba también de buen grado todas las preguntas y después de almorzar me enseñaron un dormitorio vació y me lo ofrecieron, sintiendome obligado acepté de buen grado, Daniel y su hermana Janet me acompañaron a recoger mi equipaje al hotel, donde habíamos quedado que iba a pagar diariamente, por lo que no tuve problemas, regresando raudamente a casa de los Ramirez, como apedillaba la familia de Daniel.
Me instalé en la casa, charlamos toda la tarde, después de cenar me fui a dormir y al día siguiente me levanté temprano y encontré a todos desayunando, sorprendido pensé que iba a incomodar, mas la señora Lucía se levantó y me invitó a sentarme para desayunar, luego me enteré que ibamos a ir al Casino Militar del que su padre era socio, por ser miembro del ejercito peruano, gustoso acepté, no me quedaba otra, tomamos el desayuno en medio de una charla tempranera y muy agradable, con chistes que hacía el papá de Daniel y de la que todos reíamos.

- ¿Que tal eres jugando basquet?

Me preguntó Daniel.

- Estoy en algo.

Contesté, 

- Pero mas le doy al fulbito.

Le dije, sorprendiendo a todos.

- Bueno, ya lo veremos, después que desayunemos, nos vamos, para regresar temprano a almorzar y después nos vamos a Quistococha.

- Bueno.

Manisfesté, un poco confundido porque no sabía  que era Quistococha.
Llegamos al Casino Militar, en la entrada hubo que prensentar los documentos, luego nos permitieron ingresar, no había nadie, entramos a la cancha y cogimos las pelotas, después de darles rebote las lanzabamos sobre los aros, con tal suerte logre encestar mas de 3 veces seguidas y otras 3 veces en tiros alternos, yo mismo me sentí sorprendido, porque casí nunca juego basquet, luego formamos, luego formamos dos equipos de a dos cada uno, con las dos hermanas de Daniel que nos habían acompañado.                                         
Pasé 15 días y conocí el Mercado de Belén lleno de exotismo y de gallinazos, el barrio de Belem, donde no existen calles, todos se movilizan en canoas, las casas estan montados sobre troncos, la Casa de Hierro construida por el ingeniero francés Gustave Eiffel, el zoológico, la rivera del Amazonas y la laguna de Quistococha.
En la tarde me llevaron a pasear por la Plaza de Armas, sorprediendomé por la muchedumbre que se había congregado allí, pero era normal no sucedía nada, solo era el clima, la estación de verano, donde el clima pasa los 40 grados, habían vendedores ambulantes de todo, los bancos ocupados, la gente se sentaba en la acera, otros daban vueltas a la plaza.
Me preguntaron si quería conocer el Amazonas:

- Antonio vamos al malecón para que conozcas en río.

Como no lo había visto, solo ví nubes en el vuelo, acepté.

- Si me gustaría, vamos.

Ya estaba oscureciendo, eran mas de las 6 de la tarde, el malecón estaba cerca, caminamos un par de cuadras y allí estaba el río Amazonas, imponente, inmenso, pasando por el costado de la ciudad, un enorme cauce con una gran masa de agua, imponente y desbordante.

Malecón Tarapacá

jueves, 30 de marzo de 2023

Carretera Central: viaje al Amazonas (Pucallpa)

 Viaje al Amazonas (Pucallpa)

Carretera Central (Segunda parte)

Relatos de un viajero

#relatosdeunviajeroperuano

Despues de 9 horas manejando por la Carretera Central con paradas para desayunar en Chosica y almorzar en Junin, llegamos a Huánuco, habíamos recorrido unos 600 kilómetros y no tuvimos ningún contratiempo en este recorrido como ya lo hemos narrado.
Después de llegar a Huanuco, donde nos quedamos 2 días y lo que conocimos es que su nombre real es: La muy leal y noble Ciudad de los Caballeros del León de Huanuco y entre sus curiosidades esta el hecho que allí nació Daniel Alomías Robles el compositor de El condor pasa, la melodía andina mas conocida en el mundo entero.
No nos quedamos a recorrer la ciudad ni a visitar los lugares turisticos ni los centros arqueológicos, museos, plazas, ni el mercado, porque eso nos demoraría, nuestro plan solo era viajar,conocer y recorrer los caminos y carreteras del país.
Solo nos faltaba unos 120 kilómetros para culminar, estabamos a solo 2 horas de viaje para llegar a Tingo María y de allí a Aguaytia y su río y el puente que en un tiempo fue considerado el mas largo de Sudamerica y cruzarlo fue otra maravilla de esas que te quedan marcadas, luego Pucallpa, total 380 kilométros para recorrer en unas 6 horas de pura selva.
A la salida de Huanuco cruzamos el río Huallaga y conforme avanzamos fuimos admirando lo maravilloso y conforme nos alejabamos de Huanuco mirabamos sorpredidos las montañas que conforman el entorno y a lo lejos se divisa la silueta
de la Bella Durmiente y recordabamos la leyenda:

- Cuynac se enamoró de la princesa inca Nunash y vivieron felices pero esa felicidad se truncó cuando apareció un enemigo llamado Amaru, que significa serpiente y que terminó conviertiendo en piedra a Nunash.

Estas montañas pertenecen a El Parque Nacional de Tingo María donde también se encuentra La cueva de las lechuzas, todo un complejo conservacionista.
Después llegamos a Tingo María, escogimos un lugar para almorzar y pedimos 2 Juanes, que son comidas tipicas del Amazonas peruano que se cocinas y se sirven envueltos en hojas de platano como los tamales, enseguida almorzamos, tomamos un refresco de cocona, pero estabamos con mucha desconfianza, porque todavía y como lo teníamos por conocido y entendido, en poco tiempo atrás hubo mucha delincuencia, originada por el narcotráfico y el terrorismo, que felizmente ya estaba cambiado
Salimos lo mas rápido que pudimos o sea llegamos, escogimos un lugar para almorzar, almorzamos y arrancamos a penas terminamos, ahora ibamos rumbo a Aguaytia y luego enrumbaríamos hacía Pucallpa.
En poco tiempo llegamos al Boquerón del Padre Abad, que es un desfiladero angosto
al cruzarlo pudimos ver que los cerros del boquerón estaban llenos de caídas de agua o cataratas, entre las que se logra divisar la llamada Velo de la Novia, hermosa caída de agua que hace espuma al chocar con las tantas piedras de las laderas de los cerros, todo el camino es de bajada y es la que se denomina Selva Alta, al terminar el boqueron ingresamos a un túnel y al salir  el panorama que se ve es maravilloso, es de una gran sabana verde interminable, una vista edenica.
Solo faltaba un trecho de varios kilometros para llegar a Pucallpa; un viaje de pura selva, tuvimos la suerte de avanzar bordeando una tormenta, a pesar que esta carretera es recta por ratos estabamos dentro de la lluvia y por ratos fuera de la lluvia, algo maravilloso que nos dejo recuerdos muy gratos; algo que también nos sorpredió fue ver como se concentraban en la pista una multitud de mariposas formando circulos y conforme avanzabamos levantaban vuelo llenando de color el espacio por donde transitabamos.
Al llegar a Pucallpa que significa en su idioma nativo "Tierra colorada" inmediatamente buscamos un hotel para darnos un baño, por el calor que sentíamos y que normalmente sobre pasa los 35 grados, nos hospedamos y al salir a cenar no encontramos con uns lluvía fuerte, impetuosa, diriamos un chubasco porque después de mojarlo todo paró la lluvia.
Al día siguiente salimos a conocer la ciudad y llegamos al muelle a orillas del majestuoso río Ucayali y encontramos a muchos shipibos - konibos, grupo de nativos de la zona muy laboriosos y famosos por su artesania y sus diseños llamados "kené" que estan imbuidos en el arte, la ciencia y la tradición.
Hoy en día toda esta zona esta dedicados a la siembra de palma aceitera y sobre todo de café y cacao, ambos de gran calidad y que al exportarse favorecen a los campesinos de la zona y sus familias.
Nosotros solo nos quedamos un par de días y luego emprendimos el viaje de retorno a Lima, un viaje al revés, salimos muy temprano y en la noche ya estabamos en nuestra casita descansando.

El auto color canela

  Relatos de un viajero: El auto color canela

     
Narración corta














Relatos de un viajero

En el año de 1980 decidí comprar un auto nuevo, ya lo había visto y la marca estaba muy de moda, un Toyota 2000, marca y modelo estaban de moda, comence a ahorra para tal compra y cuando había logrado juntar un "dinerito", realizando varias actividades comerciales, sin dejar de trabajar en la empresa donde laboraba desde hacía 10 años, la situación económica del país estaba en un momento muy bueno y yo tuve ingresos extras realizando ventas directas de ropa, calzado y cuando se me ocurriera vender, todo era comercial para mi, todo se podía vender, así que mis entradas mejoraron y ahorrando aquí y ahorrando allá e invirtiendo los ahorros en mas mercadería, logré la hazaña, aunque tenía otros proyectos, cuando tuve una cantidad regular de dinero se me ocurrió invertirlo en otro negocio o un terreno para construir una vivienda o quizás lo hubiera invertido en un departamento, en esos días me ofrecieron un departamento y después de mucho pensarlo opté por el auto de mis sueños, pensando y prometiéndome que la próxima inversión sería un terreno, así que una vez conseguido el monto adecuado logré comprar al contado ese auto.
A mi cuñado Juan le comenté la idea de comprar un auto, el era vendedor de profesión y había trabajado en Panautos, representantes de Toyota en el país, Juan era vendedor libre y pensé que así podría ganarse su comisión.
Yo quería uno de color azul oscuro, me agrada todo lo que sea azul, casi toda mi ropa es azul, digo "casi" porque también tengo algo de otros colores, pero en el momento de la compra en Panautos me dijeron que solo tenían de un solo color, al que ellos llamaban "canela", viendo bien el auto ese color para mi podría ser también castaño o pardo claro, no era preciso el nombre del color y para que mi cuñado no pierda la comisión acepté el color que tenían, canela.
Un día manejando por las calles de Lima me paró un policía y me pidió la Tarjeta de Propiedad del auto y al notar que la tarjeta indicaba el color "canela" el policía me dijo que era color ladrillo y me recomendó que tenía que cambiar la tarjeta que indicaba que era color canela porque podría tener problemas, felizmente el policia no me hizo ningún problema, sabiendo como son algunos agentes.
El día que me entregaron el auto, para recogerlo me acompañó un pariente lejano, con quien siempre nos reuníamos, éramos tres con un primo cercano, fuimos un trío de muchas juergas y de grandes sueños juveniles.
Hasta ese momento yo solo había manejado un montagragas por cerca de 5 meses y  una furgoneta durante cerca de 15 minutos.
Recogimos el auto y salimos con Javier en el volante, al llegar a la zona de Pueblo Libre se bajó y yo seguí manejando solo, con mucha seguridad, como si tuviera mucha experiencia, manejé hasta la urbanización Naranjal, en la zona norte de Lima, a 16 km. del centro histórico, llegué a la casa y estacioné, Ana no sabía nada y quise darle una sorpresa, deje el auto en la puerta, ingresé a la casa, la saludé y me senté como si nada pasara, luego le pedí que me acompañara a comprar una gaseosa, una vez afuera, la lleve del hombro hacia el auto y ella sin sospechar nada, una vez cerca, abrí la puerta del auto, Ana quedó sorprendida, le pedí que subiera, ella me miraba la cara, pero llegó a subir, estaba algo asombrada, ella era muy tímida y hablaba poco, pero era muy expresiva y sus gestos decían mucho.
Logramos viajar varias veces al norte, llegando hasta la frontera con Ecuador, dejábamos el auto en Aguas Verdes que era el último pueblo peruano y estaba al pie del Puente Internacional y lo cruzamos para llegar a Huaquillas en Ecuador, después de comprar algún recuerdo retornábamos a Tumbes y después parábamos en Talara en casa de mis suegros, horas después partíamos para Lima, con descanso para almorzar en San Pedro de Lloc, cenábamos en Casma o Huarmey y al día siguiente muy temprano desayunábamos en casa, en Lima.
También viajamos al sur hasta la frontera con Chile, cruzamos Los Andes y viajamos  por el Amazonas.

Relatos de un viajero.
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