La guerrilla había aumentado sus actividades violentas y el grupo armado andaba cerca, siempre con la idea fija de traerse abajo al gobierno y también al imperialismo y una de las formas de hacerlo era socavando sus bases, mejor dicho había que embrutecer a los jóvenes con drogas, había que destruir su sociedad, también había que proteger a los pobres campesinos que sembraban la coca, por lo que decidieron apoyar el arribo de las avionetas que llegaban para comprar la droga y al arribo de las avionetas, los pilotos tenían que pagar una fuerte suma que ellos le llamaban colaboración con la lucha armada del pueblo.
LAS AVIONETAS
Narcoavionetas

Era la época de mayor auge de los carteles colombianos de Cali y Medellín, siendo el que lideraba el poderoso Pablo Escobar el mayor comprador de coca en la zona y el que proveía a los principales carteles mexicanos, aquel narco que quiso pagar la deuda externa de Colombia, si no lo molestaban y lo dejaban trabajar y que tenía una mansión con piscina y llaves de oro para el agua en su baño personal; el era el mayor comprador de cocaína en la zona, por que estaba considerada la de mayor calidad en el mudo y los narcos pagaban muy bien.
Los guerrilleros habían llegado a un acuerdo con los campesinos que preparan la droga y con los narcos colombianos, les preparaban una pista quitando la maleza y árboles a unos 500 metros de terreno aplanado para que puedan aterrizar las avionetas, allí aterrizaban y pagaban solo por aterrizar de 10 mil a 12 mil dólares a los mandos del grupo armado, el costo del clorhidrato de cocaína era aparte, de acuerdo a la cantidad y a la calidad en trato directo con los cocaleros; también llegaban avionetas bolivianas y brasileras, el piloto cobraría igual de 10 mil a 12 mil dólares por viaje y el alquiler de la avioneta unos 50 mil dólares, había un grupo de 2 a 3 comuneros que daban mantenimiento a las pistas y le cobraban al piloto de 50 a 100 dólares.
Los terroristas tenían personal que fungían como espías y que investigaban a los jefes militares, como estos tenían su verdadero nombre oculto y solo eran conocidos por el apodo, los terroristas trataban de identificarlos y así ubicaban a su familia y lo primero que hacían era colocar un coche bomba frente a la casa para amedrentarlos, la detonación producía una onda violenta de energía calórica que destrozaba los vidrios de las ventanas de las casas cercanas, causando pánico en la población; luego si el militar no abandonaba su zona de servicio, una célula de aniquilamiento atacaba a un familiar a quién lo asesinaban a balazos; las células de aniquilamiento estaban conformadas por 4 elementos 3 varones y una mujer, esta persona era la que daba el tiro final, mayormente no era un tiro sino un cartucho de dinamita para destrozar el cuerpo.
El Capitán Coyote fue retirado de la zona de emergencia y mandado al extranjero con su familia, con destino desconocido, los terroristas habían descubierto su identidad y el servicio de contraespionaje del ejercito detectó a un elemento, al que ya lo habían designado como posible terruco, cerca a la casa de la familia de Coyote, fue suficiente, no podían arriesgar la vida de la familia del Capitán, esta forma de cortar las acciones terroristas de aniquilamiento había servido para preservar la vida de muchas familias de los militares que prestaban servicio en las Zonas de Emergencia.
En reemplazo de Coyote colocaron al Capitán Lobo, un hombre delgado, de talla mediana, casi baja, el más bajo de todos los oficiales, que se caracterizan por ser de talla alta, de rostro adusto, de poco hablar, callado, pero muy observador, nada se le escapaba, corría varios kilómetros todos los días, antes de comenzar el día acompañado de algunos oficiales y con resguardo de una patrulla bien armada, fue el primer puesto y Medalla de Honor de su promoción en la Escuela Militar, recibió estudios de inteligencia y contra inteligencia en Israel y Estados Unidos.
Con el pasar de los días, comenzaron a llegar al cuartel personas que parecían extranjeros, quizá de la DEA o la CIA, a los militares no les sorprendía estas visitas y en el pueblo la gente ignoraba que pasaba dentro de los cuarteles, todo era hermético.
Con el Capitán Lobo al mando en la Zona de Emergencia de Huantará, el ejercito inicia un plan para combatir el narcotráfico, apoyado por la policía, dado que los terrucos daba protección a los campesinos que sembraban coca y a los contrabandistas extranjeros que llegaban en avionetas, el plan se inicia con la destrucción de las pistas clandestinas de aterrizaje, las que son destruidas desde el aire, por aviones caza que soltaban 2 o 3 bombas pequeñas, pero que dejaban grandes forados, previamente había pasado una patrulla motorizada tratando de capturar a los campesinos que daban mantenimiento a las pistas, algunas pistas eran conservadas intactas pero con vigilancia militar.
Días después, los campesinos, andaban recelosos, las avionetas al no encontrar pistas seguras se pasan de largo, quizá siguen vuelo hasta el Huallaga, en Tocache, pero siempre buscando pistas seguro y alguien que le envíe señales seguras.
Después de unos días el ejercito inició un operativo de quema y destrucción de plantas de coca y a la vez de destrucción de las pozas de maceración de la droga y captura de los comuneros y campesinos que trabajaban en las pozas y en las plantaciones de coca, que estaban en el monte, en lugares a los que era difícil llegar.
En el pueblo los vecinos ya habían notado la presencia de mas militares, no era normal, algo estaba pasando, de pronto salían caravanas de vehículos militares, como también a las horas regresaban e ingresaban a toda velocidad y los soldados bajaban la tranca y un pelotón bien armado cubría toda la entrada al cuartel.