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lunes, 3 de abril de 2023

Viaje al Callejón de Huaylas

  Callejón de Huaylas



Viajé a Barranca con Elizabeth, una joven que había conocido en Lima,
Nos habíamos conocido cuando ibamos a comprar a una libreria cercana a la casa de mis padres en el barrio de Monserrate en Lima, siempre llevabamos las listas de utiles de los chicos a esa libreria que era una de las mas surtidas de Lima, en esa libreria atendía una mujer joven, alta, de cabellos negrisimos, con ondas, largas y ojos negros, ella era alta y guapa, a ella todos los habitantes de esa zona limeña la conocían como "la Juanito", apodo o sobrenombre que le pusieron en el barrio por trabajar en la Libreria Juanito, cuyo nombre le puso el propietario de dicho establecimiento comercial a su negocio, era el nombre de su menor hijo y era tío de Elizabeth la joven que conocímos al ir a comprar algún cuaderno o lapicero.
Ella como muchos jovenes de provincias siempre recalan en la capital buscando un norte, un futuro diferente al que le espera en su tierra, dado que en sus localidades era dificil estudiar o trabajar porque no había instituciones educativas superiores, menos trabajos que no sea el campo, cuidar niños o de comerciante informal.
Elizabeth tenía 2 hermanos, la mayor era Sofía, también trabajaba en Lima y estaba de novia, el segundo era hombre, su nombre era Jorge y estaba a punto de casarse, por lo que un día me entregó un parte matrimonial, la invitación adosada describía las particularidades de los novios y tenía una tarjetita en que los novios agradecen la presencia de los invitados.
Elizabeth era la mas apurada para que aceptaramos la invitación y por supuesto no nos negamos, aceptamos de buen grado y el día de la celebración viajamos acompañados de su otra hermana que también residia y trabajaba aquí en Lima.
Como el matrimonio era un domingo, el sábado anterior salimos temprano de Lima, pasamos Ancón, la variante de Pasamayo, Chancay, Huacho, Supe y Barranca en 3 horas recorrimos 200 kilometros sin problemas, nos presentaron a los padre de Elizabeth, al resto de la familia y a algunos amigos, llegamos a la hora del almuerzo que estuvo muy bueno y luego salimos a pasear por la ciudad llegando a la hermosa playa de Chorrillos.
En la noche hubo una pequeña reunión y nos fuimos s dormir, nos habían preparado un dormitorio, al día seguiente nos llamaron a desayunar y vaya sorpresa, había una mesa llena depotajes para servirse: tamales, chicharrones entre otros.
Al terminar volvimos a salir a dar una vuelta por el mercado y la Plaza de Armas, entramos a la Iglesia y regresamoa a la casa a cambiarnos para la ceremonia donde casi no pasó nada extraordinario.
Fue el lunes por la mañana que insinué viajar a Huaraz, invitación que aceptaron con buen agrado.
El lunes salimos después de desayunar y depués de darle una revisión a las llantas del Toyota, siempre el norte, cruzamos el puente del río Pativilca y ya estabamos en Pativilca y mas allá Paramonga donde se encuentra la hacienda azucarera, así como la fabrica de papel Paramonga, pero nosotros tomamos el desvío que nos llevaba al Callejón de Huaylas por lo que tuvimos aubir a Los Andes 
Lo primero que vimos un hermoso cielo celeste, algunas nubes blanquisimas que casi se ´podían tocar y lo mas hermoso fue ver la maravillosa laguna Conococha y a la izquierda el hermoso Callejón de Huaylas ubicada entre las farallones de la Cordillera Blanca a la derecha y a la izquierda la Cordillera Negra, ambas son parte de la Cordillera de Los Andes.
En medio corre hacía el norte el río Santa que desemboca en el Oceano Pacifico al norte de Chimbote en el distrito de Santa.
El Callejón de Huaylas tiene 180 kilómetros de largo, viaje que nos demoró cerca de 2 horas y de una inmensa belleza en la que sobresale el Huascarán ubicada en medio de la Cordillera Blanca, lugares donde se practica muchos deportes de aventura.
En el viaje por el Callejón de Huaylas fuimos dejando varios poblados como Ticapampa, Aija y Recuay, hasta llegar a la capital del departamento de Ancash, la ciudad de Huaraz.
El auto sufre al trepar las alturas, pero después rueda mas agilmente, se le siente mas liviano, debe ser por  el oxigeno que es mas limpio, no se le siente pesado como en la costa.
Después de Huaraz llegamos a Ranrahirca y luego al cementerio de la ciuda de Yungay que esta a pie del Huascarán y que fue sepultado a raiz de un terremoto donde rodaron enormes rocas que cayeron sobre la ciudad sepultandola muriendo los 20,000 habitantes que tenía la ciudad de Yungay.

Pasamayo

 Pasamayo


Pasamayo


Adquiriendo experiencias
Mi experiencia en carreteras es de casí 15 años que pasé recorriendo las pistas de las del Perú, fueron muchos años viajando por todo el país, de día y de noche y había sido testigo de las imprudencias que cometían algunos choferes, los accidentes fortuitos  sufrido los fogonazos enceguecedores de los camiones a media noche, trailers, buses interprovinciales que viajaban en sentido contrario con todas las luces encendidas algunos y otros encendiendo las luces altas o de carreteras justo en el momento que cruzaban por nuestro lado, el fogonazo nos cegaba la visión por algunos segundos, obligándonos a disminuir la velocidad, pero ya había aprendido a ponerme de costado, de medio lado mientras manejaba para evitar la fuerte luz, estos pilotos tienen la autorización más alta y son expertos en el manejo, conociendo las pistas como las palmas de su mano, sin embargo a veces algunos choferes con brevetes o licencia de conducir A-111a se exceden cuando ven un vehiculo pequeño o se encuentran con choferes inexpertos.

La Curva del Diablo

Al llegar al tramo mas peligroso de la carretera sabía que no debía conducir de dia, con la luz del Sol y por el calor del norte, sino de noche y que no importaban los fogonazos de los faros de los camiones y buses, uno se acostumbra; de ida nos tocaba el carril pegado a la montaña y de regreso iriamos pegados al abismo y por ende al mar, por donde ocurrían la mayor parte de accidentes que ya habían causado muchas muertes, por algo le llamaban la Curva del Diablo, donde muchas veces los autos salian volando fuera de la pista.
El viaje era emocionante y al pasar por la Curva del Diablo la emoción era mayor y nadie querría pasarlo dormido, siempre pedína ser despertados, era mucho mas emocionante pasarlodespierto y ver el auto rodar al filo del abismo.
Mas tensión hubo cuando se pinchó una llanta, felizmente ibamos a poca velocidad y pudimos frenar y estacionar entre los bordes de la pista y el abismo.
Cuando de pronto aparece un bus interprovincial y al pasar por nuestro lado, pasa y serpentea con dificultad y frena suavemente para no dar de golpe, pero origina una polvoreda, se levanta una enorme nube de polvo que invade toda la zona y nos cubre las cabezas, por lo que el chofer se ganó una retahila de improperios, insultos y recuerdos para su familia.
Después nos dimos cuenta que al bus se le había reventado una llanta y pensamos que esa zona estaba maldita, igual había sucedido con mi Toyota.

jueves, 30 de marzo de 2023

La Bajada de Doña María

  Relatos de un viajero peruano

La Bajada de Doña María

Relatos de un viajero


Bajada de Doña María

Estando de vacaciones, con mi esposa Anita decidimos viajar al norte, específicamente a su tierra querida: Talara, puerto petrolero de Piura, donde viven sus padres y hermanos, al día siguiente comencé a preparar el auto, como lo hacía siempre que realizábamos un viaje largo, primordialmente revisión de llantas, frenos y asegurarme de llevar lo necesario para emergencias como un botiquín bien abastecido, llave de ruedas, gata, soga, llanta de repuesto, señalización de emergencia, dejandolo todo en orden.
Al día siguiente, salimos temprano, 6 de la mañana, al medio día estaríamos soportando el calor norteño y en la noche llegaríamos a Talara, contra mi costumbre, lo normal es salir a las 4 de la tarde, cuando el Sol va bajando su fuerza y potencia y la tarde se va enfríando, gozar del crepúsculo de la tarde y manejar con el fresco de la noche y el sereno de la madrugada, así los viajes son mas frescos, mas tranquilidos.
Al salir de la casa, tomamos la avenida Izaguirre que esta a un kilometro aproximadamente (unas 10 cuadras) de la Carretera Panamericana, al llegar allí doblamos a la izquierda y rumbo al norte en línea directa, aunque el Sol estaba a la izquierda, diriamos que estabamos rumbo al Sol y nos acercabamos a la Línea Ecuatorial donde hace mas calor justamente por la cercanía al Sol y el aumento del calor.
En el primer grifo que encontramos llenamos el tanque de gasolina para no estar parando a cada cierta distancia, ya que "tanqueandolo" nos alcanzaría hasta llegar a la frontera. Pasamos el control de Puente Piedra, subimos a la Variante de Pasamayo, que es una autopista nueva, se encuentra arriba de la antigua pista la Variante de Pasamayo que corre al costado y a una regular altura del mar, donde antiguamente habían ocurrido muchos accidentes con víctimas fatales.
Había un poco de neblina, cuando normalmente la visión esta cerrada y no se ve más allá de los 2 metros, es terrible manejar así, sin embargo no tuvimos problemas y en poco tiempo salimos de la autopista y llegamos a Chancay, donde y desde la pista se divisa un castillo de diseño medieval, una construcción de 1900 aproximadamente y construida por descendientes de uno de los antiguos virreyes españoles de la etapa de la colonia, Ana no lo conocía, nunca había ingresado, así que le prometí visitarlo pero mas adelante,
Pasamos la campiña de Chancay, la zona se llama Chancayllo, es muy bello el valle, en esa zona vive una sobrina y recuerdo que estuve invitado a su matrimonio y no lo puedo olvidar porque ese día comí la mejor carapulcra de mi vida, esa papa seca guisada y con una presa de gallina, buenazo.
Minutos después pasamos la división natural del valle, es un cerro cortado para que pase la carretera, es un tramo corto, al final el panorama cambia totalmente, entramos al sector de Huacho, que es una zona plana y desértica, es el desierto Las Salinas de Huacho, en este sector se puede manejar tranquilo, hasta llegar a una zona donde el terreno es ondulante, llena de altos y bajos, un terreno desigual, esta zona se encuentra aproximadamente en el kilómetro 108 de la Carretera Panamericana y la más profunda es la llamada Bajada de Doña María con más de 2 kilómetros de extensión entre la bajada y la subida, antes de llegar a esa zona había notado mirando por el espejo retrovisor que un auto se aproximaba a cierta velocidad, por lo que pensé en mantener esa distancia todo el tiempo que pudiera, era un auto del mismo color y al parecer lo manejaba una mujer, pero eso era lo de menos, yo iba manejando con prudencia hasta que entre en la temible Bajada de Doña María donde ocurrían tantos accidentes y justamente vi que en la parte central baja, habían vehículos estacionados a los 2 lados de la Carretera, había ocurrido un accidente, como siempre esa bajada era peligrosa, los heridos estaban tendidos en la arena, a un costado de la pista, atentidos por otras personas, veo por el retrovisor que el auto que venia atrás se acercaba a velocidad, había llovido, la pista estaba mojada y resbalosa y un auto que me antecedía se paró justo en el centro de la bajada, donde comienza la subida, frené despacio para asegurar la parada en el momento mas adecuando, pero el auto resbala, quiebro la dirección del volante para salir a mi derecha hacia la arena, cuando siento un golpe, un fuerte impacto en la parte derecha trasera de mi auto y este vira 90 grados en el aire y sale disparado hacía la izquierda, como una flecha, elevándose y cruzando el otro lado de la pista y cae sobre una duna de arena, de panza y con dos ruedas en el aire, más o menos a unos 6 metros de altura, yo y mi esposa estábamos bien, solo algo mareados, el auto golpeado por la parte trasera derecha, con una abolladura, los faros rotos, pero sobre un alto de 6 metros de arena, miré para ver como bajabamos nosotros y después como bajabamos el auto del monticulo de arena, no se, la verdad, solo pensé en quitar la arena, busqué algo que podría ayudarme, vi una tabla por allí, me acerqué, la cogí y comencé a quitar la arena, tarea difícil, por que eran toneladas de arena, no sabía cuanto tiempo me iba a tardar en tener el auto en el piso.
- Hermano ... Antonio que pasó ? ja ja ja ... ¿que pasó?
- Hola.
Le respondí algo confuso, no salía del aturdimiento por el choque y no lo reconocí.
- Antonio no me has reconocido soy Otto, de Breña, del barrio.
Se había acercado una camioneta 4x4, un todoterreno, un Jeep, sin darme cuenta, el piloto se había bajado y se ofreció ayudarme ... pero me conocía ... me llamó por mi nombre, estábamos a 200 kilómetros de Lima. Cuando lo recordé y me di cuenta de quién era, me sorprendí, por que hacía años que no lo veía, habíamos sido compañeros de la escuela de primaria y vivíamos a dos cuadras y casi o nunca nos veíamos, ya éramos adultos y yo había dejado el barrio.
- Otto Hablutzel, ja ja, que suerte compañero, hermano.
Otto se acerco a su 4x4, saco una soga, de esas que tiene 2 ganchos a cada lado y sirven para remolcar a otros autos, luego enganchó los autos y sacó mi auto hasta la pista y así como se presentó de pronto, así se alejó, raudo, levantando la mano de despedida y yo me quedé con las ganas de darle las gracias debidamente. No más he vuelto a ver Otto, que era hijo de un migrante alemán que huyo del infierno nazi.
- Otto Hablutzel, gracias hermano, siempre te recuerdo.
Fue algo sorprendente, justo cuando necesitaba ayuda aparece alguién que no esperabas, ¿un enviado del cielo?, ¿fue una conexión?, ¿el recibió mi mensaje solicitando ayuda? ¿Un verdadero amigo?
La señora que manejaba el otro auto, se ofreció reparar el daño y me entregó su tarjeta y su número telefonico.
Después del percance y al comprobar que todo estaba bien, salvo la abolladura de la parte trasera del auto, salimos de la bajada de Doña María y al llegar a la Comisería de Huacho presenté la denuncia contra la propietaria del auto que chocó al mio.
Una vez concluido el tramite de la denuncia enrumbamos hacía el norte, debiamos llegar a Piura y luego Tumbes y cruzar la frontera hasta Huaquillas en el Ecuador.
En la primera tieda de repuesto de autos compramos el faro trasero y lo colocamos para no tener problemas de transito.

Todo terreno

Viaje al norte: 2da parte

 Viaje al norte: 2da parte

2da parte


Al salir de Lambayeque seguimos por la antigua Carretera Panamericana Norte pasamos por los distritos de Mochumi, Pacora y Jayanca de noche, el calor aumentaba y los pobladores de esos distritos acostumbraban sentarse fuera de sus casa, en las aceras para leer o dialogar con los vecinos, la luz de los autos al pasar los alumbraban dejando marcadas sus estampas en las retinas de los viajeros.
Lo mas interesante fue pasar por Motupe, donde se venera a la Cruz de Chalpón, imagen de la Cruz de Cristo, que según cuenta una leyenda fue creada por un sacerdote guatemalteco que había llegado al Perú y a quién llamaban Padre Guatemala, un anacoreta, un ermitaño que vivía en una cueva en lo alto de el Cerrito de Chalpón, cerca a Motupe que tenía como acompañante una cruz hecha artesanalmente con tronos que encontró y los amarró formando la Cruz de Cristo, después dicha Cruz fue encontrada  y mentenida en la misma cueva, lugar que hoy en día origina peregrinaciones y que se venera todos los años ante una multitud de creyentes católicos que llegan de todas partes, incluyendo Cajamarca, Lima y el Ecuador.
Siguiendo nuestra ruta por la antigua Carretera Panamericana pasamos por varios caserios,  llegamos a una elevación del terreno, subimos por la Cuesta de Ñaupe llena de curvas peligrosas hasta una altura regular y al bajar y a poca distancia ya estabamos en territorio de Piura y se divisaba una gran sabana cubierta de algarrobos que le daban un aroma particular al aire, al ambiente piurano, aroma que el viento diseminaba, desparramaba, esparcía y nos llegaba a las narices, a la mente marcando los recuerdos y guardandolos en la mente.
Pero también gozamos de un hermosa visión que se repetía cada vez que pasabamos un pueblo o ciudad, ver los inmensos valles llenos de verde, los sembríos de la caña y arroz es invalorable, no tiene precio; estas visiones se dan en casi toda la costa, pero en el norte es mas grande el gozo de los ojos al ver tanta belleza natural.
Recorrimos el valle piurano lleno de cercas que marcan los linderos de las haciendas o comunidades, algunos hatos de cabras, algodonales y sembríos de arroz adornados por los blancos plumajes de decenas de garzas.
Rumbo a la capital del departamento sabíamos que a la derecha estaban las provincias del Alto Piura, es decir Morropón, Chulucanas, Huancabamba y las famosas Laguna de Las Huaringas, lugar favorito de los chamanes norteños donde relizan las limpias y los baños de florecimiento.
A la derecha esta el mar y sus beneficios, el calor, la playa y el cebiche piurano o norteño, pero antes estan l
Llegamos a Piura, media hora después estabamos cruzando La Perla del Chira, asi llaman a la ciudad de Sullana, pero en este viaje la ruta no terminaba, seguiamos al norte, llegamos temprano a Talara, despues de visitar a la familia de Anita y descansar seguimos viaje al norte, a Tumbes y la frontera.
Hice como 6 viajes al norte en varios años y tiene sus atractivos, es agradable manejar muchas horas entre valles y cruzando ríos, después de pasar Talara y El Alto y su playa espectacular de Cabo Blanco que era la playa favorita del escritor estadounidense Ernest Heminway quién acudía a pescar, se dice que merlines y de paso a tomarse todo el licor que se pudiera.
Siguiendo la ruta de las playas piuranas pasamos Vichayito, Mancora, Cabo Blanco, entre otras, luego ingresamos a Tumbes, la Carretera Panamericana corre paralela al mar y el paisaje de esa zona es única, a la izquierda el Pacífico con sus aguas color turquesa y el olor típico del mar, sus amplias playas cálidas, pequeñas caletas de pescadores, restaurantes por todo la Panamericana Norte, donde el principal plato es el ceviche, una cosa es describirlo y otra vivirlo, ya es zona tropical, mucho sol y el mar tibio, bañado por la Corriente de Aguas Calientes El Niño, aquel que cuando avanza al sur y desplaza a la Corriente Humboldt de aguas frías, crea muchos problemas atmosféricos, produciendo fuertes aguaceros, los ríos crecen en su caudal y desbordándose sobre los valles costeños.
Las playas que dejabamos atrás fueron Zorritos, Punta Sal, Canoas, Bocapan, Caleta La Cruz, entre otras.
Es muy diferente al viaje de Lima al sur hacia Tacna y la frontera con Chile, este es muy aburrido, se pasan horas enteras sin divisar otra cosa que no sean cerros, hay muy pocas ciudades, casi todo es desierto, como el de Paracas en Ica, las Pampas de Nazca y después los cerros de Arequipa
Nos quedamos en Tumbes, nos registramos en un hotel, despues de comer, descanzamos todo el resto del día y al día siguiente nos embarcamos hacía la frontera, pasamos Zarumilla y llegamos a Aguas Verdes, último asentamiento humano del Perú, es un lugar con mucho movimiento comercial y donde se encuentra el Puente Internacional que separa Aguas Verdes de Huaquillas en Ecuador.
Aqui en la frontera solo nos separa el río y un puente nos vuelve a unir, es el puente internacional que se abre en las mañanas y se inicia un interminable cruce de personas de ambas nacionalidades hasta la hora del cierre y es cuando todo se paraliza.
Hay un intercambio comercial tremendo, la gente compra lo que no hay en su país o es muy caro y al otro lado lo compra mas barato, solo esto le da vida a las barreras que puso el hombre para separar a los pueblos, pero es el pueblo el que rompe las barreras.
El segundo viaje al norte,también fue interesante y lo voy a narrar aparte, para no hacer muy extensos estos relatos.
Después pasamos  Mórrope, Sechura, Catacaos, Piura, Sullana, Talara, las playas de Los Órganos, Vichayito, Máncora, Punta Sal y Zorritos, luego llegamos a Tumbes.
El viaje de Lima al norte hasta la frontera con Ecuador es muy agradable, hay muchos valles, ríos, mucha vegetación y una ciudad cada hora aproximadamente.

Mas tarde Piura y a las 6 pm aproximadamente llegamos a Talara, ya había perdido la noción del tiempo, eran varías horas manejando con pocas paradas, muchas veces los cálculos del tiempo que dura un viaje falla, pero lo que importa es llegar a su destino o como dicen: arribar a buen puerto.
Es muy diferente al viaje de Lima al sur hacia Tacna y la frontera con Chile, este es muy aburrido, se pasan horas enteras sin divisar otra cosa que no sean cerros, hay muy pocas ciudades, casi todo es desierto, como el de Paracas en Ica, las Pampas de Nazca y después los cerros de Arequipa

Recuerdos inolvidables, viajar por el Perú es impresionante.
Autor: Antonio Encinas Carranza

Tumbes, la frontera

 Tumbes


Puerto Pizarro








Realice como 6 viajes al norte en varios años y es agradable manejar muchas horas entre valles y ciudades, después de pasar Talara y El Alto, la Carretera Panamericana corre paralela al mar hasta llegar a Tumbes y el paisaje de esa zona es única, a la izquierda el Pacífico con sus aguas color turquesa y el olor típico del mar, sus amplias playas cálidas, pequeñas caletas de pescadores, restaurantes por todo la carretera, donde el principal plato es el ceviche, una cosa es describirlo y otra vivirlo o comerlo, aqui el rey es el mero, un pes grande de carne blance y sabor agardable, ya es zona tropical, mucho sol y el mar tibio, bañado por la Corriente de Aguas Calientes El Niño, aquel que cuando avanza al sur y desplaza a la Corriente Humboldt de aguas frías, crea muchos problemas atmosféricos, produciendo fuertes aguaceros, los ríos crecen en su caudal y desbordándose sobre los valles costeños, pero lo importante es que ese fenómeno marino y climático enriquece las aguas peruanas y produciendo la gran masa ictiologica que tantos beneficios trae el país.
Almorzamos en Zorritos un rico menú de pescado que incluía un grato cebiche para darle fiesta al paladar, mientras el auto descanzaba a la sombra del restaurante.
Al terminar seguimos nuestro viaje.
Zorritos y Punta Sal son las 2 playas tropicales mas renombradas de Tumbes por el brillo del Sol y la fina arena que baña el mar norteño.
El segundo viaje al norte también fue interesante y lo voy a narrar aparte, para no hacer muy extensos estos interesantes relatos, los que me hacen revivir estas aventuras que ocurrieron hace algún tiempo.
Hice como 6 viajes al norte en varios años, es agradable manejar muchas horas entre valles, después de pasar Talara y El Alto, la Carretera Panamericana corre paralela al mar hasta llegar a Tumbes y el paisaje de esa zona es única, a la izquierda el Pacífico con sus aguas color turquesa y el olor típico del mar, sus amplias playas cálidas, pequeñas caletas de pescadores, restaurantes por todo la Panamericana Norte, donde el principal plato es el ceviche, una cosa es describirlo y otra vivirlo, ya es zona tropical, mucho sol y el mar tibio, bañado por la Corriente de Aguas Calientes El Niño, aquel que cuando avanza al sur y desplaza a la Corriente Humboldt de aguas frías, crea muchos problemas atmosféricos, produciendo fuertes aguaceros, los ríos crecen en su caudal y desbordándose sobre los valles costeños.
Nos quedamos en Tumbes, el calor es terrible, estamos en verano, nos registramos en un hotel, despues de comer, descanzamos todo el resto del día y al día siguiente nos embarcamos hacía Puerto Pizarro, un lugar lleno de mangles que son arboles cuya raíces necesitan mucha agua y donde habitan las famosas conchas negras que preparadas como se acostumbra en Tumbes viene a ser un sabroso y afrodisiaco cebiche con jugo de limón mezclado con la tinta del molusco bivalvo que se cría en el punto de encuentro entre las agaus saladas del mar y las agauas dulce del río Tumbes.
Al día siguiente fuímos a la frontera, pasamos Zarumilla y llegamos a Aguas Verdes, último asentamiento humano del norte del Perú, es un lugar con mucho movimiento comercial y donde se encuentra el Puente Internacional que separa Aguas Verdes de Huaquillas en Ecuador.
Aqui en la frontera solo nos separa el río y un puente nos vuelve a unir, es el puente internacional que se abre en las mañanas a las 6 am y se inicia un interminable cruce de personas de ambas nacionalidades hasta la hora del cierre 6 pm y es cuando todo se paraliza.
Hay un intercambio comercial tremendo, la gente compra lo que no hay en su país o es muy caro y al otro lado lo compra mas barato, solo esto le da vida a las barreras que puso el hombre para separar a los pueblos, pero es el pueblo el que rompe las barreras.
Se siente algo de melancolía al abandonar Tumbes y saber que hay que recorrer muchos kilómetros para llegar a casa. 

Recuerdos inolvidables, viajar por el Perú es impresionante.
Autor: Antonio Encinas Carranza


Viaje al norte (1ra parte)

  Relatos de un viajero: un viaje al norte

(1ra parte)

Relatos de un viajero


Viaje al norte

Todavía vivíamos solos, era un día sabado y después de almorzar le dije de sorpresa, casi de improviso: 

- Ana vamos al norte y de allí vamos a la frontera con Ecuador a comprar algunas cosas.

Como siempre se quedó callada ante mi impetuosidad, solo sonrió, pasada la sorpresa me contestó:

- Esta bién, voy a arreglar mis cosas, tu arreglas las tuyas.

Solo sacamos unas cuantas cosas, un poco de ropa, sus lentes para el Sol y otros articulos de uso personal, cerramos la casa, subimos al auto y arranqué, tomé la avenida Izaguirre y enrumbe hacia la carretera Panamericana, una vez en la pista internacional, mire al norte y me dije:

- No paro hasta la frontera (1,400 km, nada menos)

Serian las 4 de la tarde, hora propicia para viajar al norte, porque hay que manejar de noche y la noche es más fresca, de día el sol te jode, hay mucho calor, sudas, te aburre, en cambio de noche, te tomas un café y listo, solo molestan los faros grandes de los camiones y buses que a veces te lo encienden justo cuando están pasando cerca y te dejan ciego con el fogonazo.
Pasamos Puente Piedra y llegamod al control de Ancón, ya estabamos saliendo de Lima, de allí hay que subir por la Variante de Pasamayo hasta llegar a Chancay, cerca esta el desvió a Huaral, la tierra de las naranjas sin pepas de la hacienda Huando, lugar que me trae muchos recuerdos, entre ellos esta el viaje que hicimos en el 5to. año de primaria en el cual jugamos un partido de futbol con un equipito de menores de la hacienda y recuerdo que quedamos empatados sin goles y nos invitaron para jugar la revancha, pero creo que no se realizó, al menos yo no viajé porque me fui a otro colegio donde termine la primaria, pero si recuerdo la hermosa casona de la hacienda, una construcción antigua pintada de blanco con adornos azules.
Después y siguiendo la ruta pasamos Huacho, Huaura y su famoso Balcón de la Libertad, donde se dice que el general San Martín pronunció su discurso dando la libertad al Perú antes de llegar a Lima, de regreso de su viaje a Guayaquil donde se entrevisto con el General Bolivar, este hecho ocurrió en el año 1820.
Siguiendo el viaje pasamos Supe, Barranca, Paramonga, Pativilca, hasta aquí esta zona es conocida como el Norte Chico, aquí termina Lima e ingresamos a la region de Ancash y recorremos su zona costera que corre paralela a una rama de Los Andes y al otro lado se encuentra el Callejón de Huaylas donde corre el río Santa, que tiene como pared orientel la cadena de nevados conocida Cordillera Blanca donde sobresale el nevado mas alto del Perú el Huascarán. 
Siguiendo por la costa llegamos a Huarmey y paramos para cenar, es una zona de la carretra donde hay varios restaurantes, incluso también para algunos buses interprovinciales y bajan los pasajeros también a cenar, luego viene Casma, ciudad muy tranquila, de allí hasta llegar a Chimbote a eso de las 10 de la noche y se reconocía la cercanía porque desde lejos se sentía el fuerte olor a pescado que emanaba de las chimeneas de las fábricas de harina de pescado, "valga la redundancia" dado que en este puero se habían instalado una gran cantidad de fabricas de harina de pescado, eran los tiempos del boom de este fertilizante que fue fuertemente aprovechado por el indutrial Banchero Rossi, aquel que fue asesinado en un affaire sentimental.
En esa epoca Chimbote estaba desprestigiado por ser el segundo puerto mas violento del país detrás del tenebroso Callao y había que pasar con mucho cuidado, sino podías ser victima de un atraco, lancé un suspiro cuando encontramos la salida y seguiamos rumbo al norte.
Luego pasábamos por otras ciudades pequeñas como Coishco y Santa lo último de Ancash y pero luego ingresamos a La Libertad pasando por Moche y Virú 2 pueblos ancestrales, con historia importante dado que fueron ciudades del , hasta llegar a Trujillo, aqui ya no entramos al centro, ahora había una nueva pista que bordeaba la cludad, era la Circunvalación que nos dejaba cerca a los restos arqueologicos de la antigua ciudad de barro mas grande del mundo: Chan Chan 
Seguimos la ruta pasamos Puerto Chicama o como se le conoció antiguamente Puerto malabrigo que es un puerto pesquero donde los pescadores utilizan balsas hechas com paja andina o Ichu, costu,bre ancestral, utiilizada también por los moche o mochicas; cuantas veces pare en este hermoso puerto para ver sus balsas; se cuenta que los incas llegaron hasta la Polinesia y poestriomente un investigador noruego Thor Heyerdal organizó la Expedición Kon Tiki y preparó una gran balsa como las que se usan en el Lago Titicaca para viajat a las islas hawaianas.
Siguiendo el viaje pasamos Chocope, Paijan, el desvío a Chepen, San Pedro de Lloc, Pacasmayo y Guadalupe. 
Salimos de la región de La Libertad para ingresar a Lambayeque, siendo Chocope el primer punto, seguimos con Etén, Reque, Monsefú, Pimentel y habían transcurrido tres horas para llegar a Chiclayo, sería entre 7 y 8 de la mañana cuando al pasar cerca de un grifo una piedra cayó sobre la ventana delantera del lado derecho, justo donde estaba sentada Ana, pero ella se agachó rápidamente al ver que algo se acercaba a toda velocidad, sino le hubieran caído los fragmentos del vidrio que volaron en mil pedazos.
Intuitivamente paré el auto y miré en la dirección que había llevado la piedra y vi a 2 niños jugando con una honda (resortera, tirachinas o como le llamen) bajé y me acerqué tratando de no asustarlos y amigablemente conversamos y les pregunté por sus padres, les pedí que me llevaran a su casa, los 2 eran hermanos y fuimos caminando mientras Ana se quedó en el auto, vivían a una cuadra de ditancia.
Al llegar a la casa tocamos la puerta y salíó la mamá, me presenté y le hablé con tranquilidad y respeto, sin asustar a nadie menos a los niños, a quienes les hacía bromas para que no se tensionaran, ni asustaran, la señora Carmela era la mamá, aceptó de muy buen talante la culpa y dejando lo que tenía que hacer me pidió que la llevara, subió al auto y me indicó la ruta a una cancha de fulbito donde su esposo Carlos estaba jugando, como era domingo, era día de deportes con los vecinos, allí también estaba su hermano que tenía una tienda de accesorios para autos y justo tenía repuestos para la ventana del Toyota, inmediatamente solucionaron el problema, nos despedimos y seguimos nuestro viaje, este accidente nos atrazó algunas horas, asi que mas adelante ingresamos a la ciudad de Chiclayo, paramos en la Plaza de Armas para bajar un poco la tensión y estirar las piernas, luego avanzamos, cruzamos el rio Lambayeque y al poco tiempo se divisa la hermosa fachada casi triangular del museo Tumbas Reales de Sipán.
En Lambayeque donde aprovechamos para almorzar y depués comprar los famosos turrones conocidos como King kong, una delicia que nunca he desperdiciado