Pasamayo
Adquiriendo experiencias
Mi experiencia en carreteras es de casí 15 años que pasé recorriendo las pistas de las del Perú, fueron muchos años viajando por todo el país, de día y de noche y había sido testigo de las imprudencias que cometían algunos choferes, los accidentes fortuitos sufrido los fogonazos enceguecedores de los camiones a media noche, trailers, buses interprovinciales que viajaban en sentido contrario con todas las luces encendidas algunos y otros encendiendo las luces altas o de carreteras justo en el momento que cruzaban por nuestro lado, el fogonazo nos cegaba la visión por algunos segundos, obligándonos a disminuir la velocidad, pero ya había aprendido a ponerme de costado, de medio lado mientras manejaba para evitar la fuerte luz, estos pilotos tienen la autorización más alta y son expertos en el manejo, conociendo las pistas como las palmas de su mano, sin embargo a veces algunos choferes con brevetes o licencia de conducir A-111a se exceden cuando ven un vehiculo pequeño o se encuentran con choferes inexpertos.
La Curva del Diablo
Al llegar al tramo mas peligroso de la carretera sabía que no debía conducir de dia, con la luz del Sol y por el calor del norte, sino de noche y que no importaban los fogonazos de los faros de los camiones y buses, uno se acostumbra; de ida nos tocaba el carril pegado a la montaña y de regreso iriamos pegados al abismo y por ende al mar, por donde ocurrían la mayor parte de accidentes que ya habían causado muchas muertes, por algo le llamaban la Curva del Diablo, donde muchas veces los autos salian volando fuera de la pista.
El viaje era emocionante y al pasar por la Curva del Diablo la emoción era mayor y nadie querría pasarlo dormido, siempre pedína ser despertados, era mucho mas emocionante pasarlodespierto y ver el auto rodar al filo del abismo.
Mas tensión hubo cuando se pinchó una llanta, felizmente ibamos a poca velocidad y pudimos frenar y estacionar entre los bordes de la pista y el abismo.
Cuando de pronto aparece un bus interprovincial y al pasar por nuestro lado, pasa y serpentea con dificultad y frena suavemente para no dar de golpe, pero origina una polvoreda, se levanta una enorme nube de polvo que invade toda la zona y nos cubre las cabezas, por lo que el chofer se ganó una retahila de improperios, insultos y recuerdos para su familia.
Después nos dimos cuenta que al bus se le había reventado una llanta y pensamos que esa zona estaba maldita, igual había sucedido con mi Toyota.
