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jueves, 30 de marzo de 2023

Tumbes, la frontera

 Tumbes


Puerto Pizarro








Realice como 6 viajes al norte en varios años y es agradable manejar muchas horas entre valles y ciudades, después de pasar Talara y El Alto, la Carretera Panamericana corre paralela al mar hasta llegar a Tumbes y el paisaje de esa zona es única, a la izquierda el Pacífico con sus aguas color turquesa y el olor típico del mar, sus amplias playas cálidas, pequeñas caletas de pescadores, restaurantes por todo la carretera, donde el principal plato es el ceviche, una cosa es describirlo y otra vivirlo o comerlo, aqui el rey es el mero, un pes grande de carne blance y sabor agardable, ya es zona tropical, mucho sol y el mar tibio, bañado por la Corriente de Aguas Calientes El Niño, aquel que cuando avanza al sur y desplaza a la Corriente Humboldt de aguas frías, crea muchos problemas atmosféricos, produciendo fuertes aguaceros, los ríos crecen en su caudal y desbordándose sobre los valles costeños, pero lo importante es que ese fenómeno marino y climático enriquece las aguas peruanas y produciendo la gran masa ictiologica que tantos beneficios trae el país.
Almorzamos en Zorritos un rico menú de pescado que incluía un grato cebiche para darle fiesta al paladar, mientras el auto descanzaba a la sombra del restaurante.
Al terminar seguimos nuestro viaje.
Zorritos y Punta Sal son las 2 playas tropicales mas renombradas de Tumbes por el brillo del Sol y la fina arena que baña el mar norteño.
El segundo viaje al norte también fue interesante y lo voy a narrar aparte, para no hacer muy extensos estos interesantes relatos, los que me hacen revivir estas aventuras que ocurrieron hace algún tiempo.
Hice como 6 viajes al norte en varios años, es agradable manejar muchas horas entre valles, después de pasar Talara y El Alto, la Carretera Panamericana corre paralela al mar hasta llegar a Tumbes y el paisaje de esa zona es única, a la izquierda el Pacífico con sus aguas color turquesa y el olor típico del mar, sus amplias playas cálidas, pequeñas caletas de pescadores, restaurantes por todo la Panamericana Norte, donde el principal plato es el ceviche, una cosa es describirlo y otra vivirlo, ya es zona tropical, mucho sol y el mar tibio, bañado por la Corriente de Aguas Calientes El Niño, aquel que cuando avanza al sur y desplaza a la Corriente Humboldt de aguas frías, crea muchos problemas atmosféricos, produciendo fuertes aguaceros, los ríos crecen en su caudal y desbordándose sobre los valles costeños.
Nos quedamos en Tumbes, el calor es terrible, estamos en verano, nos registramos en un hotel, despues de comer, descanzamos todo el resto del día y al día siguiente nos embarcamos hacía Puerto Pizarro, un lugar lleno de mangles que son arboles cuya raíces necesitan mucha agua y donde habitan las famosas conchas negras que preparadas como se acostumbra en Tumbes viene a ser un sabroso y afrodisiaco cebiche con jugo de limón mezclado con la tinta del molusco bivalvo que se cría en el punto de encuentro entre las agaus saladas del mar y las agauas dulce del río Tumbes.
Al día siguiente fuímos a la frontera, pasamos Zarumilla y llegamos a Aguas Verdes, último asentamiento humano del norte del Perú, es un lugar con mucho movimiento comercial y donde se encuentra el Puente Internacional que separa Aguas Verdes de Huaquillas en Ecuador.
Aqui en la frontera solo nos separa el río y un puente nos vuelve a unir, es el puente internacional que se abre en las mañanas a las 6 am y se inicia un interminable cruce de personas de ambas nacionalidades hasta la hora del cierre 6 pm y es cuando todo se paraliza.
Hay un intercambio comercial tremendo, la gente compra lo que no hay en su país o es muy caro y al otro lado lo compra mas barato, solo esto le da vida a las barreras que puso el hombre para separar a los pueblos, pero es el pueblo el que rompe las barreras.
Se siente algo de melancolía al abandonar Tumbes y saber que hay que recorrer muchos kilómetros para llegar a casa. 

Recuerdos inolvidables, viajar por el Perú es impresionante.
Autor: Antonio Encinas Carranza


Viaje al norte (1ra parte)

  Relatos de un viajero: un viaje al norte

(1ra parte)

Relatos de un viajero


Viaje al norte

Todavía vivíamos solos, era un día sabado y después de almorzar le dije de sorpresa, casi de improviso: 

- Ana vamos al norte y de allí vamos a la frontera con Ecuador a comprar algunas cosas.

Como siempre se quedó callada ante mi impetuosidad, solo sonrió, pasada la sorpresa me contestó:

- Esta bién, voy a arreglar mis cosas, tu arreglas las tuyas.

Solo sacamos unas cuantas cosas, un poco de ropa, sus lentes para el Sol y otros articulos de uso personal, cerramos la casa, subimos al auto y arranqué, tomé la avenida Izaguirre y enrumbe hacia la carretera Panamericana, una vez en la pista internacional, mire al norte y me dije:

- No paro hasta la frontera (1,400 km, nada menos)

Serian las 4 de la tarde, hora propicia para viajar al norte, porque hay que manejar de noche y la noche es más fresca, de día el sol te jode, hay mucho calor, sudas, te aburre, en cambio de noche, te tomas un café y listo, solo molestan los faros grandes de los camiones y buses que a veces te lo encienden justo cuando están pasando cerca y te dejan ciego con el fogonazo.
Pasamos Puente Piedra y llegamod al control de Ancón, ya estabamos saliendo de Lima, de allí hay que subir por la Variante de Pasamayo hasta llegar a Chancay, cerca esta el desvió a Huaral, la tierra de las naranjas sin pepas de la hacienda Huando, lugar que me trae muchos recuerdos, entre ellos esta el viaje que hicimos en el 5to. año de primaria en el cual jugamos un partido de futbol con un equipito de menores de la hacienda y recuerdo que quedamos empatados sin goles y nos invitaron para jugar la revancha, pero creo que no se realizó, al menos yo no viajé porque me fui a otro colegio donde termine la primaria, pero si recuerdo la hermosa casona de la hacienda, una construcción antigua pintada de blanco con adornos azules.
Después y siguiendo la ruta pasamos Huacho, Huaura y su famoso Balcón de la Libertad, donde se dice que el general San Martín pronunció su discurso dando la libertad al Perú antes de llegar a Lima, de regreso de su viaje a Guayaquil donde se entrevisto con el General Bolivar, este hecho ocurrió en el año 1820.
Siguiendo el viaje pasamos Supe, Barranca, Paramonga, Pativilca, hasta aquí esta zona es conocida como el Norte Chico, aquí termina Lima e ingresamos a la region de Ancash y recorremos su zona costera que corre paralela a una rama de Los Andes y al otro lado se encuentra el Callejón de Huaylas donde corre el río Santa, que tiene como pared orientel la cadena de nevados conocida Cordillera Blanca donde sobresale el nevado mas alto del Perú el Huascarán. 
Siguiendo por la costa llegamos a Huarmey y paramos para cenar, es una zona de la carretra donde hay varios restaurantes, incluso también para algunos buses interprovinciales y bajan los pasajeros también a cenar, luego viene Casma, ciudad muy tranquila, de allí hasta llegar a Chimbote a eso de las 10 de la noche y se reconocía la cercanía porque desde lejos se sentía el fuerte olor a pescado que emanaba de las chimeneas de las fábricas de harina de pescado, "valga la redundancia" dado que en este puero se habían instalado una gran cantidad de fabricas de harina de pescado, eran los tiempos del boom de este fertilizante que fue fuertemente aprovechado por el indutrial Banchero Rossi, aquel que fue asesinado en un affaire sentimental.
En esa epoca Chimbote estaba desprestigiado por ser el segundo puerto mas violento del país detrás del tenebroso Callao y había que pasar con mucho cuidado, sino podías ser victima de un atraco, lancé un suspiro cuando encontramos la salida y seguiamos rumbo al norte.
Luego pasábamos por otras ciudades pequeñas como Coishco y Santa lo último de Ancash y pero luego ingresamos a La Libertad pasando por Moche y Virú 2 pueblos ancestrales, con historia importante dado que fueron ciudades del , hasta llegar a Trujillo, aqui ya no entramos al centro, ahora había una nueva pista que bordeaba la cludad, era la Circunvalación que nos dejaba cerca a los restos arqueologicos de la antigua ciudad de barro mas grande del mundo: Chan Chan 
Seguimos la ruta pasamos Puerto Chicama o como se le conoció antiguamente Puerto malabrigo que es un puerto pesquero donde los pescadores utilizan balsas hechas com paja andina o Ichu, costu,bre ancestral, utiilizada también por los moche o mochicas; cuantas veces pare en este hermoso puerto para ver sus balsas; se cuenta que los incas llegaron hasta la Polinesia y poestriomente un investigador noruego Thor Heyerdal organizó la Expedición Kon Tiki y preparó una gran balsa como las que se usan en el Lago Titicaca para viajat a las islas hawaianas.
Siguiendo el viaje pasamos Chocope, Paijan, el desvío a Chepen, San Pedro de Lloc, Pacasmayo y Guadalupe. 
Salimos de la región de La Libertad para ingresar a Lambayeque, siendo Chocope el primer punto, seguimos con Etén, Reque, Monsefú, Pimentel y habían transcurrido tres horas para llegar a Chiclayo, sería entre 7 y 8 de la mañana cuando al pasar cerca de un grifo una piedra cayó sobre la ventana delantera del lado derecho, justo donde estaba sentada Ana, pero ella se agachó rápidamente al ver que algo se acercaba a toda velocidad, sino le hubieran caído los fragmentos del vidrio que volaron en mil pedazos.
Intuitivamente paré el auto y miré en la dirección que había llevado la piedra y vi a 2 niños jugando con una honda (resortera, tirachinas o como le llamen) bajé y me acerqué tratando de no asustarlos y amigablemente conversamos y les pregunté por sus padres, les pedí que me llevaran a su casa, los 2 eran hermanos y fuimos caminando mientras Ana se quedó en el auto, vivían a una cuadra de ditancia.
Al llegar a la casa tocamos la puerta y salíó la mamá, me presenté y le hablé con tranquilidad y respeto, sin asustar a nadie menos a los niños, a quienes les hacía bromas para que no se tensionaran, ni asustaran, la señora Carmela era la mamá, aceptó de muy buen talante la culpa y dejando lo que tenía que hacer me pidió que la llevara, subió al auto y me indicó la ruta a una cancha de fulbito donde su esposo Carlos estaba jugando, como era domingo, era día de deportes con los vecinos, allí también estaba su hermano que tenía una tienda de accesorios para autos y justo tenía repuestos para la ventana del Toyota, inmediatamente solucionaron el problema, nos despedimos y seguimos nuestro viaje, este accidente nos atrazó algunas horas, asi que mas adelante ingresamos a la ciudad de Chiclayo, paramos en la Plaza de Armas para bajar un poco la tensión y estirar las piernas, luego avanzamos, cruzamos el rio Lambayeque y al poco tiempo se divisa la hermosa fachada casi triangular del museo Tumbas Reales de Sipán.
En Lambayeque donde aprovechamos para almorzar y depués comprar los famosos turrones conocidos como King kong, una delicia que nunca he desperdiciado