Mostrando entradas con la etiqueta Mensaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mensaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de marzo de 2025

El filántropo francés

  El filántropo (Relato)


Relatos y cuentos cortos de Antonio Encinas Carranza


Mensaje recibido de un desconocido, quien previamente solicito mi amistad en una de las mas conocidas redes sociales: 
Soy ejecutivo, economista y filántropo y también banquero mundial, soy igualmente asesor de gestión patrimonial y también un líder humanitario, cuyo propósito es servir a la humanidad mejorando el bienestar y la felicidad de otras personas.
Hola amigo, tu no me conoces pero yo tengo información tuya muy importante, muy relevante y se de muy buena fuente de la clase de persona que eres y que eres una muy bella persona, de tener un alma caritativa, de que eres bondadoso y que quisieras ayudar a los mas necesitados, pero no puedes, de que eres un firme defensor de los humildes, que te agrada compartir, hacer obras sociales, eres muy responsable y solo piensas en el amor a tus semejantes, por tales cualidades quede impresionado de tu personalidad.

- Bien, te cuento que soy de nacionalidad francesa, vivo en Paris, en 
Champs Élysées, a la orilla derecha del río Sena y esta área emblemática es famosa por su espléndida Avenida de los Campos Elíseos, que se extiende desde el Arco del Triunfo hasta la Place de la Concorde, donde también se encuentra el barrio de la Opera y de donde se puede apreciar en todo su esplendor a la Torre Eiffel.

- Te cuento que yo siempre me estoy movilizando entre Paris, Berlín, Roma y Londres por razones de mis negocios, bueno siempre me estuve moviendo porque tengo varias empresas, aquí en Francia tengo algunas empresas y es el centro de mis negocios t tengo una linea naviera en el puerto de Versalles que trabaja mayormente movilizando los embarques de la minas de diamante de Sudáfrica. 

- Pertenezco a la dinastía Rothschild, una de las familias más importantes de la historia moderna, que se convirtió en un linaje de banqueros y financieros muy influyente a partir del siglo XIX, el apellido pertenece a la dinastía de la edad media en la que formaron los Caballero del Temple y fuimos herederos de la fortuna que dejaron los Templarios lo que nos convirtió en una de las familias mas ricas de Europa, actualmente la herencia sobrepasa los 5 mil millones de euros que están invertidos en diversos sectores, como banca, bienes inmuebles, petróleo, autos eléctricos, red informática de comunicación internacional o como comúnmente se le llama: internet y otros que seria largo enumerar y entre mis socios mas conocidos están Elon Musk, Bill Gates, entre otros.
- Soy el único heredero de Los Caballeros del Temple y entre tantos negocios soy impulsor de la siembra de cacao y café en Amèrica y a la vez les compro la producción para importarlo a Europa, especialmente a Suiza donde se producen los excelentes chocolates que se venden en las grandes tiendas de Europa y Estados Unidos y les vendo café a la cadena de cafeterías Starbucks desde 1971 en que con Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon fundamos esta cadena de cafeterías.
También importo otros productos de África y América donde tengo plantaciones de árboles maderables como la caoba que es una de las maderas mas finas del mundo, aparte de otros negocio y por último y para no cansarte te cuento que tengo negocios  en metales, pero esto no lo vayas a comentar con nadie por que es un secreto muy bien guardado y depende de la seguridad mundial.
Mis ganancias están invertidas en acciones de varias empresas internacionales como Apple, Microsoft, Amazon y Aramco (petróleo de Arabia) y mis utilidades o ganancias están invertidas en acciones de varias empresas internacionales aéreas y cruceros, bancos, hoteles y cadenas de supermercados.
Pero en medio de tanta riqueza surgió la desgracia, yo no tengo familia, mis padres fallecieron en un trágico accidente, no tengo hermanos, actualmente estoy solo, me llegué a casar con una guapa modelo francesa, pero mi esposa sufría del Síndrome de Turner, que es una enfermedad cromosómica que causa esterilidad femenina, caracterizada por la falta de desarrollo sexual, ausencia de menstruación y fallo ovárico, por lo que no pudo tener hijos y ella murió de cáncer al útero, no pudimos tener descendencia, fue algo triste no solo por la enfermedad sino que no pudo cumplir con las leyes de la naturaleza que creó al hombre y la mujer para hacer eterna la generación humana.
Por lo consiguiente y en mi caso yo sufro de un mal incurable y según la lógica y por prescripción de los médicos no tengo curación y pronto voy a morir.
Solo me queda pensar en el amor que recibí, y en reciprocidad estoy dispuesto a entregar o a donar mis mi fortuna para cubrir las necesidades de la pobreza que hay en el mundo, no quiero que mi fortuna vuelva a las manos de otros millonarios.
Por mi salud no se puede hacer nada, es una enfermedad grave, que me tiene inmovilizado y pronto voy a pasar a un estado vegetativo y es cuando el cerebro, la parte del encéfalo que controla el pensamiento y el comportamiento va a dejar de funcionar, el hipotálamo y el tronco del encéfalo, las otras partes del encéfalo que controlan las funciones vitales, como los ciclos de sueño, la temperatura corporal, la respiración, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la consciencia siguen funcionando, lo que irremediablemente y en el mas breve plazo me van a llevar a la muerte y al morir todas mis propiedades, acciones y dinero va a quedar en manos del gobierno francés y quizás lo utilicen para fomentar la fabricación de armas, para realizar pruebas atómicas o de armas bioquímicas.
Voy a dejar un testamento para donar una parte de mis dinero a diversas instituciones de bien social como asociaciones, ONG, orfanatos, asilos de ancianos y de menesterosos, protección de mujeres maltratadas, apoyos a deportistas, a la lucha contra el cáncer, a Médicos sin fronteras, para ayudar a minusválidos, becas integrales para niños abandonados, entre otros.
Pero una parte será para un proyecto que te voy a encargar y va a ser para ayudar a los mas necesitados de tu país que se que pasan por graves problemas sociales por la tremenda corrupción que existe entre los grupo de poder político desde hace décadas y que debes de asumir el liderazgo para meter a la cárcel a todos los que tiene un cargo en el gobierno y se dedican a la perversiòn y al robo, el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo, la impunidad y el despotismo, entre otras formas de robarle al estado. 
La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la prostitución ilegal y la trata de personas, aunque por cierto no se restringe a estos crímenes organizados y no siempre apoya o protege otros crímenes.
Te preguntarás por que te he escogido a un americano siendo yo europeo y la razón es muy simple, porque mi esposa era de tu país y ella siempre me comentaba las malas noticias que provenían del mismo y en memoria de ella es que quiero fundar una ONG o una asociación de ayuda social.
A mi esposa la conocí una vez que viaje al Perù a conocer Machu Picchu, aquella vez viaje de incognito y me hice pasar como mochilero, al igual que mis guardaespaldas y nos alojamos en un hotel en el centro de la ciudad y contratamos a un chofer con su auto de mucha confianza, el que fue recomendado por la embajada de mi país.
En este interesante viaje conocimos Sacsayhuamán, el Templo del Sol, Ollantaytambo, Koricancancha, Chincheros, Choquequirao y otros lugares interesantes que me hizo recordar miss viajes por Roma y Grecia.
Pero lo mas interesante fue conocer a una bella ñusta, si, por que era una hermosa princesa inca a la que la lleve a Europa y esto le causo mucha tristeza, la que se originó por la pena de abandonar las majestuosas montañas de Los Andes y esa tristeza no se le pudo quitar ni con todo el oro del mundo, los médicos que recomendaron llevarla al lugar de sus origines pero yo no les creí y le puse las mejores alfombras, la adorne con flores y oro de 24 kilates, pero sus leyendas andinas fueron mas fuertes que la Torre Eiffel y el río Sena y murió a temprana edad de la pura pena que sentía por sus leyendas andinas.
Por ella compré varios terrenos agrícolas en el Valle Sagrado del Cusco y al morir los doné a la Comunidad de Canas y Canchis para su distribución entre los comuneros mas pobres de la región.
Actualmente tengo una enfermedad que los médicos la han declarado incurable y que con el pasar de los días me voy a ir inmovilizando y en cualquier momento voy a pasar al estado vegetativo, hasta que se paralice el corazón o el cerebro y al no tener respuestas positivas los médicos me han declarado en estado en el que mis funciones biológicas dejaran de funcionar en forma irreversible, como perdí a mi esposa, no tengo familia, no conozco a mis parientes paralelos, primos ni nada.
Para comenzar tengo 380,000 euros en una cuenta bancaria y mi agente a recibido la orden de entregárselo a la persona que yo le indique, también esta al tanto mi abogado
Como tu eres una persona honesta y confiable te lo voy a entregar para que puedas ejecutar el proyecto que te he encomendado: una institución de ayuda a los mas pobres de tu país.
Como ya me has comentado puede ser para construir casas en las montañas, ayudar a los agricultores, a los nativos de la selva, pero por sobre toso que sirva para fomentar la creación de empresas de producción que es la que ofrece mas puestos de trabajo
Si no hago esto el banco se va a quedar con todo el dinero y si yo muero no me voy a poder llevarme nada.
Confío en ti porque se que eres un luchador contra la corrupción y estas a favor de mejorar la situación paupérrima en la que viven los pobres de tu país.
Desde antemano te doy las gracias por contribuir con sacar de la pobreza a los mas humildes de tu país.
Sin embargo el señor Rothschild siendo un veterano empresario no se da cuenta que esta siendo manejado por una red una de fraude financiero a nivel internacional, que lo habían estado siguiendo, vigilando y espiando a través de sistemas de comunicación con dispositivos inteligentes de radiación electromagnética o quizás es víctima de una conspiración aún mayor, donde alguien más ha estado utilizando su nombre para estafar a inversionistas y gobiernos, dado que su empresa naviera está siendo usada para algo mucho más oscuro de lo que imaginaba: tráfico de información política secreta, lavado de dinero proveniente del petróleo o incluso el robo de diamantes a empresas sudafricanas, inversiones en las que había estado interesado el mismo señor Rothschild, por lo que se convierte en un objetivo muy interesante para la mafia internacional.
El viento frío de la madrugada acariciaba las majestuosas avenidas de París mientras las luces de los Campos Elíseos iluminaban el rostro de monsieur Rothschild que en una de sus ultimas salidas estaba vestido con un impecable traje azul marino, saco fuerzas de flaquezas y se levantó sorprendiendo a su enfermera que los cuidaba y a sus fieles compañeros que lo acompañaban y se paró para ver la ciudad desde las ventanas, el renombrado empresario y filántropo observaba la ciudad desde la terraza de su exclusivo apartamento en Champs-Élysées.
A simple vista Mayer Àngels Rothschild, era el epítome del éxito: banquero mundial, asesor de gestión patrimonial y líder humanitario, pero aquella noche, su mente estaba lejos de la opulencia y el lujo que lo rodeaban y era un mortal cualquiera con ganas de vivir.
De pronto su teléfono móvil vibró sobre la mesa de mármol y un mensaje cifrado apareció en la pantalla: 
- La fase final está en marcha, se han sumado más inversionistas, Londres, Berlín y Roma están listas.
Mayer Àngels Rothschild respiró profundo y casi se ahoga, era el mensaje que no esperaba.
Lo que había comenzado como un ambicioso proyecto de inversión ahora se había convertido en un sofisticado fraude financiero de escala global.
Le habían comentado que estaban usando su nombre, suplantando su personalidad
para captar a pequeños empresarios con la promesa de inversiones seguras y rentables y les ofrecían participación en proyectos de infraestructura, tecnología y minas de diamantes en Sudáfrica. 
Se presentaban como una red de filántropos y asesores financieros comprometidos con el desarrollo económico, pero en realidad, el dinero desaparecía en un entramado de cuentas offshore, dejando a miles de víctimas en la ruina.
Rothschild revisó los informes, su línea naviera en el puerto de Versalles, la que  supuestamente había sido utilizada para el transporte de oro, petrolero y diamantes, era en realidad una fachada para mover fondos ilícitos entre continentes y cada transacción estaba calculada con precisión milimétrica, diseñada para evitar cualquier sospecha de las autoridades financieras.
Sin embargo, algo había salido mal, había sido informado que un periodista de Berlín estaba tras la pista del fraude, también había un empresario italiano que, tras perder toda su fortuna, juró vengarse y expondría el esquema si encontraba pruebas contundentes.
Rothschild sabía que el tiempo se agotaba y que el apoyo a los pobres se iba a perjudicar por la labor de los estafadores internacionales, por lo que apuró el desembolso de una fuerte cantidad para ayudar a los pobres se esta parte del mundo.
Sin embargo le propuse que el apoyo sea entregado a las instituciones reconocidas por el gobierno y que me nombrara su representante para vigilar que no hubiera aprovechamiento indebido.
Mayer Àngels Rothschild.

sábado, 22 de febrero de 2025

Lio de cocheros del siglo XVIII

 Lio de cocheros del siglo XVIII 

(Relato revelador sobre la rígidas normas de conducta de una época pasada)

Relatos de Antonio Encinas Carranza

Ventana al pasado
El Transporte en el Siglo XIX: los carruajes y carretas eran el principal medio de transporte en las ciudades y estos eran arrastrados por caballos, los cocheros, por lo tanto, desempeñaban un rol importante en la vida cotidiana de la élite.
Allá por los años 1800, a fines del siglo XIX, a eso de la 10 am varios carruajes estaban estacionados en la Plaza principal, también llamada Plaza de la Alameda, que era y todavía es un importante, público y muy concurrido, un punto de encuentro de la sociedad citadina y 
donde muchas veces y a pesar de la gran concurrencia de gente algunas veces las tensiones sociales podían manifestarse. 
En el siglo XIX los carruajes y carretas en un gran número circulaban por la ciudad, iban y venían y el coche del patrón era jalado por un caballo, el cochero Juan Valdez aguardaba al prospero empresario quién a su vez era consejero del Ayuntamiento.
Cerca a una de las esquinas un cochero estaba descansando, su patrón era un prospero comerciante y a la vez funcionario público, por lo tanto pertenecía a la élite social de la ciudad y estaba realizando una diligencia en una dependencia estatal y ya se había retirado al cumplir con sus compromisos legales y tributarios y se estaba encaminando hacia la esquina donde estaba su carruaje, porqué era alrededor de las 10 p.m. de un día de la semana, en aquella época, esta hora ya se consideraba tarde, y era momento de que las familias regresaran a sus hogares, ya era hora de retirarse a su casa a descansar, en ese punto habían otros coches esperando, cuando de pronto se originó una gresca entre varias personas y uno de ellos fue el agresor quién actuó violentamente movido por el resentimiento atacó con un arma blanca y por una acciòn vil para tomar venganza, fue detenido por un grupo de cocheros quienes actuaron en un gesto de solidaridad, lo cogieron del cuellos y los brazos y lo tiraron al piso donde procedieron a agredirlo, hasta pisarle el cuello para inmovilizarlo.
Justo en ese momento llegó el patrón y reconoció al detenido, este había sido su cochero anterior, quién fue despedido por sobrepasarse en sus atribuciones, siempre fue tratado como un miembro mas de la familia del patrón, entraba en la casa sin permiso, ingresaba al baño familiar e iba hasta la cocina sin solicitar el permiso respectivo y lo mas agravante es que tuteaba a la esposa y a la hija del patrón, cosa como estas y otras mas que no les agradaba a la familia, transgrediendo los limites sociales de esa época, que eran tan riguroso para mantener las jerarquías sociales de esa época, el tuteo a la esposa e hija del patrón, así como su mal comportamiento dentro de la casa transgredieron los límites de su posición y estos eran consideradas faltas graves de respeto. 
Este incidente refleja la importancia del respeto a las altas clases sociales y marcaba el mantenimiento de las distancias entre los servidores y los patrones que existía por aquella época.
Al ser despedido por su comportamiento inapropiado, Juan Rigal que así se llamaba el resentido y vengativo ex cochero, se había quedado picado y decía que era una injusticia lo que habían hecho con el, el tenía carga familiar y la vida era dura y juró vengarse.
Ese día a las 10 pm aproximadamente, pasaba por la zona donde trabajaba su ex patrón y al ver al nuevo cochero descansando lo increpó fuertemente:

- Desgraciado, me has quitado el trabajo y a mi nadie me hace eso, me las vas a pagar maldito.

Luego lo atacó con un arma blanca, mientras los otros conductores y los vecinos que transitaban despreocupadamente por la plaza quedaron sorprendidos por que ese lugar era un espacio tranquilo, era un espacio de solaz, por donde las personas transitaban con mucha seguridad.
El cochero herido cayó al suelo sujetándose el brazo sangrante, mientras algunos testigos gritaban en busca de ayuda, los otros cocheros, en un acto de solidaridad, no dudaron en someter a Juan Rigal, doblegándolo, tirándolo al piso y atándolo con sus propios cinturones hasta que la policía llegó.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
El ataque de Juan Rigal tuvo un impacto inmediato en la plaza, la gente, acostumbrada a transitar con tranquilidad por la Alameda, se detuvo alarmada y con horror al ver la pelea, pero la reacción de los otros conductores fue veloz y el atacante fue rápidamente reducido y sujetado en el piso y lo amarraron para que no escape y luego llamaron a la policía, quienes al llegar lo detuvieron y pasaron a tomar declaraciones del agraviado y de los testigos.
En esos precisos momentos llegó el patrón, al reconocer al atacante como su antiguo cochero, frunció el ceño y Juan Rigal, con el rostro desfigurado por la rabia y la humillación, escupió al suelo y gritó:
- ¡Usted me arrebató todo! ¡Mi trabajo, mi dignidad, mi vida! ¿Y ahora me manda a la cárcel? ¡Esto no se acaba aquí!

- Llévenselo a la dependencia policial, este hombre es un peligro para todos.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
La multitud no dejaba de murmurar, ya tenían tema para rato.
- Si comadre yo lo vi con mis propios ojos.
 
En una sociedad donde las jerarquías eran sagradas, un ataque de esta índole era más que un simple acto de violencia; era un desafío al orden establecido y se castigaba con mucha fuerza.
Los rumores sobre el incidente se extendieron rápidamente y, al día siguiente, los periódicos locales hablaban del "Asalto a medio día en la Alameda", subrayando la audacia de Juan Rigal al atacar a un empleado de la élite dorada y gobernante.
Mientras tanto, en la comisaría, Juan Rigal esperaba su destino, estaba tras las rejas y sabía que la justicia rara vez favorecía a los de su clase y que el castigo sería severo. Pero en su mirada había algo más que miedo: un brillo de determinación, para él, esta historia aún no había terminado, solo esperaba salir en libertad para ver que medidas tomaba, aunque la cordura y la sensatez aconsejaban tener mesura en sus decisiones.
La Plaza de la Alameda, en el siglo XIX, era el corazón de la ciudad y d
urante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno.  
Los ciudadanos respetables se retiraban temprano, dejando las calles a los vigilantes, los bohemios y aquellos que buscaban problemas. 
Era en este ambiente donde la tensión social podía aflorar, donde la diferencia entre ricos y pobres se hacía más evidente y donde, como en el caso de Juan Rigal, los resentimientos podían convertirse en violencia.
Días después, en la mansión del patrón, la tensión se hacía evidente, la esposa y la hija del empresario no podían dejar de hablar del incidente. 
Aunque el cochero herido se recuperaba, el temor persistía en la casa, temían que los fuera a atacar.

- No lo hará. 
- Está tras las rejas
 Respondió el empresario con firmeza, aunque en el fondo sabía que la amenaza de Juan Rigal aún flotaba en el aire.

Sin embargo, la noticia de su encarcelamiento no puso fin a la inquietud. 
Al caer la noche, el nuevo cochero miraba con recelo cada sombra en la calle. 
Otros empleados hablaban en susurros, recordando historias de antiguos sirvientes que, resentidos, habían causado problemas.
Mientras tanto, en la cárcel, Juan Rigal no se doblegaba. 
Su rabia no disminuía y sus pensamientos se concentraban en una única idea: escapar. Entre rejas, hizo amistad con otros reclusos que, como él, sentían que la vida los había tratado injustamente. Poco a poco, una idea fue tomando forma en su mente: un plan para recuperar su libertad y saldar cuentas pendientes.
Durante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno. 
Los cocheros, siempre en la sombra, esperaban a sus patrones con paciencia, compartiendo entre ellos historias de la ciudad y sus habitantes. 
Pero cuando caía la noche, la atmósfera cambiaba. 
Los faroles iluminaban tenuemente los adoquines y el sonido de los cascos de los caballos resonaba fuerte y con eco. 

El ataque de Juan Rigal tuvo un impacto inmediato en la plaza. 
La gente, acostumbrada a transitar con tranquilidad por la Alameda, se detuvo con horror al ver la pelea. 
El cochero herido cayó al suelo sujetándose el brazo sangrante, mientras algunos testigos gritaban en busca de ayuda.
Los otros cocheros, en un acto de solidaridad, no dudaron en someter a Juan Rigal, atándolo con sus propios cinturones hasta que la policía llegó.
El patrón, al reconocer al atacante como su antiguo cochero, frunció el ceño. Juan Rigal, con el rostro desfigurado por la rabia y la humillación, escupió al suelo y gritó:
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios. 
El patrón, visiblemente molesto, se dirigió a los oficiales con tono firme:

- Llévenselo. Este hombre es un peligro para todos.

En una sociedad donde las jerarquías eran sagradas, un ataque de esta índole era más que un simple acto de violencia; era un desafío al orden establecido. 
Los rumores sobre el incidente se extendieron rápidamente y, al día siguiente, los periódicos locales hablaban del "asalto nocturno en la Alameda", subrayando la audacia de Juan Rigal al atacar a un sirviente de la élite.

Mientras tanto, en la comisaría, Juan Rigal esperaba su destino. 
Sabía que la justicia rara vez favorecía a los de su clase y que el castigo sería severo. Pero en su mirada había algo más que miedo: un brillo de determinación. 
Para él, esta historia aún no había terminado.
Días después, en la mansión del patrón, la tensión se hacía evidente. 
La esposa y la hija del empresario no podían dejar de hablar del incidente. 
Aunque el cochero herido se recuperaba, el temor persistía en la casa.
El nuevo cochero, aún en estado de shock, se sujetaba la herida mientras era atendido por un comerciante cercano que tenía conocimientos básicos de primeros auxilios.
- No lo hará. Está tras las rejas.
Respondió el empresario con firmeza, aunque en el fondo sabía que la amenaza de Juan Rigal aún flotaba en el aire.
Sin embargo, la noticia de su encarcelamiento no puso fin a la inquietud.
 Al caer la noche, el nuevo cochero miraba con recelo cada sombra en la calle. 
Otros empleados hablaban en susurros, recordando historias de antiguos sirvientes que, resentidos, habían causado problemas.
Mientras tanto, en la cárcel, Juan Rigal no se doblegaba. 
Su rabia no disminuía y sus pensamientos se concentraban en una única idea: escapar. 
Entre rejas, hizo amistad con otros reclusos que, como él, sentían que la vida los había tratado injustamente. 
Poco a poco, una idea fue tomando forma en su mente: un plan para recuperar su libertad y saldar cuentas pendientes.
La Plaza de la Alameda, en el siglo XIX, era el corazón de la ciudad. 
Durante el día, era un punto de encuentro de comerciantes, damas de la alta sociedad y burócratas que discutían los asuntos del gobierno. 
Los cocheros, siempre en la sombra, esperaban a sus patrones con paciencia, compartiendo entre ellos historias de la ciudad y sus habitantes. Pero cuando caía la noche, la atmósfera cambiaba. 
Los faroles iluminaban tenuemente los adoquines y el sonido de los cascos de los caballos resonaba con eco. 
Los ciudadanos respetables se retiraban temprano, dejando las calles a los vigilantes, los bohemios y aquellos que buscaban problemas. 
Era en este ambiente donde la tensión social podía aflorar, donde la diferencia entre ricos y pobres se hacía más evidente y donde, como en el caso de Juan Rigal, los resentimientos podían convertirse en violencia.
El tiempo pasó y, una noche oscura y silenciosa, un grupo de reclusos llevó a cabo un motín en la cárcel y en el caos, Juan Rigal logró escapar con la ayuda de algunos compañeros, sabía exactamente a dónde ir: tenía cuentas pendientes con su ex patrón.
Días después, rumores de su fuga llegaron a oídos del empresario. 
La preocupación en la mansión creció, se reforzó la seguridad, se enviaron mensajes a las autoridades y se tomaron medidas extremas para proteger a la familia.
Pero Juan Rigal no atacó de inmediato, sabía que el miedo podía ser más poderoso que un golpe certero y empezó a enviar cartas anónimas, con amenazas veladas y recuerdos de su tiempo en la casa, a veces dejaba marcas en la puerta, pequeños signos de que había estado cerca. 
El empresario, que siempre se había mostrado imponente, ahora dormía con un ojo abierto y con un revólver bajo la almohada.
Una noche, en un intento desesperado por acabar con la amenaza, el empresario organizó una emboscada con la policía en los alrededores de la mansión y allí, en la penumbra de la Plaza de la Alameda, se encontraron cara a cara: patrón y ex cochero.

- Sabía que vendrías 
Susurró el empresario.

- Siempre supe que esto no había terminado 
Respondió Juan Rigal con una sonrisa amarga.
La tensión fue insoportable. 
De pronto un disparo rompió la calma de la noche y la historia de Juan Rigal, el cochero que desafió las reglas de su época, había llegado a su final, pero su sombra, su nombre, y el eco de su venganza quedarían grabados en la memoria de la ciudad para siempre.
El ataque ocurrido aquella noche no solo dejó un herido y un detenido, también dejó en el aire una pregunta incómoda: 

- ¿Hasta cuándo podrían las jerarquías de la ciudad mantenerse sin que alguien más intentara romperlas?