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miércoles, 19 de junio de 2024

La hora de la venganza

 La hora de la venganza

Amazonas

Mentalmente planificaba la hora de la venganza, sentía un fuerte desprecio por la cruel desilusión y una gran impotencia por la traición y buscaba la solución pero no podía pensar ante alguién que estaba allí parado al frente, frente a ella y la humillaba cuando trataba de mirarla a los ojos,
De la rabia que sentía, de sus ojos brotaron lágrimas que dejaron un camino al descender por sus mejillas y arrastrar el rimel y el maquillaje de sus pómulos rosados, dejando rastros en su camino y demacrando su mirada.
Eran lágrimas de odio, de una bronca tan fuerte e incontenible que sus labios sangraron de tanto mordérselos.
Espera que cuando se sequen esas lágrimas no habrá vuelta atrás, no abrá fuerza alguna alguna que pueda detenerla
La venganza es mala, envenena, mata el alma y grita: "me las vas a pagar"
La venganza nace de la furia que ciega, la decepción amenaza con la mirada y la mirada es fuerte cuando busca entender lo que sucedió si todo lo tenía controlado.
El café se enfrío, ni cuenta se dio y siguió con la misma monserga y con el mismo dolor: "pagarás con la misma moneda"
El dolor que sentía brotaba de lo mas profundo de su alma:
Aléjate y corre, salva tu vida, por que si te encuentro te mato.
Amaneció con la carita triste y en su mirada se reflejaba el odio y el rencor y se encontraba decidida a todo, pero de ella nadie se reía, nadie podía podía burlarse, porque el brotaba la fiera que tenía adentro.
No a nacido todavía quién pueda enfrentarse a su ira.
"Corre porque te queda poco de tiempo para salvar tu vida".
Estas lágrimas te van a costar caro.
Era la traición recibida, habia decepción, odio y coraje a la vez, estaba lista para realizar la venganza.
"Mas te vale que corras porque despertastes mis odios, mis demonios"
Ella sentía rabia y a la vez impotencia.
Su mirada era de dolor y su silencio era un peligro.
Era su secreta decepción que afloraba por su piel.
Dolor y odio en su mirada y a la vez pena por la decepción.
Una mujer herida es como un artefacto explosivo que hay que desactivarlo con mucha cautela, sino puede explotar y causar una tremenda explosión que puede hacer mucho daño. dejar heridos y quizas algunos irreconocibles.
El cielo no conocede amores ofendidos, ni el infierno conoce de furias femeninas, solo la historia narra de mujeres valientes como las amazonas que se cortaron un pecho para utilizar sus arcos y lanzar sus flechas cuando desterraron a los hombres. 

sábado, 1 de junio de 2024

La madre y su única debilidad

  La madre y su única debilidad

Y Dios creó a las madres
                            
El niño se pregunto a su madre:
- ¿ Porque lloras mamá ?
La madre sonrió ... solo atinó a sonreír.
Más tarde el niño le preguntó a su padre que acababa de llegar del trabajo y el papá no supo que responder.
El niño creció y aún no sabía por que lloraban las mujeres.
Ya convertido en hombre, el niño se arrodilló y le pregunto a Dios:
- ¿ Dios porque lloran con tanta facilidad las mujeres ?
Y Dios le contestó:
- Cuando hice a la mujer, tenía que ser algo especial, hice sus hombros los suficientemente fuertes para cargar el peso del mundo, pero a la vez lo suficientemente suaves para confortar; le dí una inmensa fuerza interior para que pudiera soportar el dar a luz a sus hijos y a la vez para que supiera soportar el rechazo que a veces proviene de sus propios hijos; le dí una dureza que le permitiera cuidar a su familia a pesar de las enfermedades, de la fatiga y sin quejarse; le dí la sensibilidad para amar a un niño bajo cualquier circunstancia, aún cuando su niño se haya lastimado mucho, esa misma sensibilidad que hará que cualquier tristeza o llanto desaparezca y que la hace compartir ansiedades y miedos de la adolescencia; la moldee de una costilla del hombre para que ella pudiera cuidar de su corazón y le dí sabiduría para comprenderlo, le dí las lagrimas y son de ella exclusivamente, para usarlas cuando las necesite, es su única debilidad, es su desahogo para después, seguir luchando.

                                                             Anónimo

domingo, 17 de octubre de 2021

El hombre de la noche

 El hombre de la noche


Cuento corto



Al cerrarse la luz de la tarde y al caer la noche envuelta en el manto de la oscuridad y cubriendo con su silencio a la ciudad, como todas las noches se iniciaba una nueva historia y esta noche es la noche de la historia del hombre del gabán y sombrero negro que caminaba en silencio por las calles oscuras de una antigua ciudad, caminaba lentamente y sin apuros, iba como una sombra, arrastrando sus pasos, caminaba sin presentimientos pero mordiendo sus pensamientos y quizás alguna retorcida historia, caminaba lento, quizás era por que rengueaba, tenía una disfunción en un nervio de la pierna izquierda que le impedía caminar bien y lo obligaba a arrastrar la pierna izquierda al caminar.
Solo su sombra lo esperaba al salir a la calle y lo acompañaba en su recorrido diario por la ciudad dormida y donde los sueños se exasperan al escuchar los ruidos mordaces y nocturnos, salía todas las noches a caminar y cuando la ciudad dormía  guardando los ruidos que se solían escuchar en el silencio de la oscuridad de la noche aparecía una sombra silenciosa alunbrada por la luz de la mistica Luna.
Con gabán y sombrero negro con el ala caída que le daba un aspecto de respeto y más aún siendo de noche, en que su sombra se alargaban conforme se acercaban a una farola, lo que a veces no se notaba en algunas esquinas donde las luces permanecían siempre apagadas como si a alguien le molestara la luz.
Sus pasos eran fuertes y sus pisadas marcaban una huella pareja en la acera mojada por la lluvia del invierno.
Era una ciudad donde abundaban los gatos, las ratas y los perros, pero en las noches los perros se ausentaban y solo quedaban los gatos, las ratas y el hombre de negro.
Un gato lanzó un maullido y con los pelos irisados y la cola también, se cruzó veloz hasta llegar a un árbol cercano y se trepó hasta la primera rama, la más gruesa y de allí no bajó por miedo a las ratas con las que ya había sufrido varios ataques y mordidas por todo el cuerpo, felizmente no había rabia en la comarca desde hacía mucho tiempo.
La lampara de aceite que llevaba el hombre, más pequeña que la de los postes proyectaba sombras más cortas y diluidas por la poca luz que proyectaban los faroles y la Luna, ennegrecidas por los largos años de servicios.
Más allá 2 ratas comiendo restos de comida en medio de la acera no se inmutan al escuchar sus pasos, ya habían escuchado historias sobre los pasos del hombre de negro que deambula por las calles de la vieja ciudad, otras se le cruzan en el camino y una de ellas recibe una patada que la hace volar por los aires hasta la mitad de la calle, justo cuando se cruzaba un carruaje de 2 caballos y llantas gruesas que terminaron magullado al roedor. 
Estos carruajes jalados por caballos cuyo pasos se escuchaban en el silencio de la noche eran conocidos por el ruido que producían y la hora de su paso los vecinos sabían quién pasaba por el ruido que producían estos carruajes.
A las 12 pasó el alcalde, fácil, su carro era jalado por 4 caballos y lo acompañaban 2 jinetes de su seguridad personal.
El señor del sombrero era el agente de policía que hacía un patrullaje nocturno del cual ya estaba acostumbrado, a pesar que las noches parecían pasar en paz, sin embargo pasó por muchas noches negras, como la noche en que asesinaron a la familia de un ciudadano de origen japonés que degolló a su esposa, sus 2 hijos, a su suegra y a un gato negro que se le cruzó, para evitar la mala suerte, este evento ocurrió durante un ataque de esquizofrenia del migrante japonés Mamuro Iza, luego salió corriendo a la calle con un machete ensangrentado en la mano y gritando: 

- Los maté !  . . . yo los maté! . . .

El hombre del gabán negro se encontró frente al asesino que se le acercaba con el machete en la mano, listo para partirlo en dos, pero este era de talante muy frio el, se hizo a un lado y le puso el pie, lo que provocó la caída de bruces de Mamuro al piso mojado y el hombre de negro sacó su arma y le disparó varios tiros matándolo en el acto y cortando su trastorno homicida, luego esperó que la gente saliera, alguien corrió a la oficina de la policía y comunicó todo lo que sabía sobre el asesino oriental, estos llegaron corriendo y en pocos minutos, levantaron los cuerpos y se los llevaron a la morgue central y fueron a la oficina de la policía y tras dar un informe el Hombre de Negro se retiró, ya en la calle prendió un cigarro y siguió su camino marcando su huella en la acera mojada por la lluvia.

Antonio Encinas Carranza
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