La hora de la venganza
Mentalmente planificaba la hora de la venganza, sentía un fuerte desprecio por la cruel desilusión y una gran impotencia por la traición y buscaba la solución pero no podía pensar ante alguién que estaba allí parado al frente, frente a ella y la humillaba cuando trataba de mirarla a los ojos,
De la rabia que sentía, de sus ojos brotaron lágrimas que dejaron un camino al descender por sus mejillas y arrastrar el rimel y el maquillaje de sus pómulos rosados, dejando rastros en su camino y demacrando su mirada.
Eran lágrimas de odio, de una bronca tan fuerte e incontenible que sus labios sangraron de tanto mordérselos.
Espera que cuando se sequen esas lágrimas no habrá vuelta atrás, no abrá fuerza alguna alguna que pueda detenerla
La venganza es mala, envenena, mata el alma y grita: "me las vas a pagar"
La venganza nace de la furia que ciega, la decepción amenaza con la mirada y la mirada es fuerte cuando busca entender lo que sucedió si todo lo tenía controlado.
El café se enfrío, ni cuenta se dio y siguió con la misma monserga y con el mismo dolor: "pagarás con la misma moneda"
El dolor que sentía brotaba de lo mas profundo de su alma:
Aléjate y corre, salva tu vida, por que si te encuentro te mato.
Amaneció con la carita triste y en su mirada se reflejaba el odio y el rencor y se encontraba decidida a todo, pero de ella nadie se reía, nadie podía podía burlarse, porque el brotaba la fiera que tenía adentro.
No a nacido todavía quién pueda enfrentarse a su ira.
"Corre porque te queda poco de tiempo para salvar tu vida".
Estas lágrimas te van a costar caro.
Era la traición recibida, habia decepción, odio y coraje a la vez, estaba lista para realizar la venganza.
"Mas te vale que corras porque despertastes mis odios, mis demonios"
Ella sentía rabia y a la vez impotencia.
Su mirada era de dolor y su silencio era un peligro.
Era su secreta decepción que afloraba por su piel.
Dolor y odio en su mirada y a la vez pena por la decepción.
Una mujer herida es como un artefacto explosivo que hay que desactivarlo con mucha cautela, sino puede explotar y causar una tremenda explosión que puede hacer mucho daño. dejar heridos y quizas algunos irreconocibles.
El cielo no conocede amores ofendidos, ni el infierno conoce de furias femeninas, solo la historia narra de mujeres valientes como las amazonas que se cortaron un pecho para utilizar sus arcos y lanzar sus flechas cuando desterraron a los hombres.
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