El Tren de la Montaña
La maquina llegó al cruce y paró, bajaron los ayudantes del maquinista para empalmar las rieles, una vez logrado volvieron a la maquina y retomaron su rumbo, a un kilómetro los esperaba un túnel con final abismal y justo al final de la cueva había una curva y sin disminuir la velocidad la maquina al llegar al final de desviaba a la izquierda y con el chirriar de sus ruedas metálicas marchaba causando pánico entre los habitantes del lugar alejándose del abismo, el maquinista hacía sonar el silbato y las campanas, los pasajeros suspiraban, los murciélagos del túnel se espantaban y la maquina se alejaba alegremente del abismo, todos se alegraban y hacían la señal de la cruz.
El sonido del tren se incrementaba al discurrir sus ruedas bruñidas por el roce con los rieles metálicos, es una música que suena en las montañas en medio del silencio, la gente alarmada al escucharla se persignaba, daban un suspiro y proseguían con sus labores, hasta que otra boca abierta en las montañas se traga al tren que después de algunos minutos reaparece triunfal por la zaga del túnel para que seguir su curso y así de túnel en túnel y de puente en puente va escalando las alturas abismales, cruzando valles y quebradas, alimentando la sensación de vacío, el poco oxigeno de las alturas relajan el cuerpo y se siente una inmensa paz
Al llegar a lo alto de la montaña y ver como en la soledad el Sol brilla mas y de regalo
escuchar como bajan las corrientes de agua y saber que se llevan los pensamientos negativos.
Al llegar al final de la montaña ya no quieres regresar al pasado, solo quieres respirar profundamente el aire puro para volver a recorrer los caminos, solo que ahora con mas experiencias.
La montaña te invita a meditar, es como si quisieras alcanzar el cielo, te brinda su paz, su silencio que alguna vez rompe una ave, la que se atrevió a volar mas alto dejando a las mas tímidas abajo.
Es el tren de la montaña y su maquinista es un ángel caído del cielo y que ya no quiere retornar.
Es el tren del olvido queriendo abandonar el Valle de Lágrimas en que estaba sumergido y que vivía buscando el paradero inicial
Mientras que el tren recorre las grandes praderas donde se ocultan los pesares en los aridos desiertos, rueda buscando las verdes praderas donde reside los hermosos recuerdos y para llegar cruzó el puente del río que riega el Valle de las lágrimas donde residen las almas de los seres desconsolados por los mas grandes pesares, los interminables penitentes, los sueños desafortunados, el porfiado desconsuelo y la tristeza que camina con sus pasos lentos y que dejan profundas huellas
El tren se fue alejando y su imagen se fue diluyendo, solo su aroma se quedó anclado.
Los pasajeros iban sentados mirando distraídos como el tiempo pasaba arrastrando los recuerdos y al final de su recorrido llegó a una estación hermosa y florida rodeada de jardines donde reinaba la felicidad y donde habían varios pasajeros esperando la llegada del próximo tren de color verde esperanza.