Mostrando entradas con la etiqueta Orfandad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orfandad. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de diciembre de 2021

La hija adoptiva

La hija adoptiva

La hija adoptiva
















Las costumbres antiguas mandan que las mujeres como en todos los pueblos de la zona tienen que ayudar a los hombres en el campo y además se encargan del trabajo doméstico, en este caso ellas solas, sin ayuda, el hombre se rompe los lomos en su trabajo y las mujeres están aleccionadas para ayudar al marido en el campo y atender la casa, a los niños y obedecer al marido.

Una casa en el campo ... era una de las más pequeñas del pueblo, era un mini rancho y estaba a la salida del pueblo, era de propiedad de la familia Vargas-Centeno, en la que habían nacido todos los hermanos de Martha y allí habían fallecido su madre, el terreno que circundaba la casa estaba abandonado, no sembraba nada, el terreno donde antes se sembraban papa, camote, olluco entre otros productos ahora estaba vacío, solo crecía hierbas, estaba seco, baldío, su padre aprendió a manejar autos, viajó a Lima para obtener su Licencia de Conducir, desde hacía mucho tiempo se desempeñaba como ayudante en un camión que transportaba los productos agrarios de la zona a Lima y pasó a ser el chofer auxiliar, reemplazante del titular, mayormente cuando este se emborrachaba y se quedaba dormido, el sueño le durante más de 12 horas, nada lo despertaba y si intentaban hacerlo, emitía gruñidos y renegaba a mas no poder y se volvía a quedar dormido; la carga cotidiana y mayoritaria era la papa, algo de camote, aparte de otros productos de las chacras cercanas que de vez en cuando le encargaban que lleve a Lima, el destino final era el Mercado Mayorista de La Parada de Lima donde tenían a un comprador fijo, un vendedor mayorista.

Walter Vargas, el papá de Martha tuvo un accidente un día en que acomodaba los sacos de papas en el camión, cayó de lo alto de la tolva y se golpeó la nuca, muriendo en el acto; su madre falleció a raíz que le surgió un tumor maligno en el vientre, que se convirtió en un cáncer peritoneal, complicando el estómago, el tumor nunca dejó de crecer, invadiendo intestinos y páncreas, este cuadro se complicó más, cuando el cáncer hizo metástasis y se generalizó, distribuyendo las células malignas por todo el cuerpo, en ese momento los médicos ya no pudieron hacer nada, falleciendo en poco tiempo, los familiares de Martha se hicieron cargo de todos los gastos con ayuda de los vecinos, como sucede en casi todos los pueblos del Perú, menos en las ciudades grandes como Lima.

Eran una familia muy pobre, de escasos recursos, la casa donde vivían no guardaba calor, era muy fría, todo el tiempo, el frío siempre los acompañaba, eran 6 hermanos casi de las mismas edades, se llevaban aproximadamente por 1 año, ella, Martha, era la última y la única mujer, su madre no se abasteció nunca para atenderlos; los hermanos se fueron alejando conforme iban consiguiendo parejas y formando familias.
Al igual que sus hermanos, Martha solo logro estudiar la primaria en el único colegio que había en la zona, para eso tenía que levantarse muy temprano, ayudar a su mamá en algunas cosas, tomar desayuno y después, salía y acompañada de varios niños y niñas del pueblo se encaminaban rumbo al colegio, tenían que caminar 1 kilómetros para llegar hasta el pueblo vecino de San Juan, donde estaba ubicado el colegio; su infancia y la pubertad la pasó ayudando a su mamá en el cuidado de la casa, atendiendo a sus hermanos, lavando ropa, a veces cocinaba lo poco que había para comer, no terminó el 5to. grado, es allí cuando se puso a trabajar fuera de casa vendiendo cosas o limpiando casas de los vecinos o cuidando niños, para poder ayudar a su familia; lo que ganaba lo entregaba a su mamá para cubrir en parte los gastos familiares, sin embargo, no alcanzaba, Martha nunca tuvo para si un regalo por su cumpleaños o por Navidad, ni nada de nada.

El embarazo (2)

Pasaron los años y conforme Martha crecía, fue convirtiéndose en una hermosa y atractiva mujer, había llegado a los 18 años, ahora vivía sola, sus padres habían fallecido y asumió su responsabilidad frente a la casa, la mantenía ordenada y limpia, bien cuidada y arreglada y Martha era muy querida por los vecinos, trabajaba en todo lo que podía encontrar, el asunto era conseguir dinero para mantenerse, para poder sobrevivir.
Aunque salía poco, si recibía a sus amigas y amigos, los chicos y chicas de la zona y ellos llevaban de todo un poco, bebidas, algo de comer, música y se reunían de 6 a 10 personas, inicialmente solo la visitaban sus familiares y algunas amigas cercanas y excompañeras del colegio y solo eran los sábados y los domingos en que pasaban a saludar, después se fueron a costumbrando a pasar por la casa de Martha por alguna razón especial, un cumpleaños o cualquier otro asunto o celebración importante, incluso sin motivos aparentes, se había hecho costumbre pasar por la casa de Martha.
Uno de los amigos que vivía en el mismo pueblo Javier Poma llevó un día a su primo que había llegado de Lima, era sobrino de un comerciante de la zona, a José Luis le gustaba viajar para divertirse, se hicieron a amigos fácilmente, José Luis comenzó a frecuentarla, paraba casi todo el día con Martha, juntos iban a caminar por el campo, era una zona rural y no había centros de diversión como en Lima.
Martha y José Luis, su amigo de Lima salían a pasear y se perdían por un buen rato, después de 2 o 3 horas regresaban riéndose y jugando, pasaban a la casa y tomaban y comían algo de las cosas que José Luis llevaba cada vez que la visitaba, luego venían los arrumacos; pocos días después José Luis regresó a su casa de Lima, un mes después Martha empezó a preocuparse, aunque su regla mensual era irregular, pero al saber que había tenido sexo, se preocupó y fue a consultar con una vecina, una señora mayor que ella, podía ser su madre, Paula Huamán, que tenía 5 hijos, ella conocía bien cuáles eran los síntomas del embarazo; además era la partera del pueblo, ella se dio cuenta, con solo verla, que Martha estaba embarazada, mas aún por los detalles que le narró.
Estaban en invierno y cada vez el frío era más fuerte, pero el frío que sentía Martha era más intenso, además le fastidiaba el embarazo; Martha sufrió mas por el sentimiento de culpa, la soledad, la precariedad, que por el embarazo mismo, fueron 9 meses de lamentaciones, de incomodidad, lo que causó que comenzara  a odiar a su barriga que cada día le crecía más y mas y como mayormente pasaba la noche sola, la soledad fue incrementando su descontento, conforme pasaban los meses la barriga le crecía y crecía su odio, su rencor y el rechazo a su embarazo por la incomodidad que le causaba y al no tener alguien que la acompañara sobre todo en las noches en que la soledad se acrecienta la soledad.
Pasó por muy graves problemas de dinero, dejó de trabajar, gastó todos sus ahorros, al final consiguió algo de ayuda; la vecina Julia Ocrospoma le alcanzaba los alimentos, fue de gran ayuda, un ángel para Martha, después llegaron las nauseas, dolores en la cintura, dificultad para dormir, para caminar y sobre todo para hacer sus cosas.
En el pueblo tenía algunas amigas que la apoyaban, además de alguna familiares, eran ex compañeras del colegio y de trabajo, que ya es bastante; Martha había colaborado con todas las actividades de ayuda y sociales que se realizaban en el pueblo, las amigas al ver que pasaba por malos momentos realizaron algunas actividades para ayudarle.
Como Martha odiaba a su barriga, poco a poco fue odiando al bebe que llevaba en su vientre, esto es sin haberlo visto todavía, sin saber si era hombre o mujer, sin haberlo cargado, sin haberlo parido aún.
Cuando le llego el turno, la vecina Paula la ayudó en el alumbramiento, fue un parto normal, fue una hermosa niña, si, fue mujercita, pero Martha no la miró, no quiso verla, trató de ignorarla; sentía que no la quería, no le nacía el amor maternal.
Habían pasado 9 meses desde la partida de José Luis y de este señor nunca se supo nada.
La vecina Paula se llevó a la bebé a su casa, regresaba a ver a Martha como se iba recuperando, por ratos llevaba a la bebe, más Martha la rechazaba, la vecina conversó con ella y la obligó a dar de lactar a su bebé, después acordaron llevarla a un orfanato.
Paula, conocía los caminos de las adopciones, ya había hecho varios, decidió con Martha entregar a la bebe a un hospicio, varias mujeres del pueblo quisieron ayudar, alguna quiso quedarse con la bebe, pero al final decidieron viajar a Lima, visitaron varios hospicios, cuando se acercaron le comunicaron que no había espacio para una más, en esos tiempos los instituto estaba colmados de niños, habían muchos niños huérfanos y algunos dejados por sus madres para buscar su adopción por familias pudientes, era época de mucha convulsión social, muchos muertos y muchos huérfanos habían dejado regados las acciones terroristas de Sendero Luminoso.
De regreso al pueblo después de las tratativas fracasadas Martha se acordó de una pariente lejana, de Berta Solórzano, era una mujer que vivía en un pueblo cercano y mas grande, tenía más población y la calle central asfaltada, ella tenía una casa propia y grande y allí se quedó la niña.
José Luis no regreso nunca mas.

Prostitución (capítulo 3)

Con su vecina Paula aprendió bastante sobre sexología, sobre todo como debía cuidarse para no volver a quedar embarazada.
Martha solo tenía solo 19 años y había pasado por una gran experiencia, en realidad fue una experiencia muy traumática.
Martha, era una beldad de mujer, de piel color capulí, ni blanca ni morena, pero luminosa, guapa y muy agradable, de cabellos largos, ondulados y negrísimos, lo que llaman negro azabache, cuando se los soltaba se le veía muy sexi, muy sensual, tenía un tipo de belleza femenina especial que atraía a todos los hombres, fue el producto de un mestizaje soberbio, maravilloso, era su tarjeta de presentación, ella lo cuidaba con mucho esmero y con la coquetería propia de las mujeres que se saben bellas, por ello, era tan requerida por los hombres de la región, por su atractivo.  
Después del parto se le veía más bella, más mujer, le aumentaron los glúteos y los senos, sabiéndose más atractiva se animó a usar trenzas francesas que al soltarlos caían sobre sus hombros y cubrían como una sensual cortina sus hermosos senos.
Para disiparse de las penas y de las necesidades, volvió a trabajar para cubrir sus gastos, que se hacían cada vez mayores.
En los días siguientes Martha sentía la soledad con más fuerza y poco a poco fue aceptando todas las invitaciones que le hacían, en algunas ocasiones, si había movilidad viajaban a otros pueblos cercanos, por alguna fiesta o pasaba 2 o 3 días en algún pueblo más lejano, los amigos siempre la apoyaban, sabían que ella no tenía dinero y ella se fue acostumbrando a recibir regalos o dinero en efectivo y después y poco a poco fue pidiendo dinero prestado, algo así como cobrar por su compañía, necesitaba cubrir sus gastos, los amigos veían en ella a alguien que necesitaba ayuda; siempre colaboraban con ella, eran generosos, con ayuda de algunas vecinas realizaba actividades como preparar comidas que ofrecía a amistades y vecinos, pero no faltó algún astuto que se aprovechó para solicitarle algo a cambio por cantidades mayores y ella inicialmente puso reparos, al final aceptó el dinero por una compañía o un tocamiento, después pasó a tener sexo por dinero, los demás amigos se fueron enterando, le entró un poco de ambición, esto se fue agrandando y agravando, su casa comenzó a ser conocida por todos poco a poco se fue prostituyendo, el dinero con condiciones le llegaba con comodidad, los hombres pagaban con gusto, a más dinero más diversión, ella necesitaba el dinero y así cubría sus necesidades, ahora todo se le hacía fácil.
Su fama creció, fue conocida en todo el pueblo y trascendió, tanto que llegaban de pueblos cercanos, muchas veces hombres desconocidos.

Martha llegó a tener fama y pasó a ser una prostituta muy reconocida, dinero no le faltaba, aprendió a ser exigente, esto se lo recomendó uno de los amigos "no seas tonta  Martha, no te metas con cualquiera, busca tíos con billete, nada con misios", Martha siguió el consejo, le iba bien y no ocultaba su profesión, no lo podía ocultar, era la profesión más antigua de la humanidad, la de dar bienestar a los hombres a cambio de un buen pago, ella sabía lo que hacía y lo hacía bien, había aprendido a no aceptar a cualquiera, tenía una lista de exigencias bien marcadas, por lo tanto cobraba bien y ganaba muy bien, era una excelente profesional del sexo, vivía tranquila, su fama creció y los clientes comenzaron a llegar de otros pueblos cercanos para contratar sus servicios, era bien conocida y la recomendaban, solo tenía 1 o 2 clientes por día, había días que no trabajaba, pero al día siguiente ya tenía nuevas visitas, llegó a no importarle los vecinos, se volvió muy independiente.
Con el tiempo Martha comenzó a sentirse mal, tuvo muchos malestares, al verla así, demacrada los amigos se fueron ausentado, una de las vecinas le aconsejó que fuera al medico y este al verla la mando a realizar chequeos a un hospital, tuvo que viajar a Lima, se hospedó en casa de un familiar que ignoraban su pasado y unos días en casa de una amiga, como se fue debilitando, los médicos ordenaron su hospitalización, pasó mucho tiempo internada en el Hospital Hipólito Unanue, allí en uno de los tantos análisis que le practicaron le detectaron el VIH y en poco tiempo se le sumó la tuberculosis y seguidamente a esto, le declararon que tenía anemia, su cuadro clínico se fue complicando, fue desastroso, los médicos dejaron de atenderla y la declararon en estado terminal, incurable y sin posibilidades de sobrevivir, con pocos días de vida, quedando desahuciada y muriendo en poco tiempo.
Fue triste su final porque ni su familia ni las amigas se acercaron a recoger el cuerpo para velarlo y enterrarla en un cementerio, el hospital tuvo que conservar el cuerpo por un tiempo y después de un tramite judicial ordenaron que los restos sean cremados y enterrados en una fosa común. 

La hija de Martha(4)

Berta Solorzano había quedado viuda y recibía una buen pensión por viudez, tenía 2 hijos mayores, pero siempre quiso tener una hija mujer, una niña; ella aceptó a la hija de Martha, pero puso condiciones, la condición era que nunca nadie le dijera quién era su madre; mientras su madre nunca sintió remordimientos, al contrario, ella se sintió libre de una carga que consideraba pesada.
La bautizaron con el nombre de Claudia y creció con la idea que su madre era la anciana Berta Solórzano, quién hizo arreglos para adoptarla y poco a poco fue considerándola como una hija natural y le entregaba todo su amor y la trataba con mucho cariño, la quería demasiado, como si ella la hubiera parido, la había recibido a los pocos días de nacida, la crio hasta que alguna vecina, de las que nunca faltan, chismosa ella, le contó la verdad de su nacimiento; la niña estaba jugando con otra niña de la misma edad y al verla la vecina se acercó. como siempre lo hacía,

- Hola Claudita, Berta es muy vieja para ser tu mamá

- Ella no es tu mamá, 

- Sabes como se llama tu mamá, ¿de donde eres?

Claudia se quedo callada, no sabía que contestar.
Se lo dijo a la niña sin ningún reparo, que Berta no era su madre, ella se quedó paralizada unos segundos, se paró y se recostó contra la pared sin poder comprender, luego reaccionó y fue llorando a su casa:

- Tu eres mi mamá Berta.

Decía que no, que era mentira lo que le había dicho la vecina, entró a la casa, Berta se preocupó, le preguntó que pasó, la niña le narró lo que le había dicho la vecina, Berta solo atinó a consolarla y la apoyó y le dijo:

- No hagas caso hija, claro que eres mi hija.

Pero en el fondo Berta deseaba contarle toda la verdad y quién era su verdadera mamá, más sabía que todavía no era el momento adecuado, era muy niña solo tenía 5 años, recién estaba yendo a la escuela, se quedaron juntas, se pusieron a jugar, con esto la niña se distrajo y se olvido del tema, Claudia ya no salió, pasaron el día charlando de múltiples cosas, tratando de distraerla para que lo olvide lo que le habían contado con muy malas intenciones.

- Quizás cuando sea mayor y pueda asimilarlo bien.
Pensaba Berta

La niña creció, estudió primaria y secundaria y luego buscó trabajo, aunque tenía ciertas comodidades, sin embargo no pudo seguir estudios superiores, en los pueblos pequeños no hay donde, habría que trasladarse a las ciudades más grandes, tenía 16 años y ella quería seguir estudiando, estaba buscando y conversando con sus amigas, se entera que en las ciudades había trabajo y pagaban bien, que podría incursionar en algún negocio si es que ahorraba para ello o estudiar alguna profesión, que la vida era diferente y solo trabajaban 8 horas y descansaban sábado y domingo.
Berta se enteró de la muerte de Martha como vivió sus últimos días, fue terrible y decidió no contarle nada a su hija adoptiva, pasó a ser un secreto que se lo llevaría a la tumba.
La niña no volvió a tener más problemas en su niñez, ni en la pubertad, estudio la primaria en el mismo pueblo y la secundaria en otro pueblo mas grande pero cercano.
Posteriormente estaba en coyuntura de estudiar o trabajar, si estudiaba le gustaba la veterinaria, para lo cual tenia que viajar a Lima, no había otra forma o en su defecto se dedicaría a buscar que trabajar en el campo como toda su familia.