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sábado, 30 de octubre de 2021

El huerfanito

El huerfanito

Torneo de fútbol


Los padres del niño fallecieron en un accidente que ocurrió cuando el auto en que viajaban chocó con un camión de carga pesada, llevando la peor parte el pequeño auto, ambos vehículos transitaban en sus carriles respectivos, uno de ida y el otro de vuelta, era de noche y el accidente sucedió cuando el conductor del camión encendió las luces altas o de carretera del camión, segundo antes de cruzarse, cegando al conductor del pequeño auto que perdió la estabilidad y acercó demasiado el auto al camión, produciendo un fuerte roce que lo hizo volar y caer rodando varios metros fuera de la pista, el auto quedó destrozado, muriendo el conductor y su esposa que iban de viaje al sur del país.
Los esposos Fernández Munayco fallecidos trágicamente tenían un solo hijo y este se había quedado en casa de su tía Bertha, hermana de la madre, porque tenía que asistir al colegio y no querían que perdiera un solo día de clases, salvándose de morir en el trágico accidente.
David Fernández Munayco era el huerfanito y tenía solo 8 años, estaba en el colegio y cursaba el tercer grado, el no quiso quedarse en casa de la tía e insistió en ir a su casa aunque se quedara solo, la tía le había prohibido que jugara con la pelota de futbol y eso no lo soportó, el fútbol era su pasión, no le podían prohibir a un niño que no jugara, menos que jugara con una pelota.
La tía y otros familiares aceptaron que fuera a su casa y acordaron acompañarlo alternándose, algunas veces tuvo que quedarse solo en la casa, no se hacía problema, pero solo por momentos, en realidad nunca se quedó solo, pero logró ser autosuficiente y los días particulares se levantaba temprano para ir al colegio.
El niño era muy inteligente y vivaz y era ahijado de un vecino y amigo de la familia, Pablo Domínguez quién trabajaba de administrador de una agencia de un banco conocido y también era hincha y socio del club de fútbol de primera profesional.

- Mi esposa y yo hemos decidido bautizar a David y nos hemos puesto de acuerdo para pedirle que usted y su esposa lo lleven a la iglesia.
Fue la invitación de los padres de David a Pablo que contento aceptó de muy buen grado.

- Honor que me hacen y a mi esposa también, ella va a quedar encantada con la noticia.
Luego prosiguió:
- Yo me encargo de comunicarle, gracias compadre, gracias comadre.

Después del bautizo Pablo se interesó bastante en el ahijado porque era un niño muy inteligente y derrochaba mucha energía.
Pablo y su esposa habían sido muy amigos de sus padres y ahora eran compadres reciprocos.
Así quedó sellado el compromiso y desde ese momento la unión se hizo mayor entre las dos familias, ellos eran padrinos de una de las hijas de Pablo.
Para corroborar el compromiso Pablo y en forma reciproca los invitaron a cenar a su casa y cuando acudieron sorprendieron al ahijado regalándole una pelota de fútbol "nuevecita", como lo manifestó el mismo David.

- Gracias padrino, esta nuevecita.

Ahora sabiendo que su ahijado necesitaba compañía, Pablo lo visitaba todos los días muy temprano o cada vez que podía si el no podía iba su esposa y habían ofrecido proporcionarle sus alimentos y ayudarlo en todo lo que este a su alcance..
David era muy inteligente y vivaz, pero no quería ir con ningún miembro de su familia, temía que le prohibieran jugar con la pelota.
El realizaba la limpieza de la casa, pero alguien tenia que supervisarlo y ayudarlo.
En las tardes iba a la casa de sus padrinos y después lo acompañaban al retornar a su vivienda, en la vecindad todos los vecinos lo conocían y sabían que estaba solo y todos estaban decididos a apoyarlo y así lo hicieron en la medida de los posible, siempre había algo que solo los mas interesados estaban aptos a solucionar los péqueños problemas.
Mas nunca se quedaba solo, siempre había alguien que se quedaba acompañándolo.
En el último verano, llegó un circo a la vecindad y el primer día sábado realizaron un desfile por las calles del barrio para incentivar al público a acudir a ver las funciones, en  la caravana había un camión que jalaba una plataforma donde habían colocado un aparato grande con trapecios, donde unos trapecistas se lucían haciendo sus piruetas y volantines sobre una red de protección y los malabaristas sobre la plataforma donde realizaban sus malabares mientras los payasos iban a pie acompañando a loas trapecistas y se reían de todo y se agarraban a "garrotazos", otros artistas y algunos animales pasaron caminando también acompañando a la zaga del camión 
David presenció todo el desfile y quedó encantado, preguntaba de todo y lucía feliz, para la primera función llevamos a David al circo y sirvió de excelente motivación, desde ese día a David se le veía mas contento y comenzó a salir a la calle con su pelota, se juntaron varios niños a quienes se les recomendó que fueran al parque que estaba a 2 cuadras del barrio, donde se soltaron jugando, corriendo y pateando  a la pelota, siempre vigilados por alguna persona mayor, convirtiéndose en un punto de reunión de los vecinos del barrio que terminaron llevando a sus hijos a jugar futbol los fines de semana en la mañana y en la tarde jugaban los adultos, en esta ocasión Pablo formaba su equipo solo con hinchas de su equipo favorito y cuando no completaba agregaba algunos injertos, hinchas de otros equipos.
Si David tenía problemas acudía a la casa de su padrino y si no estaba lo esperaba o iba a buscar a una tía viuda que vivía a unas 4 cuadras de su casa de Pablo, la tía Margarita quería que fuera a vivir con ella, lo trataba excelentemente bien, pero David el huerfanito no aceptaba, se negaba, no quería perder su libertad, su independencia, pero siempre la visitaba y se quedaba buen rato conversando con ella.
Un buen día su padrino Pablo fue a verlo para avisarle que había pensado llevarlo al estadio a ver jugar un partido de futbol profesional, el aceptó y quedaron en que le confirmaría la fecha, David se quedó encantado. 
Por esos días se estaba jugando un campeonato de fútbol Inter escolar y los colegios del distrito se habían preparando arduamente, los niños estaban todos optimistas y entusiasmados, todos querían ganar el título de campeón, los entrenadores llamaron a sus mejores jugadores y entre ellos estaba David, en cada colegio formaron su selección, los alumnos siguieron con optimismo los preparativos que realizaron cada colegio con respecto al campeonato y se prepararon los grupos que conformaron las barras.
Se inició el campeonato, se jugaron muchos partidos y ahora iban a jugar el último encuentro para definir al campeón, eran dos equipos clasificados.
En los entrenamientos David sufrió un pequeño raspón, el entrenador lo ordenó que fuera a descansar, pero David le indicó que no era nada grave y le rogó que lo dejara jugar

- Profesor déjeme jugar este partido aunque sea por unos minutos, si me molesta yo le aviso para que me cambie.

El entrenador se quedó pensando unos minutos, no lo podía hacer jugar, había que cuidar a los niños y era el partido más importante, pero tampoco quería contribuir con desanimarlo del todo y después de breve tiempo de meditar pensó en hacerlo jugar unos minutos y después lo cambiaria por otro, eso no lo va afectar y al juego menos y David salió muy feliz con el equipo al campo.
La participación del David fue asombrosa, inyectaba alegría en sus compañeros, corría por todo el campo, dio muchos pases y todos los rivales corrían tras el cuando cogía la pelota y así, con mucho entusiasmo avanzaba contra el arco rival, el entrenador no podía creer lo que veía, nunca lo había visto jugar de esa forma, era una estrella, hizo 2 goles y al terminar el partido fue considerado como el mejor jugador y recibió un trofeo y terminaron campeones del certamen escolar.
El entrenador sorprendido se acercó al jugador y le dijo:

- Felicitaciones David has jugado como nunca y has derrochado mucha energía, eres un campeón, todos hemos quedado sorprendidos de tu juego y si vas a seguir jugando así, seguro ganamos el campeonato.

- Profesor, mis padre están en el cielo y me están mirando.

No solamente era fútbol lo que le interesaba a David, el era muy curioso, hablaba de cualquier tema, pero lógicamente, el hablaba especialmente de futbol, 
Pablo había escogido un día que era su cumpleaños y así hizo, ese día lo llevó al estadio, Pablo sabía que era el mejor regalo que se le podía dar, ese día jugaba su equipo favorito, fueron a ver un partido contra un equipo rival, como nunca había asistido  al estadio, le agradó tanto que se hizo fans o hincha de ese equipo y Pablo que ya había dejado de interesarse un poco por el fútbol volvió a sentir la pasión futbolera como antes, ahora los dos eran hinchas del mismo equipo y Pablo tuvo que volver a buscar datos para actualizarse.
David tenía o sufría de un mal cardiaco congénito y el médico que lo trataba también era un vecino y acudía a su casa a saludarlo constantemente y de paso le llevaba algún regalo que casi siempre era un libro y también de paso lo auscultaba, le colocaba el estetoscopio en el pecho y le decía que respirara.
Últimamente David se estaba sintiendo mal y Pablo lo llevó a su médico y este le diagnosticó lo que siempre habíamos esperado, su mal congénito le estaba pasando la factura, el mal cardiaco heredado había empeorado, el medico movió la cabeza negativamente y le dijo a Pablo con mucha preocupación que le quedaba poco tiempo de vida.
David no entendía nada, su situación la llevaba con una facilidad muy particular, Pablo  lo llevaba a caminar, al día siguiente fueron a trotar despacio, evitando que se fatigara, pasaron por una librería y entraron a comprar un libro, esta vez escogió La Odisea de Homero y después que lo leía le narraba grandes párrafos con mucha facilidad, aprendió a entender la poesía y los declamaba con facilidad, tenía pasta de actor y declamador.
Muchas veces jugaron ajedrez, Pablo le había enseñado y al inició se dejaba ganar, pero después se dio cuenta que utilizaba bien las artes de defensa para evitar que le gané y contraatacaba y terminaba ganándole a Pablo.
Días después le llevó el uniforme completo del Alianza Lima el equipo del cual ambos eran hinchas.
Jorge falleció justo el día que cumplió 10 años y ese año Alianza Lima salió campeón del fútbol peruano. 
Nunca estuvo solo, siempre lo acompañaban y lo cuidaban sus padres desde el cielo, por eso se sentía seguro.

domingo, 17 de octubre de 2021

Cinturón negro

 Cinturón negro


Cinturón Negro

Miles de emigrantes japoneses llegaron al inicio del siglo XX, con auspicio de los gobiernos peruano y japonés, durante el boom del azúcar en el Perú y como hacia falta mano de obra, buscaron la mas barata, por ese entonces el Japón estaba sufriendo una gran crisis económica, todavía no iniciaban su industrialización, los japoneses  fueron contratados para trabajar en las haciendas del norte que inmensos emporios azucareros como Pomalca, Casagrande, Cartavio, Laredo, Pátapo entre otras y estaban ubicadas en el norte del Perú entre Lambayeque y La Libertad y fue e esta zona donde fueron a recalar los campesinos asiáticos, al terminar sus contratos la mayoría lo renovaron y los que no lo hicieron viajaron a las ciudades principales y especialmente a Lima en busca de fortuna.

Relato corto
La familia Higa que provenía de la isla de Okinawa también viajaron a Lima y tuvieron residencia en el distrito del Rímac, donde con el tiempo adquirieron una casa antigua, que había sido construida en tiempos de la colonia.
Alberto Higa Nakamura  nieto de emigrantes peruano de nacimiento nació en el Rímac, tradicional distrito, de mucha historia y mientras estudiaba en un colegio fiscal, en su casa recibía educación de acuerdo a las tradiciones japonesas, su familia añoraba y trataba de conservar las costumbres niponas, tenían la casa decorada con cuadros, adornos y todo los que representaba a la cultura japonesa, incluso habían ornamentos y armas propias de los samuráis y de las diferentes artes marciales japonesas; Alberto recibió lecciones de sus familiares de las artes marciales japonesas y entre ellas kendo, karate y judo y también recibía lecciones en el Centro Cultural Peruano Japonés en Lima y cuando podía concurría al la Federación de Judo y Karate que estaba ubicado en el Estadio Nacional.
Llegó a Cinturón Negro en karate y judo, fue sensei de una academia en Lima.
Alberto lo conocí en la empresa textil donde trabajamos y me sorprendió que siendo tan hábil para el deporte fuera un tipo tranquilo y pacifico, podríamos decir casi tímido, usaba lentes que siempre se los andaba levantando con el dedo índice derecho o limpiando las lunas con un pañuelo.
Le gustaban las fiestas y parecía que tenía sangre latina, digamos tropical, porque le gustaba bailar salsa y la cantaba en voz baja mientras bailaba, salía para las piezas de ritmos movidos y al bailar movía todo el cuerpo, lo hacia con los brazos estirados y movía la cabeza para los lados llevando el ritmo de la música, también bailaba huaynos, sobre todo huaylarsh era todo un típico huanca y al final no se perdía la marinera del cierre, como se acostumbraba antiguamente.

- Antonio, hay un tono, vamos.
Era su frase más importante y favorita de los días sábados,

Alberto era de carácter jovial, muy risueño y digamos que era muy respetuoso con todo el mundo, lo que le faltaba era saludar como los japoneses inclinando la cabeza, pero esto es solo un detalle, tenía mezclada sus tradiciones antiguas niponas con las peruanas.
En el Perú a todos los orientales y a los que tienen los ojos rasgados los llaman "chino o chinito" no importa si es chino, japonés o coreano y a Jorge todo el mundo le decían "chino" o "chinito".
Un buen día me pidió que lo acompañara al YMCA de Pueblo Libre, Young men's Christian Association, que es la asociación internacional de jóvenes, una ONG que tiene su sede en Ginebra, Suiza y una de sus actividades es promocionar los deportes y también la cultura entre los jóvenes y donde funcionaba una academia de yudo y karate.

- Solo quiero que veas como son las practicas de judo y si te agrada te inscribes, no te va a costar nada, todo es gratis.

- Vamos a ver, te acompaño pero sin compromiso.

Después de ver como era, me entusiasme y me inscribí como alumno o practicante, el Chino me vendió un judogi japonés, importado o sea original

- A su machu . . . (frase de agrado andino peruano) me dije.

Practiqué judo 3 años con el amigo 
Alberto 
y la verdad que el Chino era bien duro, como una piedra, era difícil  tumbarlo, parecía una roca, nunca lo pude hacer, a pesar que era de talla mas baja que yo y mas delgado, en cambio recibí muchas levantadas y aventadas al tatami por parte del Chino.
Aprendí mucho y también recibí charlas para dominar la ira y mantener la calma ante los problemas cotidianos, el judo más que una técnica de lucha, es una filosofía de paz y te enseña a ser pasivo y solo actuar en última instancia, en caso de ataque o agresión, entonces hay que reaccionar, no para maltratar o hacer daño, sino para reprimir o inmovilizar al atacante.
Alberto Higa era muy disciplinado y también practicaba karate, este arte marcial es mas violento y lo realizaba a partir de las 4 de la mañana, por 1 hora diaria, hasta las 5, un detalle que me impresionaba era que utilizaba un cuenco lleno de arena donde enterraba los dedos, los que los ponía bien estirados y los sumergía con fuerza, la que a veces la calentaba y esto le producía quemaduras y algunas llagas que al final se convertían en costras que se endurecían y terminaban formando callos en los nudillos de los dedos, el Chino era muy disciplinado.
Su calidad de descendiente de japoneses de la isla de Okinawa lo obligaba a practicar el "tegumi", que es una especie de karate okinawense, esto era por tradición, estaba, mejor dicho se sentía obligado a practicarlo y dado su condición de ser un descendiente de japoneses y especialmente de la Isla sureña, este arte marcial también lo practicaron su padre y antes sus abuelos.
De las 3 disciplinas que practicaba, la que más le atraía era el judo y lo practicaba en 3 lugares, en la Federación de Judo, el la YMCA, donde era sensei y en la casa de un amigo que tenía su propio dojo en Barranco a la que también me invitaron, solo se reunían los domingos en la mañana.
Alberto media 1 metro 69, de cuerpo delgado y usaba lentes, no aparentaba ser un deportista, más parecía un estudiante de secundaria.
Un día estando en la Federación, listo para retirarnos recibió un reto de un amigo que lo invitó a pasear por los barrios más bravos de la ciudad y caminar por sus calle a partir de las 6 de la tarde, 

- ¿Porqué vamos a hacer eso? inquirió Alberto.

- Quiero probarme hasta donde puedo llegar, solo lo haremos si es que nos importunan o agreden, así les podemos dar una lección para que no se metan con la gente.
Manifestó el amigo.

- Bueno vamos a probar para saber hasta donde podemos llegar en caso de un atraco.

A mi me pareció de mucha imprudencia, lógicamente to solo era un principiante y esta aventura era solo para Cinturones negros. 
Acordaron ir en grupo y al llegar al punto debían separarse y caminar a 20 o 30 metros de distancia de distancia cada uno por si fuera necesario intervenir, además iban a ser esperados de cerca por un auto con 2 personas mas, el punto era que no debían intervenir salvo peligro inminente contra las personas y solo usarían sus manos y piernas.
Escogieron un lugar llamado Tacora, en el distrito de La Victoria, entre el cerro San Cosme y el barrio de Manzanilla, es un mercadillo de cosas usadas y esta abarrotado de vendedores y casi no hay sitio por donde caminar, en la avenida y entre sus calles esta lleno de vendedores ambulantes y la mayoría venden todo lo que llevan los chatarreros y cachineros que recorren las calles de Lima comprando cosas usadas, en los alrededores existen muchos bares, es un lugar plagado de delincuentes, borrachines, prostitutas, mendigos, puro lumpen, que caminan por las calles que están llenas de puestos de vendedores de chatarra, ropa, calzados usados y entre ellos pasan los taxis y peatones, los que son asaltados al paso, algunos son atracados con armas blanca y de fuego, "cogoteos" estos son agarrados del cuello y ahorcados hasta perder el conocimiento y aprovechan para robarle todas sus pertenencias, atacan en grupo y después corren por diferentes rutas,  
El día acordado se reunieron 6 amigos y 
Alberto y llegaron a las 8 pm a la avenida Aviación, donde se encuentra Tacora, fueron bajando del auto y caminaron de 2 en 2 hacía el centro del mercadillo, Alberto iba adelante llevaba un celular de alta gama, una cuadra más allá fue interceptado, le cerraron el paso mientras un delincuente que apareció por la espalda lo cogió del cuello, otro le arrebató su celular, Alberto estiró un brazo, cogió el cuello del delincuente y tratando de agacharse lo jaló para y lo hizo volar para adelante, al caer Alberto lo pateó y aprovechó para saltar y patear al que lo había interceptado y le quitó el celular, volteó y alcanzó a golpear a un tercer delincuente, en ese momento se acercaron los otros karatecas y los delincuentes sorprendidos se alejaron rápidamente.

- ¿Todo bien?
Le preguntaron a 
Alberto.

- Parece que si.
Contestó 
Alberto.

- Ya me dio hambre, vámonos.

Joven aún y no se como hacía, Alberto estudió medicina en la Universidad de San Marcos y se especializó en Pediatría, después de recibirse y doctorarse puso un consultorio en la Pueblo Libre cerca al YMCA, solo pasaron 2 años y su inquietud lo llevó a Colorado, Estados Unidos de donde me escribió en varias oportunidades, contándome sus inquietudes, posteriormente abandonó todo en U.S. y viajó a Japón donde por fin sentó cabeza y se casó y formó un hogar con una linda japonesita, con la que tuvo 2 pequeños varoncitos y aprovechó para competir en las luchas de tegumi en Okinawa.

Vocabulario técnico de judo:

Dojo: gimnasio.
Obi: cinturón.
Sensei: profesor.
Tatami: lona o colchoneta para prácticas.
Tegumi: lucha originaria de Okinawa.
Judogui: uniforme o vestimenta para practicas

Antonio Encinas Carranza
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