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domingo, 17 de octubre de 2021

Ilusión de Navidad

 Ilusión de Navidad


Cuento de Navidad


Caminaba por la avenida principal, lo hacía todas las tardes de estos últimos días, iba contento, ensimismado, en medio de una muchedumbre donde algunos iban y otros venían, pero Gustavo iba muy entusiasmado y sumamente emocionado, le daban ganas de correr con los brazos abiertos y empezar a volar, pero por mas que corría no levantaba vuelo, quería tocar a la gente que pasaba a su lado, quería ver los paquetes, las compras, se paraba a mirar a los vendedores ambulantes y a su mercadería, mas los vendedores le hacían señas de que se retire, porque estaba tapando sus productos e impedía que los vieran las personas que pasaban y eran posibles clientes.
Gustavo seguía caminando y mirando, todo estaba rodeado de luces y se escuchaban los villancicos, los sonidos propios de la Navidad, de la cercanía de la Navidad, los villancicos, hasta el claxon de los autos le sonaban a campanas, los olores eran el esperado olor a Navidad, era como todos los años, todo era impresionante para sus 14 púberes años, aunque emocionalmente todavía era un pequeño niño.
El centro comercial no estaba lejos de su casa y acudía todas las tardes para pasear, se sentaba en el muro de una fuente y miraba a la gente caminar, los niños correr y a los jóvenes tomarse los selfies saltando, sonriendo, levantando los brazos, como fuere, pero Gustavo o Gustavito como lo llamaban, también respondía cuando alguien gritaba: "Vitooo ... ", se levantaba rapidito, como si se hubiera soltado un resorte.
Algunas veces ayudó a alguna señora conocida a cargar sus paquetes llenos de compras, por lo que siempre recibía una propina o le regalaban alguna golosina.
Al llegar la noche retornaba a su casa, en el camino siempre se encontraba con algunos amigos y se paraba a charlar y a bromear, luego seguía rumbo a su casa y ya no salía, en casa narraba las cosas que había visto, luego ingería sus alimentos, ayudaba a su madre y se iba a su dormitorio a dormir feliz, se acercaba la Navidad y la tensión crecía, la emoción aumentaba, esperaba recibir algún regalo, habría reunión en su casa y como todos los años le regalarían algo, comprendía que su familia pasaba por momentos difíciles, así que solo se entusiasmaba por la fiesta, solo por la Navidad en si y por su encanto, de todas maneras algo recibiría, posiblemente un polo o un pantalón, de lo que estaba seguro era de que comería pavo al horno y panetón, ya había uno sobre la mesa adornando al ambiente 
y tomaría una taza de chocolate como todos los años para setas fiestas de Navidad y el pavo se lo daban a su papá en su trabajo.
El día de Navidad hizo el mismo recorrido, pero estaba más emocionado que nunca, en el Centro Comercial había más gente que de costumbre, gente caminando con los niños a su lado, unos en coches, otros niños eran llevaban en brazos.
Las luces brillaban más que de costumbre, la emoción era mayor y Vito estaba más emocionado que nunca, de pronto escuchó una voz que lo llamaba: 
- Vitooo.
Volteó y vio a su primo Carlos que se le acercaba, al llegar lo abrazó y lo invitó a tomar un helado, después se fueron caminando, ya había caído la noche, de pronto Carlos inspirado por la Navidad lo tomó de la mano y comenzaron a elevarse lentamente y conforme se elevaban veían a la gente que estaba abajo, caminando, cargando los paquetes navideños, todos iban contentos, de la altura divisó las luces de las bombardas que se elevaban y abajo las luces del Centro Comercial, mientras más se alejaban más vistoso y colorido era el viaje, después de algunos segundos divisaron unas nubes llenas de luces de colores y al ingresar en ellas comenzaron a bajar, en medio de una ciudad había un gran castillo y estaba habitado por seres fantásticos, estaban todos los seres que tu puedas imaginar.
Lo primero que divisó fue un taller donde había mucho movimientos, le pareció el centro comercial de su ciudad, pues la gente se movía llevando paquetes, todos andaban apurados y uno que parecía el jefe indica que tengan cuidado que se podía dañar, que no corrieran por que se podrían tropezar, pero hubo algo que le llamó más la atención y fue ver que todos estaban felices y sonreían, algo que no se ve en su ciudad donde todos andan apurados y con las carotas, medios molestos y gruñones.
Era la Villa de Navidad, donde se originan las emociones que nos arrastran a todos en esta fecha tan mágica y encantadora y se reparten las ganas y las alegrías, los abrazos son gratis y les envían las ganas de salir y comprar regalos para la Nochebuena; allí nacen las voluntades de ayudar, de allí son los benefactores, los que ayudan a los niños y ancianos enfermos.
Los que tenemos familiares que ya no están en este mundo pero que nos acompañaron en las navidades pasadas, todos ellos se reúnen allí y desde esas alturas nos ven y nos hacen felices con solo mirarnos.
Cuando alguien la pasa triste es porque no tiene familiares en esta villa.

Antonio Encinas Carranza
Derechos de Autor Registrado

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