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martes, 25 de febrero de 2025

El jinete del desierto (Relato)

  El jinete del desierto


Cuento corto de Antonio Encinas Carranza


Johnny Gibson, era un ganadero y también un hábil jinete, conocía a los caballos y a cada rincón del valle, los bosques y el desierto que rodeaban su hogar y su granja, Johnny era dueño de una inmensa propiedad donde criaba ganado vacuno y algunos caballos.
Su granja, estaba ubicada en las afueras del pueblo, donde pasaba todo el día y era proveedor de carne para varios clientes, entre los que estaban la cadena de tiendas Walmart, los mercados de varios pueblos cercanos y al cuartel del ejercito que estaba cerca a su granja.
Su ganado era su orgullo, pero su corazón latía por una bella jovencita que vivía al otro lado del desierto que estaba al final del valle, en el había un pequeño oasis rodeado de palmeras y flores silvestres, allí vivía el amor de su vida, su hermosa novia, la distancia entre ellos era un desafío constante, pero su amor era más fuerte que cualquier obstáculo, por tal motivo lo conocían como el "Jinete del desierto".
Para llegar a la cabaña de sus amada, el jinete tenía que cruzar el desierto desolado y ardiente donde en el día la temperatura pasaba los 40 grados centígrados.
En las tardes en aquel lejano desierto el silencio reinaba y la Luna alumbraba tenuemente en medio del cielo azul oscuro y cada vez que lo recorría a lo lejos se escuchaba la melodía pegajosa que el jinete entonaba cada vez que retornaba a su casa después de ver a su querida, a su novia, con la que algún día tendría que compartir su vida, después de cumplir con ciertas exigencias.
Un día al terminar la jornada, Johnny se aventuró a cruzar el desierto para visitar a su amada, Johnny era un hombre rudo, de campo, curtido por el sol y el trabajo duro y esa tarde cruzó el desierto, iba algo distraído entonando una canción, mientras que la Luna que comenzaba a asomar alumbraba tenuemente el paraje que parecía un paisaje lunar y la imagen del jinete parecía lejana y su sombra se reflejaba alargada en el paisaje, sin embargo, en medio del vasto desierto, Johnny se desorientó y se desvió del camino que siempre recorría y que lo conocía perfectamente, pero la idea de verla nuevamente lo impulsaba a seguir adelante.
La arena se extendía interminable, todo era silencio y bajo la tenue luz de la Luna, iba cantando una tonada lanzada al viento y el ruido de los pasos del trote sereno del alazán brioso se escuchaban a distancia, todo iba bien y no habían temores ni sentimientos extraños, el viaje era largo y peligroso, pero Johnny lo conocía a la perfección y la idea de verla lo impulsaba a seguir adelante, sin embargo, en medio del vasto desierto, Johnny se desorientó y tomó un camino que no conocía, un camino equivocado y ya había recorrido un buen trecho cuando de pronto el caballo trastabilló y cayó de rodillas al suelo y el jinete soltó las riendas y cayó al piso asustado y golpeado del trancazo que se dio.
El caballo no se pudo levantar por mas que lo intentó y el jinete pálido y golpeado al levantarse miró para todos los lados buscando una salida al problema, el caballo había metido una de sus patas en un hoyo cavado por los roedores y el jinete cayó de bruces al piso y quedó todo adolorido y algo mareado, no pudo levantarse y se arrastró hasta una roca donde se sentó, mas allá había un grupo de cactus y a lo lejos la sombra de unas montañas y detrás de las montañas el mar, su casa y su ganado.
La zona estaba llena de hoyos, era una zona de roedores, había una infinidad de hoyos que los roedores cavan y forman galerías, es el mayor peligro en el desierto para los caballos porque terminan rompiéndose las patas o cañas.
Algo así le pasó al caballo, se había roto una de las patas delanteras y era imposible seguir adelante, había que sacrificarlo, pero y después que hacía el jinete sin su cabalgadura, solo sabía que tenía que seguir la ruta hacía las montañas que estaban al final del camino que originalmente estaba siguiendo, mientras tanto saco su rifle y le disparó al caballo matándolo en el instante, el ruido asustó a unas aves que alborotadas salieron volando.
Mientras tanto, en el oasis, su novia lo esperaba con impaciencia y al ver que Johnny no llegaba, el miedo comenzó a invadir su corazón, preocupada, reunió a sus amigos y familiares y les contó lo sucedido y organizaron una expedición de búsqueda.
Al día siguiente en su casa-granja a su gente les extrañaba la demora de Johnny y también decidieron salir a buscarlo, se formaron 2 grupos, uno salió rumbo al desierto y el otro siguió el camino del mar que llevaba hacía el Cuartel del Ejercito y el pueblo mas cercano, este grupo llegó al pueblo y preguntaron en el cuartel y no encontraron respuestas positiva.
El otro grupo que salió rumbo al desierto tomando la ruta normal porque creyeron que por esa ruta lo iban a encontrar fácilmente, sin pensar que esa no fue la ruta que había tomado Johnny y llegaron a la casa de Eloyse que estaba preocupada por que lo estaba esperando y sus familiares que habían organizado una expedición de búsqueda tampoco lo habían encontrado.
Ella se quedo desconsolada con la noticia de que no había llegado a su casa en toda la noche y la preocupación se incrementó y volvió a ordenar que salgan varios grupos de emergencia en búsqueda de Johnny.
Día tras día, el grupo rastreó el desierto en busca de Johnny, la esperanza se desvanecía con cada puesta de sol, pero no se rindieron, sabían que Johnny era fuerte y astuto, pero el desierto era un enemigo implacable.
El miedo se apoderó de los buscadores.

- ¿Había sido atacado por una bestia? ¿un oso quizás?
- ¿Alguien lo había emboscado?

Los familiares se hacían muchas preguntas, las que quedaban sin respuestas.
No había señales claras de lucha, pero el bosque guardaba sus propios secretos.
Lo buscaron por el desierto y por la playa y llegaron al pueblo y no lo encontraron,
hasta que al hermano menor de Johnny se le ocurrió seguir la ruta de la montaña que llevaba hacía la zona de los roedores conocidos como: perritos de la pradera, estos roedores cavan largas galerías en los desiertos y praderas donde muchas veces los caballos se rompen las piernas y tienen que ser sacrificados para que no sufran.

- ¿Había sido atacado por una bestia? ¿un oso quizás?
- ¿Alguien lo había emboscado?
- ¿Quizás lo habían secuestrado?

Los familiares se hacían muchas preguntas, las que quedaban sin respuestas.
No había señales claras de lucha, pero el bosque guardaba sus propios secretos.
Los jinetes intercambiaron miradas preocupadas, uno de ellos, el viejo Tomás, hombre de mucha sapiencia aconsejo tener paciencia.
- No desesperen, tranquilos y sigamos buscándolo.

Johnny tuvo que haber seguido a pie.
Guiados por la intuición y la experiencia, siguieron el rastro.
La tierra húmeda revelaba huellas desiguales, como si Johnny hubiera caminado con dificultad, más adelante, encontraron un pañuelo enredado en una rama espinosa.
Era de él.
- ¡Sigue vivo!

Exclamó Miguel, su mejor amigo, pero el alivio duró poco.
Más adelante, las huellas desaparecían abruptamente, como si se lo hubiera tragado la tierra.
Cerca de un viejo roble, hallaron algo que heló su sangre: un cuchillo enterrado en el suelo y marcas de arrastre.
- Alguien lo ha atacado y se lo a llevado…

Dijo Tomás, con voz grave.
La brisa nocturna agitó las ramas del bosque, como si la propia naturaleza quisiera advertirles del peligro. Johnny estaba en algún lugar, herido o prisionero… y no estaban solos.
Finalmente, después de días de búsqueda, encontraron a Johnny. Estaba débil y deshidratado, pero vivo., lo llevaron de vuelta al oasis, donde su amada lo esperaba con lágrimas en los ojos.
Johnny se recuperó rápidamente, rodeado del amor de su novia y el apoyo de sus amigos y familiares.
Aprendió una valiosa lección sobre los peligros del desierto y la importancia de la precaución.
A partir de ese día, Johnny se volvió más cauteloso al cruzar el desierto.
Siempre viajaba acompañado y tomaba todas las precauciones necesarias.
Pero su amor por su novia no disminuyó, al contrario, se fortaleció aún más, sabiendo que su corazón siempre lo guiaría de vuelta a ella, sin importar los obstáculos y no quisieron volver a pasar por este tipo de contratiempos, así que decidieron casarse lo mas rápido posible y para reunirse de por vida, vivir juntos y hasta que Dios quiera y solo la muerte los podrá separar.