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jueves, 19 de septiembre de 2024

13 Cuentos cortos y 1 Monólogo apasionado

13 Cuentos cortos y 1 Monólogo apasionado

Libro de Antonio Encinas Carranza


13 Cuentos cortos y 1 Monólogo apasionado: Monólogo de un nombre enamorado y 13 cuentos cortos (Spanish Edition) Tapa blanda – Texto grande, 15 Septiembre 2023


Esta obra contiene 13 cuentos cortos de diferente tenor e historias sobre leyendas de barcos antiguos, otro sobre un naufrago, un policía de ronda nocturno, un conflicto bélico, una historia de ninfas y duendes, la sala de emergencias de un hospital, un pueblo pequeño del campo, un templo antiguo gótico, la historia de un huerfanito, y otro de una hermosa niña y por último un Monólogo de un hombre enamorado y apasionado, el tema esta dividido en varias partes para poder entenderlo mejor.
Son temas interesantes que pueden capturar al lector y que le parezcan muy cortos, pero eso es mejor a lecturas mas largas y que a veces terminan aburriendo al mismo y pierdan el sabor y al aburrirse pronto terminan abandonando el libro en cualquier lugar
Mi próxima obra será sobre poesía positiva.

viernes, 15 de octubre de 2021

Un barco llamado Satanás

 Un barco llamado Satanás



El barco se llamaba Satanás, era una goleta del siglo XVIII, barco mediano y muy ligero, con más de 10 años navegando por los 7 mares, tenía 3 mástiles y 15 tripulantes, sus velas estaban raídas y llevaba una bandera sobre una de las velas del palo mayor, con la estampa del diablo; nadie sabe porqué, aunque cuentan los ancianos que ese barco se construyó con madera del ataúd de Belzebú, quién fue un aliado de Satanás en la rebelión que hubo en el infierno hace varios siglos.
El capitán de la goleta, fungía de timonel y había visitado todas las islas de todos los mares y todas las costas y la suma de millas que habían navegado eran superiores a dar la vuelta al mundo 5 veces, sin contar las veces que viajó al Polo Norte.
El capitán era un viejo marino de barbas que terminaba en punta y de cara colorada, de unos 60 años, que tenía un parche en el ojo izquierdo producto de un duelo con un extraño marino en tierras lejanas, pero tuvo muchos otros enfrentamientos con  marinos de allende los mares y en los bares de los puertos del caribe, también se enfrentó a guerreros belicosos de alguna de las tantas islas extrañas que hay en todos los mares.
A los puertos que arribaban causaban un pánico tremendo, los tripulantes al bajar ya estaban borrachos y acudían en grupo al bar más cercano a seguir consumiendo ron caribeño o vodka de las estepas rusas u cualquier otro aguardiente fuerte, que quemara la garganta, se consumían todo el licor existente y se peleaban con todo el mundo.

Entre los tripulantes, había un marino que decía que era al que llamaban Damón, que era medio loco, a quién algunas veces el capitán lo dejaba en el barco cuidandolo, de guardia, lo que hacía de mal humor y para impedir que cometa más desajustes, lo que a la final complicaba a todos. 
Este marinero había asesinado a varias personas, también lo llamaban le "Ronco" por tener voz gruesa o ser vozarrón y sus gritos causaban más temor que su misma estampa o figura.
Después regresaban al barco a "dormir la mona", alguna vez alguién intentó despertarlo y un marinero cayó al mar y nadie se dió cuenta, como pudo salió, mojado y asustado y se tiro en el piso de la cubierta donde se quedó dormido, pero mas de miedo y no comentó nada.
Al día siguiente en la noche zarparon, de pronto y mientras navegaban  se presentó una gran tormenta y en medio de la borrasca se cruzaron en el mar con otra fragata y al ver que era española la asaltaron, sabían que estas naves siempre llevaban oro o plata y otras cosas de gran valor, fue rápido y fácil dominar a la tripulación y después que los sometieron los arrojaron al mar, dueños del barco se echaron a buscar por todos los rincones, en las bodegas encontraron un cargamento de oro y plata proveniente de México y lo robaron, secuestraron a dos mujeres que eran transportadas hacía Europa y 3 días después las abandonaron cerca de las Islas Barlovento.
En otra oportunidad cuando iban navegando rumbo al Mar Caribe se encontraron con otra tormenta, el mar estaba enfermo, los tripulantes perdían la estabilidad y tuvieron que amarrarse en algún mástil, algunos se treparon al palo mayor y de allí no se movieron, la alta marejada al piloto lo aventó fuera de la cabina y cayó sobre cubierta, pero el barco siguió firme aguantando la furia de la tormenta, hasta que el mar se calmó.
Eso pasó muchas veces y se decía que Satanás tomaba el mando y el timón solo le obedecía a el.
Una noche al navegar por los mares del sur y cerca de tierra, fue asaltado por unos nativos que se acercaron en grandes lanchas, ellos iban con dagas en la boca, machetes al cinto y rollos de cuerdas con gancho que lanzaron sobre la borda, al quedar atrapados los ganchos comenzaron a subir trepándose hábilmente y los tripulantes huyeron hacía los camarotes donde se encerraron y a los que alcanzaron fueron degollados en cuestión de segundos. 
Misteriosamente apareció un pulpo gigante que se trepó a la cubierta del barco y con sus tentáculos cogía a los nativos y se los tragaba, los que se escaparon se lanzaban al mar y huían nadando apurados ante el peligro de ser tragados vivos por el monstruoso animal que parecía haberse escapado del infierno.
La gente temerosa creía que era un barco del demonio y trataban de no acercarse, las naves marinas, barcos y lanchas huían al verlo a la distancia y cuando estaba fondeado en algún puerto del Caribe no se les acercaban y se persignaban alejándose rápidamente 
y los que ayudaban a trasbordar el cargamento nunca se cansaban, cuando navegaba la gente creía que el demonio lo volvía invisible, porque a lo lejos se perdía rodeado por la niebla, nadie se atrevía a perseguirlos.
Los marinos más ancianos contaban que nadie podían hacerles frente, pues quedaban como paralizados, adormecidos y atontados y cuando el barco se alejaba, desaparecía en la bruma del mar, era como si estuviera protegido por el maligno.
A lo lejos cuando la goleta se perdía entre la bruma se veía una sombra que viajaba en la parte trasera y cuando silbava el viento se escuchaba una risa diabólica.

Antonio Encinas Carranza
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