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miércoles, 30 de noviembre de 2016

La hija egoísta

Le pidió volver a casarse

    La hija egoísta


El consejo
Carmela, es una señora natural de un país de América del Sur, ella nació y reside en una ciudad donde reina el sol todo el año, aunque eso es bien común en esta parte del mundo, pero el atractivo mayor de la ciudad es que es productora de unos excelentes vinos, muy reconocidos y que se exportan a Europa en grandes cantidades, aunque en América del Sur hay varias regiones que son vitivinícolas, las hay en Perú, Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay.


La historia radica en que Carmela de 57 años, es casada, tiene 3 hijos, todos mayores, profesionales y 2 son casados: Carlos Alberto, 36 años, ingeniero, casado con Isabel, dos hijos; Jorge Luis 34 años, abogado, casado con María Luisa, una hija y la única mujer es Flor de María 33 años, medico pediatra y soltera.
Parece una familia feliz a simple vista, pero aquí falta el padre, como se habrán dado cuenta, el señor quién también es ingeniero, se retiró de su casa por problemas de culpas por infidelidad, así es; diez años atrás, Carmela se había enterado que su esposo Carlos, con quién estaba casada por lo civil y religioso, estaba saliendo con otra mujer y le había alquilado un departamento, al otro lado de la ciudad, como no hay "crimen perfecto" Carmela se enteró y tras pensarlo mucho le pidió el divorcio, era lo más sensato.
Carlos aceptó y se fue a vivir con su nueva pareja, tramitaron el divorcio por mutuo disenso, ambos estaban de acuerdo; pasaron los años, la nueva pareja convivieron solo 4 años y ella lo abandonó, había diferencia en las edades, ella era muy joven y al parecer un poco desorientada; Carlos se quedó solo en su departamento y solo veía a sus hijos varones de vez en cuando, a su hija Flor de María, nunca la volvió a ver, ella no lo quería ver, andaba resentida con su padre, aunque más parecía odio, porqué ni siquiera lo mencionaba, para nada.
Un buen día Carmela y Carlos se encontraron de casualidad y charlaron varios minutos, Carlos tenía una reunión, pero la convenció en volverse a encontrar para conversar sobre temas que atañían a la familia, hubo varías reuniones, Carmela se enteró que Carlos vivía solo desde hacía muchos años, le dio algo de pena, reuniones van y vienen, Carlos le propone el matrimonio nuevamente, ella no se sorprende, esperaba con ansias que se lo dijera, nunca dejo de quererlo, le propuso primero hablar con sus hijos y acordaron volverse a reunir en unos días.
Carmela reunió a sus 3 hijos y les soltó la sorpresa, muy contenta, esperando que todos saltaran de alegría y fue así todos saltaron menos una, Flor de María, que puso el grito en el cielo, soltó varias groserías, maldijo, los demonios le saltaron por la boca, todos se quedaron sorprendidos, nadie esperaba esa reacción, parecería que la soltería y la ciencia la habían trastornado 
y se opuso radicalmente a esa unión, Carmela se quedo callada, soltó algunas lagrimas de la pura bronca que tenía, los hermanos se miraron sin soltar un comentario, la iracunda hija, se alejo, amenazando con impedir la vuelta de ese señor a la casa.
Carmela consultó con una persona de su confianza para que le pueda dar un consejo, y esta persona le pidió que le comentara todos los pormenores de su angustia y cual era su problema; Carmela le contó todo, de Carlos, de su propuesta para regresar a su casa y la negativa decisión de Flor de María, que los había dejado pasmados a toda la familia, no sabía que hacer.
El consejero solo atinó a decirle que la hija no tenía nada que hacer en este tema, la decisión de volver como pareja a sus padres, era solo de ellos, de nadie más, ellos eran persona mayores y en este caso los hijos tenían que aceptar con todo respeto lo que ellos habían decidido, la actitud de la hija era egoísta y le dijo que no le hiciera caso, así se hubieran opuesto los 3, igual no tenía que hacerles caso, si ella había decidido aceptar a su ex esposo a volverse a casar, era solo problema de los dos y de nadie más, la hija solo tenia que recibir la información y punto, le pareciera bien o mal es su problema o satisfacción.