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lunes, 18 de octubre de 2021

El barco fantasma

 El barco fantasma


Fragata perdida


Era una fragata pequeña de 3 palos estaba en un puerto seguro y al partir encalló cerca del puerto, estaba llevando carga valiosa, pronto acudieron en su auxilio los sistemas de ayuda del puerto, después que rescataron la carga, abandonaron el barco y este se hundió en el mar y fue vivienda de los peces, pulpos y estrellas.
Una sirena abandonada con sus 3 hijitos encontró el barco y lo adaptó como vivienda, le puso cortinas a las ventanas y la cubierta estaba adornado de flores y allí jugaban los niños, después la sirena se mudó a un barco mas grande en una zona mas convencional, más tradicional.
Con el tiempo al barco lo sacaron a flote para restaurarlo, lo iban a pintar, le iban a cambiar los 3 mástiles y a zurcir las velas que estaban medias rasgadas.
Después de algunos días, las olas y la marea lo arrastraron y se lo llevaron mar adentro:

- Era el karma del barco, nació para sufrir.

- ¿O cometió algunos abusos? . . .

- ¡Vaya ud, a saber!

Cuenta la historia que pasaba de boca en boca, que los abuelos contaban en las noches a sus nietos y en tertulias después de la cena, que un barco oriental que pasaba por allí lo recogió, lo enganchó y se lo llevó a su guarida, pues este . . . era un barco de piratas que lo llevó a un grupo de islas remotas y solitarias y allí lo abandonó al no poder sacarle provecho alguno.
Al pequeño barco lo buscaba su dueño, quién navegó por los 7 mares, indagó y preguntó en todas las islas:

- ¿Habrán visto un barco moderno con las velas zurcidas que navegaba en el tiempo y que iba arrastrado por el viento?

Mientras tanto el barco llegó a un puerto del norte y recogió un cofre dorado y lo llevó mar adentro; llevando carga tan valiosa fue atacado por un barco pirata que navegaba sobre las nubes entre un mar de estrellas púberes, fue abordado y capturado y los piratas los llevaron a su refugio que quedaba en una bella isla tropical, donde anclaron en un puerto seguro y encadenaron a la pobre fragata pequeña.
La reina de la isla era joven y muy hermosa, pero muy sanguinaria, tanto así que brindaba con sangre en vez de vino.
La marea rompió las cadenas del pesado ancla y el barco fantasma volvió a soñar con el mar y zarpó con destino a barlovento, abandonando el puerto lentamente se fue internando y se fue alejando, navegando a la deriva y así iba el barco, sin control, sin rumbo fijo y en medio de una densa neblina avanzaba perdiéndose en la bruma.
El mascarón cortaba la niebla y el agua como una cuchilla y avanzaba suavemente, meciéndose con las olas y la marea, alejándose de la orilla, mientras el faro que lo guiaba lloraba lágrimas de luz, en un viaje de triste agonía.
Una tormenta amenazó al tiempo y entre los vaivenes de grandes olas el barco perdió el timón y quedó tristemente encallado entre los escollos, que eran unas grandes rocas que habían llegado huyendo de la mar brava.
El barco naufragó, el cuadro del antiguo capitán no abandonó el barco, se quedó solo después que todos los fantasmas de la tripulación utilizaran los botes salvavidas para salvarse, como buen capitán se hundió con el barco y con sus penas.
Entre el tiempo brumoso, mientras se iba alejando, el barco se iba perdiendo en medio de una cortina gris y brumosa.
Al pasar la tormenta y volver la calma, no encontraron al barco pequeño y nunca más se supo de el.
Solo una línea dorada marcaba la luz de la Luna sobre las aguas azules del ancho mar y en el se reflejaba la sombra de la fragata que quedó impregnada en la faz del satélite que acompaña de la Tierra. 

Antonio Encinas Carranza
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