Los Jardines de la Villa
La luz de la luna apenas iluminaba los contornos de la villa, proyectando sombras alargadas y distorsionadas sobre los altos muros y sobre las personas, las que parecían fantasmas y el silencio era casi absoluto que fue roto solo por el lejano ulular de un búho y el susurro del viento al chocar contra las copas de los árboles.
Era medianoche y los hombres llegaron a la hora acordada, en un auto negro de lunas polarizadas, se estacionaron cerca a la puerta principal de la villa, luego se les acercó otro hombre que había estado vigilando y controlando quién entraba o salía de la villa y uno de los hombres que parecía estar a cargo de la operación bajó del auto con sigilo, asegurándose de que nadie los estuviera observando y notaron que en la entrada de la mansión de arquitectura francesa o cháteau, similar a un castillo había una reja de hierro forjado y que estaban algo oxidadas, esas rejas antiguas eran pesadas y estaba asegurado con 2 candados grandes antiguos que protegían a la mansión de estilo victoriano, de 2 pisos y grandes ventanas protegidas también con rejas de fierro forjado, al centro y sobre la puerta principal de la mansión había en el segundo y tercer piso varias ventanas y 2 hermosos balcones; ventanas y balcón estaban cubiertas de finas y hermosas cortinas de encajes y rodeados de plantas trepadoras y flores de diversos colores, donde se distinguid principalmente el rojo, amarillo y lila.
El techo era a 2 aguas y rodeando la casa un camino empedrado con lajas de piedra.
Los muros que rodeaban a la mansión tenían 2 metros de altura y al centro de los jardines había una hermosa fuente redonda de agua, con una sirena al centro y rodeándola 4 tritones surtidores de agua rodeándola.
Luego buscaron como ingresar a la villa que estaba cercada por altos muros que rodeaban los jardines y señaló los candados de la reja oxidada, otro miembro del grupo rápidamente sacó una herramienta envuelta en tela para evitar que el metal hiciera ruido y rompió el candado tratando de hacer el menor ruido posible, con manos expertas, manipuló los candados hasta que uno de ellos cedió con un leve "clic".
Justo en ese instante, un sonido seco y fuerte resonó dentro de la mansión, en ese mismo instante, una de las luces del segundo piso se apagó abruptamente, era como si alguien los estuviera esperando adentro y los hombres se quedaron inmóviles, conteniendo la respiración.
- Ustedes los vieron
Murmuró muy quedo uno de los hombres con la voz tensa
El líder no respondió de inmediato, miró a su alrededor, asegurándose de que no hubiera alarmas o cámaras escondidas, luego hizo una señal para que continuaran.
El segundo candado cedió y la reja se abrió con un chirrido metálico que parecía amplificarse en la quietud de la noche.
Ingresaron con rapidez, pegándose a la sombra de los muros y avanzando por el camino de piedra que llevaba a la puerta principal.
Cuando estaban a mitad de camino, una brisa helada recorrió el jardín, haciendo crujir las hojas secas esparcidas en el suelo.
Cuando estaban a mitad de camino, una brisa helada recorrió el jardín, haciendo crujir las hojas secas esparcidas en el suelo.
Los 4 individuos al ver que era difícil ingresar a la mansión, se acercaron al auto, abrieron la maletera y sacaron palancas y una palanca pata de cabra con la que rompieron los candados y abrieron las puertas logrando entrar con bastante sigilo, pero al abrir la puerta se dieron cuenta que era muy pesada y rechinaron los dientes con su chirrido abrupto que alertó a los guardianes.
Los guardias se detuvieron en seco al ver caer a los perros, sus cuerpos inmóviles sobre el sendero de piedra. La sorpresa los paralizó por un instante, pero pronto intentaron reaccionar. Uno de ellos llevó la mano a su cinturón, quizás para sacar un arma o activar una alarma, pero el líder de los intrusos se adelanto y le disparó matándolo al instante
- Ni lo pienses.
- Ni lo pienses.
Dijo con voz fría, apuntándole directamente al pecho.
El guardia herido gruñó de dolor, llevándose una mano al brazo sangrante, pero mantuvo una mirada desafiante.
El guardia herido gruñó de dolor, llevándose una mano al brazo sangrante, pero mantuvo una mirada desafiante.
Su compañero, en cambio, levantó las manos de inmediato.
- Suéltalo.
- Suéltalo.
Ordenó el líder, señalando la cadena del segundo perro aún en manos del guardia herido
Con una mueca de rabia, el hombre obedeció, dejando que la cadena cayera al suelo con un tintineo metálico.
El silencio se hizo espeso en el aire.
Con una mueca de rabia, el hombre obedeció, dejando que la cadena cayera al suelo con un tintineo metálico.
El silencio se hizo espeso en el aire.
Desde la mansión, las cortinas de una de las ventanas se movieron apenas, como si alguien estuviera observando la escena.
Uno de los intrusos se acercó a los guardias, revisándolos con rapidez.
- No están armados.
Uno de los intrusos se acercó a los guardias, revisándolos con rapidez.
- No están armados.
Informó en voz baja.
El líder asiste.
- Ahora ¿qué?
El líder asiste.
- Ahora ¿qué?
Preguntó uno de los intrusos.
El líder miró hacia la mansión
El líder miró hacia la mansión
Al sentir el ruido los guardianes de la mansión se acercaron corriendo, uno de ellos contenía a 2 perros pitbull con bozal y uno con corres y el otro con cadena.
Los recién llegados sacaron sus armas y dispararon a los perros matándolos al instante, las armas contaban con silenciadores y los guardias fueron obligados a rendirse, solo el que llevaba a los perros recibió un roce de una bala que no le causó mucho daño.
Los guardias se rindieron y fueron amarrados con las correas y cadenas de los perros y luego los amordazaron, luego recibieron las amenazas de muerte si no obedecían las ordenes que les lanzaron los recién llegados.
Estos personajes estaban vestidos todo de negro y usaban sombreros negros de ala ancha y curvados hacía adelante, también llevaban mascarillas negras, uno llevaba un pañuelo negro que le tapaba la boca.
Una vez doblegados los guardianes, los recién llegados cruzaron los amplios jardines hasta llegar a la casa antigua y abrieron la amplia puerta de 2 hojas y se quedaron admirados del estilo neoclásico de su arquitectura y el inmenso escalera que se bifurcaba en 2, toda de mármol de Carrara, así como los pedestales con los bustos de los antiguos propietarios que habían sido caballeros antiguos pertenecientes a una familia de rancio abolengo muy antigua.
Era de noche y los faroles de la entrada de la mansión estaban encendidos, pero las luces que emitían eran tenues y convertían al jardín en un lugar fúnebre, donde las sombras se alargaban y parecían que perseguían a las personas, también daban la sensación de ser personajes liberados de algún hechizo olvidado.
Dentro de la casa, en el amplio salón de entrada el péndulo del viejo reloj se detuvo a la hora exacta que ocurrió el crimen y al huir el asesino se detuvo frente al espejo gótico y al mirarse su imagen quedó atrapada.
Unos cuervos que anidaban en los vetustos y centenarios árboles del jardín se incomodaron con el ruido y comenzaron a a graznar y a alertar a sus congéneres, produciendo pánico entre las demás aves que se asustaron y levantaron vuelo desordenado, causando extrañeza y produciendo que se levante una gran polvareda mezclada con plumas sueltas por el fuerte aleteo.

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