Los franceses
Llegué al aeropuerto Jorge Chavez de Lima y me estacioné para esperar a un amigo que llegaba de viaje, cuando de pronto se me acercó un grupo de 4 turistas quienes habían llegado a Lima, eran 2 parejas de franceses y me confundieron con un taxista al verme sentado en mi auto y me preguntaron en un castellano fluido, si los podría llevarlos al centro de Lima y cual era la tarifa.
- Si no tienen inconveniente y esperan que llegue un amigo los llevó y hasta gratis.
Solo uno de ellos entendía el español, y para mi sorpresa, ellos aceptaron mi propuesta, me dejaron asombrado, no esperaba tal respuesta, pero estaban en el camino, mi amigo también vivía en el centro.
Después de dejar a mi amigo lleve a los franceses a su destino, un pequeño hotel en el jirón Ica, a 2 cuadras del jirón de La Unión, muy atentos los franceses me pagaron y me contrataron para el día siguiente.
Tenía que recordar sus nombres para poder preguntar por ellos y eran: Agnés, Marie, Thierry y Pierre.
Querían realizar una "tournée", un corto recorrido por Lima y luego tendría que llevarlo a una reunión de franceses residentes en el Perú y así fue y después de dejarlos en su Idioma, Chile, México, Argentina, Cuba, Fachada, Edificio, Esqui les gustaban los curiosos, cosa que no podían evitar porque allí funcionaba un terminal terrestre y los buses salían y llegaban continuamente.
Ese aviso me puso nervioso y creí que eran mafiosos, estaba medio asustado, de pronto me paré para ir al baño y ingrese sin querer a un ambiente grande, inmenso, con un estrado al fondo; habían muchas personas, al parecer todos eran franceses, cruce de lado a lado y vi que al fondo estaba la puerta de salida y salí sin ningún contratiempo y cuando tuve que regresar de nuevo las personas que estaban en la puerta me lo impidieron, no me dejaron entrar.
Por mas que les explicaba que buscaba una salida y me indicaron otro camino hacia donde había una escalera enorme, la subí y arriba caminé y crucé hasta llegar a otro salón que estaba lleno de turistas aparentemente franceses con sus equipajes.
Busque otra escalera para bajar al primer piso y como no lo encontré le pregunté a un señor que me atendió al punto, le pregunté en francés y me contestó:
- Je ne le comprends pas (No lo entiendo)
Intenté explicarle en otro idioma y tampoco logré que me entendiera.
Como no me entendía mi pobre francés le hable en castellano y el individuo aquel trató de adivinar mi acento y mencionó a varios países sudamericanos:
- ¿Chile? ¿Argentina? ¿México? ¿Cuba?
Al final movió la cabeza negativamente.
- Pérou.
Le dije y abrió los ojos y movió la cabeza afirmativamente:
- Oui, oui.
Busque otra escalera para bajar al primer piso y como no lo encontré le pregunté a un señor que me atendió al punto, le pregunté en francés y me contestó:
- Je ne le comprends pas (No lo entiendo)
Intenté explicarle en otro idioma y tampoco logré que me entendiera.
Como no me entendía mi pobre francés le hable en castellano y el individuo aquel trató de adivinar mi acento y mencionó a varios países sudamericanos:
- ¿Chile? ¿Argentina? ¿México? ¿Cuba?
Al final movió la cabeza negativamente.
- Pérou.
Le dije y abrió los ojos y movió la cabeza afirmativamente:
- Oui, oui.
Replicó, se dio media vuelta y se alejó y desapareció de mi vista y nuevamente solo seguí buscando la salida.
Cuando la encontré los hombres de la mafia ya se habían dado cuenta de mi presencia y habían ordenado que me siguieran y ordenaron a 2 hombres que investigaran el porqué de mi presencia y que andaba buscando.
Entre tanto, al fin encontré la salida y me apresuré a salir del hotel y una vez afuera sentí el aire fresco correr, caminé varios metros y al llegar a la esquina me arrecosté a un poste y después a la fachada del enorme edificio.
Los 2 hombres llegaron a la puerta y buscaron con la mirada, hasta que me vieron
Cuando la encontré los hombres de la mafia ya se habían dado cuenta de mi presencia y habían ordenado que me siguieran y ordenaron a 2 hombres que investigaran el porqué de mi presencia y que andaba buscando.
Entre tanto, al fin encontré la salida y me apresuré a salir del hotel y una vez afuera sentí el aire fresco correr, caminé varios metros y al llegar a la esquina me arrecosté a un poste y después a la fachada del enorme edificio.
Los 2 hombres llegaron a la puerta y buscaron con la mirada, hasta que me vieron
parado en la esquina del edificio, se acercaron y se pararon junto a mi, como dándome protección, pero era una advertencia,
- Cuidado, te estamos vigilando.
Justo en es momento llegaron Agnés, Marie, Thierry y Pierre, subieron al auto y me pidieron que los leva a su hostal.
Así lo hice pero algo asustado y en silencio, una vez que los deje, me alejé rápidamente para nunca mas volver.
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario