viernes, 15 de octubre de 2021

Las Catacumbas de San Francisco

 Las Catacumbas de San Francisco


Antonio Encinas Carranza

Las Catacumbas de San Francisco de Lima fueron construidas al mismo estilo de las catacumbas de Europa, especialmente como las de Cartagena en Murcia o la de Cádiz o Madrid en España o las de Francia.
Están llenas de túneles y pasadizos y galerías ocultas, trampas, criptas y pozos y pasadizos o canales que llegan a distancias de varios kilómetros.
Fueron construidas para enterrar a los sacerdotes franciscanos que morían por su avanzada edad o por alguna enfermedad y a monjas clarisas franciscanas y al pasar el tiempo sus huesos se usaron para adornar las paredes de las criptas.
Las criptas eran bóvedas circulares profundas con paredes circulares que llegaban hasta el techo y se llenaron de osamentas con el pasar del tiempo.
En Piura, a 1,000 kilómetros de Lima una joven pareja de enamorados decidieron irse de vacaciones a la capital 
Marcos le había narrado a su novia María Angélica lo que sabía sobre las Catacumbas de San Francisco y su interés por viajar y conocerlas, por la forma como le contó logró que ella también se interesara en el tema, Marcos había leído mucho sobre las catacumbas y a la vez sus amigos y familiares que habían estado en Lima les habían narrado maravillas sobre el museo de San Francisco y lo emocionante que era y sobre todo misterioso y que no deberían dejar de visitarlo, por estas razones se había decidido a viajar y conocer Lima, la Lima antigua, la de las leyendas, la Lima Virreinal.
Después de despedirse de la familia y los amigos que habían llegado al terminal de buses interprovinciales, Marcos y María Angélica, subieron al bus de 2 pisos, se acomodaron en los asientos respectivos, según marcaba los boletos de los pasajes y poco rato después el piloto cerró las puertas y la terramoza anunció la partida a Lima.
Salieron el domingo a las 4 de la tarde de la ciudad de Piura y después de un viaje tranquilo, antes de llegar la terramoza les sirvió café y dos sanguches con jamón a cada uno como desayuno, llegaron al terminal terrestre a las 8 de la mañana del día lunes, el bus tardó 16 horas para llegar al centro de Lima y se iban a quedar solo una semana, se hospedaron en un hotel pequeño del centro y descansaron de la tensión del viaje unas 2 horas.
Al mediodía antes de almorzar vieron lo que iban a comer, a conocer y a comprar los regalos y los encargos pertinentes, luego salieron a dar una vuelta para conocer la cercanía y averiguar a donde estaba la Plaza de Armas y los lugares que iban a conocer, Marcos ya había estado en Lima hacía más de 5 años, lo trajo su padre, pero sus recuerdos eran muy vagos, después de cenar y como la tarde estaba muy fría se acostaron temprano, en la cama dialogaron sobre todo lo que sabían de la historia de Lima y sus templos, lo que pensaban comer, hasta que se quedaron dormidos, había mucha emoción, venían del norte, de una región muy conservadora
Al día siguiente se levantaron temprano y alegres, pues les esperaba momentos placenteros y muy contentos salieron a pasear por las calles antiguas de la ciudad, a esa hora casi siempre llovizna o garúa en Lima, buscaron donde tomar el desayuno, los restaurantes ofrecen tamales y chicharrón, que caen bien con un café cargadito, después recorrieron el Jirón de la Unión hasta la Plaza San Martín, volvieron sobre sus pasos y luego subieron por el jirón Ucayali 4 cuadras hasta el Mercado Central, dieron vueltas por el barrio chino y a mediodía retornaron a la Plaza de Armas donde se encuentran la Municipalidad de Lima, la Catedral y se acomodaron entre la gente que esperaba el cambio de guardia en el Palacio de Gobierno, suceso que se realiza todos los día a las 12 del mediodía, es muy llamativo ver a los soldados con trajes de gala, cascos plateados y al compás de las trompetas y tambores entonan diferentes marchas, algo de música clásica y a veces interpretan música peruana, tuvieron la suerte de ver al presidente en la puerta principal despidiendo a un embajador que salió raudo en un auto diplomático después de los saludos protocolares a cargo de la guardia de palacio.
Terminado el cambio de guardia almorzaron en un restaurante cercano, de allí caminaron por el jirón Wiese hasta el jirón Ancash que se inicia al costado del palacio y de donde se puede divisar la hermosa arquitectura barroca de la iglesia y convento de San Francisco cuya construcción muy antigua y data de 1535, siendo una de las primeras iglesias construidas por los españoles, hoy también es un museo y es uno de los atractivos de la ciudad por sus antiquísimas Catacumbas.
Apuraron el paso hasta que llegaron al convento cruzaron las rejas, pasaron por la placita central que estaba lleno de palomas y los visitantes les arrojan el maíz  que compran a una vendedora anciana, octogenaria que parece que ya debía jubilarse, pero ella incansablemente acude todos los días, desde muy tempano a vender  sus bolsitas de maíz; Marcos y María Angelica se acercaron a la puerta del museo, miraron con mucha curiosidad, la sala era de techo alto y artesonado, muchos cuadros antiguos de la escuela cusqueña colgaban de las altas paredes, los muebles oscuros de madera tallada, todo era antiguo y solemne, se les acercó un guía y les ofreció llevarlos a recorrer las catacumbas, también les indicó que tenían que pagar por las entradas, el costo era de 20 soles por persona, abonaron con efectivo, luego se acercó un monje y le dijo al guía que lo necesitaban en la oficina y que el se encargaría de guiar a los turistas, después de efectuar el pago de las entradas y recibir los recibos respectivos, se los  mostraron al monje guía que les dio la mano, su nombre y luego de dialogar unos segundos reunió a otros 4 turistas franceses que lo estaban esperando y les indicó que se iniciaba el recorrido y los invitó a seguirlo: 

- Pasen por acá.

Les señaló con la mano estirada y les advirtió:

- Tengan cuidado con las puerta  o entradas, algunas son bien bajas, hay que agacharse o sino terminaran con darse un golpe. 

Deben bajar los peldaños de la entrada bajando la cabeza porque se pueden golpear el cráneo, sin embargo uno de ellos se dio tremendo golpazo que se quedó mirando las estrellas, medio grogui y agarrándose la cabeza el sacerdote le pidió salir del lugar para atenderlo a lo que el turista le dijo que no.

- Estoy bien, gracias, podemos seguir.
- Estoy bien señor, sigamos por favor. 
Respondió el sacerdote que los guiaba.
Llegaron a una sala donde habían unos cuartos sin puertas, parecía que las habían arrancado; estos cuartos en las paredes tenían dos pares de argollas a cada cierta distancia, arriba y abajo, las altas estaban a 2 metros de altura y las bajas casi en el piso y separadas cada metro y medio y las cadenas eran de hierro ya estaban oxidadas algunos esqueletos todavía estaban colgados, las habían utilizado para castigo o torturas que les causaban la muerte, por eso todavía se podían ver las huellas y algunos restos humanos.
Siguieron el camino que les indicaba el guía y se perdieron entre la red de túneles de techo abovedado, el guía les iba explicando todo lo referente al tema, caminaron unos 300 metros y llegaron hasta unas rejas que se les interponían en el camino, estaban con candados gruesos y oxidados, se notaba la antigüedad, es como una gran gruta, amplia, a un costado había otra puerta que daba para un pasadillo o pasaje angosto alumbrado por una luz amarilla y estaba lleno de fosas en fila dejando un espacio para caminar y las fosas estaban llenos de huesos humanos, el guía les advirtió que no debían tocarlos:

- Son huesos humanos de cristianos enterrados hace muchos años.

- Las catacumbas sirvieron para enterrar a muchas personas que murieron en diferentes condiciones, algunas por causa de los fenómenos climáticos, otros por epidemias y algunas personas que pagaron por indulgencias a la Iglesia; pero por sobre todo aquí se enterraron los cuerpos de los miles de monjes franciscanos de Lima desde la época de su construcción.
El monje los guio por los otros recovecos de las catacumbas que estaban llenos de tumbas en las paredes con los nombres de los primeros monjes enterrados allí, más adelante habían tumbas anónimas y las paredes estaban adornadas con huesos humanos todos iguales, en un ambiente era puros húmeros en filas, en otros eran tibias, omoplatos, más allá cruzaron pasadizos oscuros y medios tenebrosos, en el piso hay una fila de fosas abiertas, sin tapas, también estaban llenas de huesos separados por tipo: unas fosas solo contenían fémures, otros tibias, cráneos, iliacos, etc. y siguieron avanzando, así pasaron por varias salas de techo circular de gran hechura abovedadas.
Las construcciones de las bóvedas y las paredes estaban argamasadas con material de uso antiguo, donde se utilizó arcilla y claras de huevo de las aves guaneras.
Siguieron caminando y rodearon las paredes circulares de la fosa común donde a través de una ventanilla se podía ver la profundidad de la fosa y la cantidad de esqueletos tirados allí, eran de épocas en que se presentaron plagas y epidemias en Lima y los cuerpos se arrojaban por decenas y luego les arrojaban cal para cubrirlos.
Siguieron el camino señalado hasta llegar a un salón circular con luz eléctrica, el alumbrado era muy tenue, un foco amarillo de poca potencia alumbraba muy bajo el recinto dando un ambiente espectral, sombrío y aterrador y donde habían 3 puertas separadas a la misma distancia, aparte una bancas para descansar.
Las puertas supuestamente llevaban a 3 destinos diferentes según manifestó el monje:
- Pero no se a podido investigar por falta de dinero y de medios de soporte técnico suficientes para soportar la falta de aire. 

- ¿Pero usted. sabe hasta donde llegan? (le preguntaron al monje guía)

- No los sabemos, lo suponemos, pero no hay certeza, sospechamos que hay muchas cosas por ver y quizás podamos descubrir muchos secretos, pero ignoramos todo.

-  Se cree que son 3 caminos diferentes: uno lleva a la Catedral de Lima, otro al Palacio de Gobierno y el tercero es el más enigmático, pues se sospecha que lleva al Convento de San Francisco del Rímac, el que esta al final del Paseo de la Alameda de los Descalzos y es allí donde están las mayores sorpresas, pues supuestamente pasa por debajo del río Rímac.

Todos se quedaron mirándose las caras, no se lo hubieran imaginado sino se lo contaba el guía.
Muchos huesos estaban tirados por el piso, iban caminando y a veces tropezando, habían cráneos con la boca abierta, algunos roedores saliendo por los ojos de un cráneo amarillento, otros parecían que se estaban riendo, otros tal vez queriendo comunicar algo, como la calavera que pareció que estaba caminando y se perdió en la oscuridad; al otro lado había una rejilla en el techo por la que se filtraba una luz y se notaba que era una de las naves de un templo grande, inmenso, tal vez era la Catedral de Lima que está a solo 2 cuadras o calles, esto alegró a los turistas porque pensaron que el monje estaría más enterado, pero no, el mismo monje se quedo pensando, tratando de ubicarse entre la  red de pasajes de las catacumbas.
Se sentaron en una de las bancas, se quedaron dormidos, de pronto de una de los hoyos comenzó a salir humos gris oscuro algo pestilente que cubrió todo el recinto como una neblina, dejando el piso era un lodazal, las botas se pegaban al piso y era difícil caminar, el monje se desesperaba y no sabía que hacer.
Un temblor fuerte hizo que el piso de moviera y parecía cuartearse y sin embargo de las seudo grietas salió una luz roja como fondo de una luz roja, solo que no habían grietas, el miedo se hizo sentir, algo siniestro había en las Catacumbas.
Nadie había llegado hasta este lugar, las entradas estaban lacradas, habían luces los primeros metros, más allá solo se notaba un resplandor rojizo, como si hubiera sucedido un acto mágico las puertas estaban abiertas y las luces indicaban que no había neblina y más parecía una luminosidad alentadora, una invitación a seguir, no había otra alternativa o salían de ese lugar o se quedaban pagados en el lodazal y podían hundirse, más la fuerza nacida en el temor los obligó a seguir, en el fondo no muy lejano habían 2 curas charlando entre sí, eso les dio más seguridad y conforme se acercaron las imágenes se desvanecieron, Marcos quiso dar media vuelta pero María lo detuvo, el corazón les palpitaba fuertemente, solo que María era la más firme. 
Entraron a una zona donde los túneles eran bajos, pero siempre con el techo abovedado, las puertas también eran bajas y había que encorvarse mucho para poder pasar.
Seguían avanzando y se encontraron con una escalera de pocos pasos en bajada y cada vez que avanzaban bajaban, el camino era en bajada hasta que se niveló y el techo era mas húmedo, se notaban manchas de moho y cada cierta distancia se notaba la cantidad de hongos, colgaban racimos de musgo y líquenes, no se habían dado cuenta que estaban debajo del río, al seguir introduciéndose por los pasajes encontraron otras sorpresas, ahora eran grandes telarañas y varios tipos de arañas, predominando unas de patas largas muy agresivas, la telaraña de color blanco y de tono oscuro brillaba en la oscuridad, verlas colgando del techo, a media luz parecían telas de encaje brillantes. 
No habían fosas en esta zona, solo un pasaje ondulante y largo con algunos recovecos, pero si habían esqueletos incompletos tirados en el piso, algunos apoyados en las paredes, es situación de sentados con las cabezas en diferentes poses, algunas colgando, otros estaban apilados y habían muchos huesos regados, todo era sombrío y tenebroso.
Las manchas en el techo cada vez eran mas grandes, daba la impresión de que podía caerse sobre sus cabezas y eso les causaba algo de terror, el ambiente era
Los que trabajaron construyendo este túnel, como en otros túneles no salían al aire libre, mayormente era esclavos mal alimentados que morían  y sus cuerpos quedaban abandonados, pero por la cantidad de cadáveres parecía que alguna vez alguna persona o personas los habían sacado de sus tumbas y los habían tirado, el guía contó que había una leyenda y que los cuerpos un día se levantaron y avanzaron como si persiguieran a alguien y al no poder lograrlo los cadáveres se iban desmoronando solos y quedaron regados por todo el pasadizo.
En algunas zonas caían gotas y formaban pequeños charcos donde crecían algunos hongos y causaban una penosa impresión y sobrecogimiento.                                          
Metros mas allá bajaron una poco mas, eran 5 peldaños y el techo también bajó algo mas.
El aire escaseaba, había poco oxigeno, el olor fuerte de la humedad, comenzaron a surgir espejismos, imágenes falsas, alucinaciones, pensaron en regresar y al bajar otros peldaños se encontraron con un salón grande, amplio y en medio una cripta redonda enorme, varias pequeñas ventanas y el piso de la cripta era mas bajo y estaba llenos de esqueletos, restos humanos amontonados, como si alguna vez alguien se encargo de tirarlos allí, posiblemente una guerra o quizás fue en tiempos de una epidemia.
Cayeron 2 velas de un antiguo candelabro y se apagaron, las llamas de las antorchas brillaban mas en la parte alta, pero en el piso todo estaba sombrío.

- Estate tranquilo, vamos a regresar. (le dijo María Angelica a Marcos)

No fue fácil ya habían caminado mucho, había un camino principal con muchas fosas llenas de huesos y cada trecho una fosa con cráneos y otros huesos humanos, todos los caminos eran iguales.
Escucharon ruidos y rumores, pero sentían temor, no podían decidir y luego se animaron a reiniciar el camino de retorno, fue con mucha angustia y un poco apurados casi atropellándose,  llegaron hasta la salida y allí se terminó la visita a las Catacumbas de San Francisco.
Al salir del convento estaban con el rostro pálido y muy nerviosos, este estado hacía que le sudaran las manos a Marcos.
Se encaminaron hacía el hotel, ambos estaban en silencio, iban bien agarrados de la mano, entraron en su habitación y se tumbaron en la cama, mirando el techo, recordaron algunos pasajes de los sucedido y al no hallar explicación se quedaron dormidos, estaban abrazados y así les llegó la mañana.
Fue una experiencia terrible y crían que si lo cantaban nadie les iban a creer

Antonio Encinas Carranza
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